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Hispano88

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  1. Por qué no deberíamos censurar a RT y Sputnik La Comisión Europea ha suspendido las emociones de RT y Sputnik, dos medios de "comunicación" del gobierno ruso. ¿Hasta qué punto se trata de una medida que atenta contra la libertad de expresión?
  2. Human Progress is Neither Even nor Inevitable - HumanProgress WWW.HUMANPROGRESS.ORG El ataque ruso a un pueblo pacífico confirma la tortuosidad de la naturaleza humana. El progreso humano no es uniforme ni inevitable Cuando se lanzó www.humanprogress.org el 30 de octubre de 2013, el lanzamiento estuvo acompañado de un ensayo que escribí en la revista Reason titulado, "Progreso humano: no inevitable, desigual e indiscutible". En el artículo, describí brevemente el progreso que la humanidad ha logrado en los últimos doscientos años más o menos. La evidencia empírica, argumenté, muestra claramente que, en comparación con los 300.000 años anteriores de existencia del Homo sapiens, nuestro avance reciente ha sido asombroso. En solo el 0,08 por ciento de nuestro tiempo como una especie separada, nos volvimos mucho más ricos, saludables y con más conocimientos. El ingreso global promedio, que estuvo prácticamente estancado durante milenios, se multiplicó por 14. En lugar de morir a los 30 años, podemos esperar vivir hasta los 70 años. El analfabetismo, la ignorancia y la superstición generalizados han sido, en gran medida, reemplazados por una perspectiva más científica y racional que nos ayudó a eliminar enfermedades antiguas, como la viruela, crear el iPhone y enviar personas a la luna. Sobre todo, nos volvimos más morales. Hace doscientos años, la esclavitud estaba muy extendida; las mujeres carecían de derecho a voto o de igual protección ante la ley; los homosexuales fueron encarcelados o algo peor; se discriminaba habitualmente a personas de diferentes religiones; el círculo de empatía no se extendió mucho más allá de la familia, y mucho menos a otras naciones, razas o, para el caso, animales, que fueron torturados por diversión. Y esa era la “situación moral” en los países más civilizados del planeta. ¡Qué mundo tan diferente y más moral hemos creado! En los Estados Unidos, los estadounidenses eligieron a un hombre negro para el cargo más alto de la nación. En gran parte de Europa, las mujeres presiden muchos gobiernos. Los jóvenes homosexuales llevan a sus parejas del mismo sexo al baile de graduación. Cientos de miles de millones de dólares fluyen de los países ricos a los pobres para aliviar el hambre y las enfermedades. La crueldad con los animales está mal vista o se castiga directamente. Pero también noté que el progreso humano era desigual y estaba lejos de ser inevitable. Gale Pooley y yo volvimos a tratar ese tema recientemente en Superabundancia, que se publicará en agosto. Nosotros escribimos, La “línea” de progreso es irregular, no uniforme. Europa Occidental, por ejemplo, experimentó tremendos avances económicos, políticos, tecnológicos, científicos y médicos durante el siglo que separó el final de las Guerras Napoleónicas (1803-1815) y 1914, solo para descender a la barbarie de la Primera Guerra Mundial y la Segunda Guerra Mundial. Segunda guerra. Sin embargo, Europa se recuperó, tal como lo hizo después de la caída de Roma y la posterior Edad Media. Hay, en otras palabras, motivos racionales para un optimismo cauteloso. Pero el optimismo no debe confundirse con la inevitabilidad. Todavía podríamos destruir nuestra civilización a través de la acción humana, como una guerra nuclear, o ver impotentes cómo un asteroide se precipita por el cielo y acaba con la mayor parte de la vida en la Tierra. Cuando escribimos esas palabras, no podíamos imaginar que Europa, el continente de mi nacimiento, estaría nuevamente sumida en una guerra sangrienta. La disminución a largo plazo de todos los tipos de violencia, incluidos el homicidio, el genocidio y los conflictos internacionales, es muy real y ha sido parte integrante del progreso moral. La salvaje invasión de Ucrania por parte del ejército ruso no niega esa tendencia a largo plazo, pero es un recordatorio de la fragilidad de los logros humanos. Con cada fibra de mi cuerpo sigo creyendo que el futuro de la humanidad será cada vez mejor. Pero, como también señalamos en Superabundancia, nunca será perfecto. El progreso no significa que alguna vez llegaremos a un estado final paradisíaco donde todo será óptimo para todos en todas partes. Surgirán nuevos problemas y tendrán que ser resueltos, aunque sea de manera imperfecta, por las generaciones futuras. Como tal, el mundo nunca será un lugar perfecto. Después de todo, los seres que lo habitan son imperfectos. Como el filósofo alemán y defensor del progreso humano gradual Immanuel Kant (1724-1804) observó en 1784: “De la madera torcida de la que está hecha la humanidad, no se puede hacer nada completamente recto”. La embestida rusa contra un pueblo pacífico confirma lo torcido de la naturaleza humana, pero nuestros defectos no niegan nuestra capacidad para crear belleza, prosperidad y paz. Mientras observamos el desarrollo del conflicto en Ucrania y dedicamos un pensamiento a todos los demás conflictos en el mundo de hoy, recordemos las causas del progreso, incluidas la razón, la ciencia, la libertad y el humanismo. Seamos agradecidos por lo que tenemos y volvamos a comprometernos con la defensa de los valores e instituciones que han hecho de las sociedades liberales los mejores lugares de la Tierra.
  3. Trump: "Rusia no habría anexado ni una pulgada del territorio de Ucrania si yo estuviera en la Casa Blanca" PANAMPOST.COM La visión de Trump fue mantener al ejército fuerte ante un ataque, así como las negociaciones constantes... Trump: «Rusia no habría anexado ni una pulgada del territorio de Ucrania si yo estuviera en la Casa Blanca» La visión de Trump fue mantener al ejército fuerte ante un ataque, así como las negociaciones constantes y activas para evitar la confrontación, lo opuesto a lo que ha sucedido bajo Joe Biden, quien ha sido visto como un mandatario que ha debilitado a las Fuerzas Armadas La Tercera Guerra Mundial sería inminente con Donald Trump en el poder, fue la amenaza continua por años por parte de los medios masivos y sus enemigos políticos. Sin embargo, la realidad fue al revés. Trump fue el primer presidente de Estados Unidos en alrededor de medio siglo que no empezó una guerra. Apenas salió de la Casa Blanca se debilitó la institución militar de la nación norteamericana y se vieron fortalecidos sus enemigos. Ahora Rusia invade a Ucrania y no hay fuerza militar que lo detenga. “Esto podría conducir a la Tercera Guerra Mundial. Veo lo que está pasando. Si creen que Putin va a parar, va a empeorar cada vez más. No lo va a aceptar, y no tenemos a nadie para hablar con él. Teníamos a alguien que podía hablar con él, yo”, dijo Trump a la multitud en Florence, Carolina del Sur, el sábado por la noche. De la misma forma, el presidente 45 de Estados Unidos explicó que “Rusia no habría anexado ni una pulgada del territorio de Ucrania si yo estuviera en la Casa Blanca. Soy el único presidente del siglo XXI que Rusia no invadió ningún otro país ni nadie más. Teníamos paz a través de la fuerza porque el mundo estaba en calma porque Estados Unidos era fuerte”. Tropiezos de Biden que fortalecieron a sus enemigos La visión de Trump fue mantener al ejército fuerte ante un ataque, así como las negociaciones constantes y activas para evitar la confrontación, lo opuesto a lo que ha sucedido bajo Joe Biden, quien ha sido visto como un mandatario que ha debilitado a las Fuerzas Armadas y no ha podido lograr acuerdos con sus enemigos históricos. Por ejemplo, el fracaso en Afganistán, retirada que dejó indefensos no solo a los aliados en la región (y la población civil), sino también a aquellos que se quedaron atrapados sin poder salir. Esta medida manchó la imagen de Estados Unidos ante el mundo por cómo se fortaleció al talibán, un grupo fundamentalista islámico, que se ha caracterizado por su violencia, persecución y censura. Además, Biden purgó al Ejército de no vacunados, lo cual responde a un tema más que sanitario, político, pues quienes se han resistido a la medida ha sido principalmente por motivos religiosos. Las fallas estratégicas han sido múltiples. Ya en abril del 2021 Trump le advirtió a Biden que no empuje a Rusia a un acuerdo militar con China. Lo que logró fue entregarle a China los planos de los planes de Rusia. Ahora que Rusia avanza sobre Ucrania queda en claro que no solo no fue Trump quien dio inicio a la Tercera Guerra Mundial, como alegaban los medios masivos. Al contrario, fue quien lo postergó y quien tendría la fuerza y capacidad de negociación necesaria para detenerla.
  4. Mucho panfleto y palabras vacías que no significan ningún avance real hacia un futuro mejor para el país. Estamos en presencia de un Presidente mediocre, disfrazado de falso demócrata, y sin ideas propias.
  5. "Desnazificar Ucrania" | La historia que hay detrás de la justificación de guerra de Putin El presidente ruso, Vladímir Putin, invocó a los nazis cuando anunció el 24 de febrero, su decisión de lanzar una operación militar a gran escala en Ucrania. El líder ruso dijo que uno de los objetivos de la ofensiva era "desnazificar" el país, concepto que parte de una narrativa usada por el Kremlin desde la crisis del Euromaidán en 2014. Sin embargo, la idea acerca de una "Ucrania nazi", tiene sus orígenes mucho más longevos que se remontan a la Segunda Guerra Mundial, específicamente bajo el contexto de la invasión alemana de la URSS en el verano de 1941. Si bien la invasión alemana significó un episodio terrible para los pueblos de la extinta URSS, algunos de ellos en un principio, y en la que se destaca al pueblo ucraniano, recibieron a los alemanes como liberadores del yugo comunista y colaboraron con ellos de diversas maneras. Como bien se sabe, la Segunda Guerra Mundial es un tema que sigue siendo muy recordado en la sociedad, cultura y política rusa, evocando recuerdos de un país que tuvo que sufrir millones de pérdidas humanas para combatir a los alemanes.
  6. Carlos Alberto Montaner: Las consecuencias venezolanas de la guerra rusa contra Ucrania - El Líbero ELLIBERO.CL Es la “mundialización”. A la interconexión del planeta le han visto otra vez las entrañas. En esta... Carlos Alberto Montaner: Las consecuencias venezolanas de la guerra rusa contra Ucrania Discretamente, Estados Unidos debe darle un ultimátum a Maduro. O celebra elecciones verdaderamente libres en tres meses, o hay que armar a los venezolanos para que liberen a su país. Es la “mundialización”. A la interconexión del planeta le han visto otra vez las entrañas. En esta oportunidad fue el asunto de las sanciones a Moscú durante la invasión rusa a Ucrania, y en las consecuencias venezolanas de esa espantosa operación militar. Las guerras se riñen para ganarlas y Rusia tiene perdida la que libra contra su pacífica vecina. Puede destruir a Ucrania, pero no puede derrotarla. Cuando existía la URSS perdieron la guerra en Afganistán. Ya han perdido esta guerra. ¿Por qué? Debido a las desproporcionadas fuerzas que exhiben y a la intensidad de las sanciones. El mundo ama a los “underdogs”, a los desvalidos. La perdieron por el aislamiento que han decretado las naciones de Europa, USA, Canadá, Japón, Corea del Sur, Taiwán y Australia. Incluso la neutralísima Suiza se ha sumado a las sanciones. Hay que ayudar a los ucranianos con astucia. El modo de hacerlo es el mismo que se llevó a cabo por la propia URSS durante la II Guerra mundial: darle, arrendarle o ‘venderle’ al gobierno ucraniano (por una cantidad simbólica), los aviones y los equipos antiaéreos que necesita, y esperar a que los ucranianos, las sanciones y el aislamiento, hagan su trabajo. Demorarán, pero triunfarán. Será una lenta agonía, pero ocurrirá. Una nación totalmente urbanizada, de más de 600.000 kilómetros cuadrados, poblada por 41 millones de habitantes, generalmente educados, requiere una tropa de ocupación de 600 o 700 mil soldados. La ratio, por la cuenta de la abuela, es un soldado por kilómetro cuadrado para sujetar al pueblo e impedir que se desborde. Rusia carece de la bolsa que eso requiere. El pueblo ucraniano es muy duro. Muy resistente. Ucrania tiene líderes, como el presidente Volodymyr Zelensky, un actor judío a quien acompañan su mujer, Olema, y los dos hijos que tienen. La familia está dispuesta a correr la suerte del pueblo. El carácter judío de Zelesnky desmiente totalmente la propaganda de Putin de que sus tropas han invadido para “desnazificar” a Ucrania. Es un vil pretexto. Están ahí para rehacer el imperio que se desmoronó a partir de 1989-1991. Zelensky es una persona honrada dispuesta a compartir los sacrificios. Vi unos tres videos de él en YouTube bailando (es un estupendo bailarín) y tocando el piano. Son muy graciosos. Es un magnífico actor con una gran vis cómica. Nada de mal gusto. Pura alegría y risa. Fue electo en el 2019 con el 73% de aprobación. Probablemente, hoy su respaldo sea mucho mayor. Acaso del 90%. Si Rusia lo asesina y le mata a la familia lo convierte en un mártir y en un ejemplo a seguir por el pueblo ucraniano. Llegó al poder sin partido, porque los ucranianos estaban fatigados de los políticos tradicionales. Todos les parecían unos bandidos. Quizás exageraban, pero las percepciones son la clave en la ‘justicia electoral’ de los pueblos. Ese conflicto tiene consecuencias latinoamericanas. No se puede dejar a Europa y Estados Unidos sin combustible porque la solidaridad con los ucranianos se agotaría. Juan González, el asesor de Biden para América Latina, estuvo en Caracas hablando con el presidente “oficial” Nicolás Maduro. ¿Acaso González fue a Caracas para acelerar el cobro de la cuenta de Chevron, y para ver si se podía revitalizar la industria petrolera venezolana? Pero hay un presidente “extraoficial”, Juan Guaidó, que podía responder a esas preguntas. Guaidó ha sido reconocido por Estados Unidos y cincuenta y tantos países. Tiene embajadores en varios sitios. Entre ellos, está el de Washington: el abogado venezolano Carlos Vecchio DeMari. La producción ha sido minuciosamente destruida, como todo en esa pobre nación. Hoy Venezuela debería estar produciendo cinco millones de barriles diarios. Apenas produce seiscientos mil. Tiene que importar gasolina de Irán para abastecer a los venezolanos. Se ha cumplido el jocoso vaticinio de Milton Friedman: si se les entrega a los socialistas el Sahara, acaban importando arena. Discretamente, USA debe darle un ultimátum a Maduro. O celebra elecciones verdaderamente libres en tres meses, o hay que armar a los venezolanos para que liberen a su país. Al mismo tiempo, sería destruida desde el aire la estructura militar del chavismo, sin colocar “botas en el suelo”, para que no haya bajas norteamericanas. El ejército venezolano, que se siente muy incómodo con Maduro, se pondría a las órdenes de la oposición. Probablemente, la cleptocracia de Maduro no se avendría a unas elecciones libres. La oposición tendría entonces que ocupar el poder y podría, con creces, aumentar la producción de petróleo para que Venezuela vuelva a crecer y contribuya a la sustitución de las exportaciones rusas. Entre Arabia Saudita, Qatar, y Venezuela todo quedaría solucionado. Y se prolongaría todo lo que hiciera falta la solidaridad de las sociedades de USA, Canadá y la Unión Europea con el pueblo ucraniano. Seguro.
  7. ¿Adelanto del desastre? Boric dijo "estamos de nuevo", en referencia a Allende PANAMPOST.COM El presidente manifestó que son los herederos del derrocado líder socialista. "Allende está presente"... ¿Adelanto del desastre? Boric dijo «estamos de nuevo», en referencia a Allende El nuevo mandatario chileno recordó el golpe de 1973 en su acto de asunción y rescató la figura del presidente socialista, que causó un desastre económico en Chile. Recurrir al homenaje de un político que lleva medio siglo muerto puede ser sinónimo de la nada misma, al estilo peronista en Argentina, o puede ser un llamado de atención del inicio de un camino peligroso. Ni bien asumió como presidente de Chile, el joven Gabriel Boric recordó el golpe de 1973 y aprovechó para homenajear a un Salvador Allende, que llevó a su país a un desastre económico total y absoluto. “Estas paredes han sido testigos del horror de un pasado de violencia y opresión que no hemos olvidado y no olvidaremos. Por donde hablamos hoy, ayer entraban cohetes y eso nunca más se puede volver a repetir en nuestra historia”, señaló el flamante presidente en su acto de asunción. Pero sus palabras no se limitaron al recuerdo del golpe e hizo una referencia al derrocado mandatario socialista, para el beneplácito del público presente que comenzaba a corear el apellido de Allende. “Como pronosticara hace casi 50 años Salvador Allende, estamos de nuevo, compatriotas, abriendo las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, el hombre y la mujer libre, para construir una sociedad mejor”, resaltó el nuevo referente de la izquierda chilena. Sus seguidores aprovecharon la referencia a la supuesta generación heredera y cantaron: “¡Se siente, se siente…Allende está presente!” Con respecto al proceso constituyente, el mandatario, que recibió la banda del saliente Sebastián Piñera, aseguró que la Constitución actual “fue impuesta a sangre, fuego y fraudes por la dictadura”. En este sentido, llamó a la redacción de una nueva Carta Magna que “nazca en democracia y con participación de los pueblos indígenas”. En su opinión, el resultado del proceso deberá arrojar “una Constitución que sea para todos y no para unos pocos”. Más allá del nombramiento de su gabinete, por ahora no hay mucho más que señales. La reivindicación del fracaso socialista chileno fue la primera declaración fuerte en cuanto al eventual rumbo de su gobierno. Antes de asumir, Boric ya había tomado distancia de la dictadura venezolana de Nicolás Maduro, asegurando que ese no se trataba del modelo que tenía en mente para Chile. El discípulo de Hugo Chávez, luego del desprecio del joven nuevo mandatario, pegó el faltazo y no apareció por Santiago. El que sí dijo presente, y lo invitó a visitar próximamente a su país, fue el argentino Alberto Fernández. Por ahora hay que esperar…
  8. Bastante honesto el análisis de Renato Garín, me parece que es de lo más rescatable de la izquierda de estos tiempos. PD: Minuto 2:29: "Yo estoy conciente que hay un drama enorme con los papitos corazón". Y lo dijo con Franco Parisi ahí mismo. Jajaja
  9. Es super válida su consulta don @KaaBalleRo, y muy necesaria por lo demás. Mi opinión, es que se van a mantener los emblemas nacionales tal como los conocemos (espero no equivocarme). Si bien hubo una histeria colectiva en algún momento de querer cambiarlo todo, está se ha ido apagando con el tiempo.
  10. Price Inflation Hit a New 40-Year High in February. No, It's Not MISES.ORG The Democrats—since they are assumed to be “in power”—will need some sort of scapegoat for inflation... La inflación de precios alcanzó un nuevo máximo en 40 años en febrero. No, no es "culpa de Putin". Según los nuevos datos publicados por la Oficina de Estadísticas Laborales, la inflación de precios en febrero subió al nivel más alto registrado en más de cuarenta años. Según el Índice de Precios al Consumidor de febrero, la inflación de precios interanual subió al 7,9 por ciento. No ha sido tan alto desde enero de 1982, cuando la tasa de crecimiento fue del 8,3 por ciento. El aumento de febrero fue superior al aumento interanual de enero del 7,5 por ciento. Y estuvo muy por encima del aumento interanual de febrero de 2021 del 1,7 por ciento. Una clara tendencia inflacionaria comenzó en abril de 2021 cuando el crecimiento del IPC alcanzó la tasa más alta desde 2008. Desde entonces, la inflación del IPC se ha acelerado con un crecimiento interanual casi duplicándose en los últimos 11 meses del 4,2 % al 7,9 %. Sin embargo, durante la mayor parte de 2021, los economistas de la Reserva Federal y sus aliados con doctorados en la academia y los medios insistieron en que era "transitorio" y que pronto se disiparía. Sin embargo, a fines de 2021, los economistas comenzaron a admitir que estaban "sorprendidos" y que no tenían una explicación para la inflación. (Lo que uno realmente aprende mientras obtiene un doctorado en economía aparentemente no tiene nada que ver con entender el dinero o los precios). Jerome Powell declaró entonces que la Fed evitaría que la inflación se “atrincherara”. Ahora, los economistas de alto nivel han vuelto a cambiar de tono con Janet Yellen admitiendo esta semana que "es probable que veamos otro año en el que las cifras de inflación de 12 meses sigan siendo muy incómodamente altas". Yellen había pronosticado anteriormente que la inflación del IPC caería a alrededor del 3 por ciento, año tras año, para fines de 2022. Yellen también tuvo cuidado de intentar controlar el daño político al insinuar que la inflación de precios es el resultado de la incertidumbre sobre la guerra entre Rusia y Ucrania. No importa, por supuesto, que el aumento de la inflación comenzó el año pasado y que la tasa de inflación del IPC de enero ya estaba cerca de un máximo de 40 años. La cosecha actual de embargos y prohibiciones a las importaciones de petróleo ruso implementadas durante marzo no fueron los impulsores del continuo aumento de la inflación de febrero. Sin embargo, pocos miembros del público se preocuparán por estos detalles, y esto beneficiará tanto a la Fed como a la administración. En lo que respecta a la Reserva Federal, lo importante es nunca admitir que la inflación de precios realmente está siendo impulsada por más de una década de expansión monetaria galopante impulsada por la Reserva Federal (también conocida como impresión de dinero). Esto se hizo en gran medida a instancias de la Casa Blanca y el Congreso para mantener bajo el interés de la deuda y alto el gasto público. Entonces, podemos esperar que la administración retrate la inflación como “culpa de Putin”. En un discurso del viernes ante activistas demócratas, Biden incluso afirmó que las altas tasas de inflación no se deben a “nada de lo que hicimos”. La táctica sin duda funcionará para convencer a muchos. Pero no está claro cuántos. Los trabajadores son cada vez más pobres En cualquier caso, los demócratas, dado que se supone que están “en el poder”, necesitarán algún tipo de chivo expiatorio para la inflación, ya que continúa consumiendo las ganancias de los estadounidenses. Las cifras de febrero sobre las ganancias promedio por hora muestran que la inflación de precios está superando las ganancias. Como muestra el gráfico, año tras año las ganancias crecieron un 5,13 por ciento, pero la inflación de precios creció un 7,9 por ciento. Fuente: BLS: Tabla B-3. Ganancias promedio por hora y por semana de todos los empleados en las nóminas privadas no agrícolas; Índice de precios al consumidor. Al observar esta brecha, encontramos que el crecimiento de las ganancias reales ha sido negativo durante los últimos once meses. En otras palabras, según estas cifras oficiales, las obras promedio se han ido deteriorando desde hace casi un año. En febrero, la brecha fue negativa del 2,8 por ciento, lo que empató la segunda peor brecha entre salarios e inflación en más de una década. Fuente: BLS: Tabla B-3. Ganancias promedio por hora y por semana de todos los empleados en las nóminas privadas no agrícolas; Índice de precios al consumidor. Además, según el Conference Board, los salarios estadounidenses están creciendo a una tasa de aproximadamente el 3 por ciento este año, muy por debajo de las tasas de inflación del 5 al 7 por ciento experimentadas durante el año pasado. Combinado con la tasa de desempleo de febrero del 3,8 por ciento, el crecimiento de la inflación de febrero sitúa el índice de miseria de EE. UU. en el 11,7 por ciento. Ese es el nivel más alto desde junio de 2020 y similar a los niveles del índice de miseria experimentados cuando la tasa de desempleo aumentó a raíz de la crisis financiera de 2008. Además de la inflación del IPC, es probable que la inflación de los precios de los activos también siga siendo problemática para los consumidores. Por ejemplo, según la Agencia Federal de Vivienda y Finanzas, el crecimiento del precio de la vivienda se ha disparado en los últimos meses, con un crecimiento año tras año ahora del 17,8 por ciento. Pide a la Fed posponer aumentos de tasas Desde que se vio obligado a admitir que la inflación de precios es real y creciente, comenzó a adoptar una pose de institución agresiva comprometida con controlar la inflación. Pero cuando se ha llegado a la acción real, la Fed ha pasado muchos meses hablando de hacer algo sin hacer nada más que reducir muy lentamente las nuevas compras de bonos y valores respaldados por hipotecas. Estas estrategias extremadamente limitadas y delicadas desmienten las repetidas afirmaciones de la Fed de que la economía es sólida y que la Fed planea una fuerte acción contra la inflación. Es mucho más probable que, entre bastidores, la Fed haya estado preparada para aceptar cualquier cosa que pueda utilizar como excusa para no aumentar las tasas de interés o reducir considerablemente el tamaño de la cartera de la Fed. Con la guerra de Ucrania, la Reserva Federal puede obtener esa excusa. Esta semana, por ejemplo, Karl Smith de Bloomberg ha pedido a la Fed que "haga una pausa" en los aumentos de tasas. Deberíamos esperar que estas llamadas aumenten a medida que la guerra continúa provocando incertidumbre y la economía continúa debilitándose. Después de todo, Goldman redujo su pronóstico del PIB al 0,5 por ciento para el primer trimestre del año fiscal 2022 y ve un riesgo creciente de recesión tanto para EE. UU. como para Europa. Las probabilidades de que la Fed se acobarde y abandone los planes para reducir la expansión monetaria siempre han sido altas. Son aún más altos ahora que la guerra y el debilitamiento de la economía avivarán los temores de inflación y otra ronda de llamados a "imprimir el dinero" para evitar la recesión. Es probable que todo se sume a otra ganancia inesperada política para la Reserva Federal. A principios de 2020, la economía se estaba debilitando después de más de una década de crecimiento económico notablemente lento y una mayor dependencia de la expansión monetaria para evitar la implosión de las burbujas económicas creadas por la Reserva Federal. Pero luego sucedió el covid, y la Reserva Federal culpó a la enfermedad por el colapso económico y la inflación que siguió. Ahora la guerra proporcionará otra forma más para que la Fed y sus economistas afirmen que estaban haciendo un gran trabajo, y todo habría sido un gran éxito si no fuera por los rusos.
  11. And if Russia Fights Back? MISES.ORG Few things are certain, but the American government's intent on inflicting economic hardship across... ¿Y si Rusia contraataca? Pocas cosas son seguras, pero la intención del gobierno estadounidense de infligir dificultades económicas en todo el mundo es muy clara. No hay forma de que Rusia tome sus sanciones a la ligera. Ya han comenzado a contraatacar con sus propias sanciones. Si esto es parte del plan que esperan los legisladores estadounidenses (pro-guerra), parece un camino largo y doloroso por delante. Según Reuters el jueves, Rusia anunció: …prohibir las exportaciones de ciertos bienes y materias primas agrícolas. La exportación de equipos de telecomunicaciones, médicos, automotrices, agrícolas, eléctricos y tecnológicos, así como algunos productos forestales, estará prohibida hasta finales de 2022. Sin duda, los efectos dominó se sentirán en todo el mundo. Ningún país podría jamás aumentar la producción para igualar la producción de Rusia; el tiempo, el costo y la disponibilidad de recursos no se pueden reponer en casa. Ningún país se beneficia de las limitaciones comerciales. Luego, hay compañías internacionales que se retiran de Rusia para probar un punto costoso y aún poco claro. Pero esto también tiene consecuencias porque Rusia: …aprobó el primer paso hacia la nacionalización de los activos de las empresas extranjeras que abandonan el país a raíz de las sanciones económicas sobre Ucrania. Todas las sanciones importan; Considere el caso de los fertilizantes, que probablemente dejarán de exportar: Rusia es un importante productor de fertilizantes que contienen potasio, fosfato y nitrógeno, los principales nutrientes para cultivos y suelos. Produce más de 50 millones de toneladas al año de fertilizantes, el 13% del total mundial. Es solo cuestión de tiempo antes de que el mundo sienta las ramificaciones del 13% de los fertilizantes globales desconectados. Siempre que el pueblo estadounidense y los aliados de la OTAN estén contentos con la posibilidad de escasez de alimentos para que Rusia pueda ser "puesta en su lugar", entonces está bien, pero es una gran pregunta. Deberíamos creerle a Putin cuando la BBC lo citó diciendo: …habría "consecuencias negativas" para los mercados mundiales de alimentos debido a las sanciones de Occidente porque Rusia es un importante productor de fertilizantes agrícolas. Ayuda a entender que: La mayor parte de lo que las naciones occidentales compran a Rusia se compone de materias primas. Petróleo y gas, por supuesto, pero también metales como el aluminio y el níquel, por no hablar de la potasa y los fosfatos, muy utilizados en fertilizantes. No hay ganadores en una guerra comercial. Todas las naciones estarán peor independientemente del resultado. Sin embargo, en un sentido casi orwelliano/antieconómico, una guerra comercial asegura una carrera autoinfligida hacia el abismo, para todos. El ganador será la nación que sobreviva a las dificultades económicas por más tiempo. En tal, no apueste contra la perseverancia rusa. Las colas de pan, la escasez de alimentos y el colapso de la moneda no son tan extraños para ellos como lo son para nosotros. Y si las sanciones económicas y la retirada de empresas de Rusia no son suficientes, en un intento de infligir más dolor, si no una guerra total, los legisladores estadounidenses quieren introducir una legislación para “congelar las reservas de oro rusas”. Como se explica en The Hill, la intención es: …hacer que sea más difícil para Moscú evitar el dolor de las sanciones internacionales… ¡Esto se suma a la congelación de los activos de los multimillonarios como una herramienta para luchar en la guerra! Si Rusia contraataca, la carrera hacia el abismo será larga, ardua y costosa. Si no es una guerra a tiros, entonces el pueblo estadounidense (y el resto del mundo) pagará viviendo con menos comercio internacional. En los EE. UU., la forma de vida ha estado cambiando durante algún tiempo, con una deuda nacional que se dispara, tasas de interés que pueden subir la próxima semana y lecturas de inflación fuera del gráfico. Pero en comparación con el resto del mundo, el estilo de vida estadounidense sigue siendo relativamente barato y lujoso, porque el dólar estadounidense todavía tiene el estatus de moneda de reserva mundial.
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  13. ¿Por qué Joe Biden prefiere el petróleo de dictadores que el de EE. UU.? - Tampoco quiere el de Canadá Rusia es el segundo mayor exportador mundial de petróleo por detrás de EE. UU. y por delante de Arabia Saudí. Por lo cual es un jugador muy importante para la oferta mundial de este producto. Exporta en total unos 4.6 millones de barriles diarios de los cuales 672.000 iban hacia EE. UU. en 2021, pero debido a la invasión de Ucrania, el país norteamericano decidió prohíbir las importaciones de petróleo ruso a EE. UU. Como consecuencia el precio del petróleo se ha acercado a sus máximos históricos y el precio del galón de gasolina en EE. UU. llegó a sobrepasar su nivel más alto de todos los tiempos. Como es de esperarse EE. UU. tiene que buscar otras fuentes para reemplazar los más de 600.000 barriles que importaba de Rusia y aunque parezca mentira el gobierno estadounidense está negociando con Nicolás Maduro y con Irán para comprarles petróleo. ¿Por qué Joe Biden prefiere comprar el petróleo de sus enemigos que aumentar la producción de su propio país? ¿Por qué no se ha mencionado mucho a Canadá, su país vecino, si tiene las terceras mayores reservas petroleras del mundo?
  14. Comienza la era Boric: Chile ya es oficialmente el nuevo experimento de la izquierda PANAMPOST.COM Gabriel Boric abre un nuevo capítulo para Chile y le da a la izquierda otra oportunidad para probar el... Comienza la era Boric: Chile ya es oficialmente el nuevo experimento de la izquierda Gabriel Boric se juramentó este viernes como el nuevo presidente de Chile con la promesa de hacer cambios profundos a un sistema político y económico que destacaba como el más exitoso de la región La izquierda latinoamericana lo apuesta todo en Chile. La investidura presidencial de Gabriel Boric en la nación austral representa para los socialistas otra oportunidad para intentar demostrar la supuesta viabilidad del socialismo. Pero no se trata de que en Cuba, Venezuela, Nicaragua y Argentina, por mencionar algunos ejemplos, no haya funcionado porque «no se ha aplicado el verdadero socialismo», como han señalado una y otras vez sus promotores para justificar el largo historial de fracasos. Se trata de que el modelo estatista basado en el control de los medios de producción irremediablemente lleva a una distorsión de la economía que solo ha tenido éxito multiplicando la pobreza. El nuevo mandatario chileno llega a La Moneda respirando hondo. El peso sobre sus hombros es grande. No pudo disimularlo en la ceremonia de cambio de mando celebrada en el Congreso Nacional en la ciudad portuaria de Valparaíso. Sabe que bajo su gestión Chile será el nuevo experimento de la izquierda en Latinoamérica. El camino que le aguarda es largo y complejo. De sus decisiones dependerá que Chile siga liderando los indicadores macroeconómicos de la región. Pese a los reclamos sociales que detonaron las protestas de 2019 –que fueron la plataforma política del nuevo líder izquierdista– el país destacaba como el más próspero de América Latina. También deberá lidiar con los desaciertos del órgano legislativo encargado de redactar la nueva constitución y controlar “las payasadas de la Asamblea Constituyente”, advierte el Financial Times. Es cierto. A seis meses de su instalación, la plenaria solo ha sido epicentro de disputas y pocos avances. Este desempeño incidirá directamente sobre su figura. Si la nueva constitución se aprueba por poco margen o es rechazada, sería un duro golpe para su gobierno. Esta será la primera prueba de fuego. A Boric no le conviene. La prensa progresista le vaticina con euforia un futuro prometedor. Si bien parece hacerle un favor a su imagen también le pone el listón muy alto frente a sus propios seguidores. Hay quienes se atrevieron a decir que será mejor que Maradona, Pelé, Di Stéfano, Messi y Cristiano Ronaldo juntos. Que revolucionará la política, la vida, la sociedad. Está claro que tanto en el fútbol como en la política los batacazos suelen ser proporcionales a las esperanzas suscitadas. Pasado un tiempo, las ilusiones se convierten en frustración y llanto. Ocurre cuando las expectativas chocan con la realidad. “Prometía pero no supo crecer”; “no tuvo buenos entrenadores”; “le aconsejaron mal”; “le pudo el ego y se creyó súper crac”. Entonces, en lugar de revolucionar el juego termina siendo un jugador más del montón, que se limitó a seguir las órdenes de los entrenadores y los dueños de clubes. Besó todas las camisetas de los equipos a los cuales perteneció. Eso sí, vendió miles de ellas. Sin identidad, se reinventó para seguir siendo una gran promesa en ciernes porque “la novísima izquierda latinoamericana y mundial levanta expectativas y más tarde se queda en nada. Desea ganar el poder a toda costa, pero sin proyecto”, asegura Marcos Roitman, sociólogo y escritor chileno en su columna publicada en Rebelión. Una promesa “Vamos a dar lo mejor de nosotros, para estar a la altura de lo positivo que tenemos como país», prometió Gabriel Boric como el octavo mandatario electo desde el retorno de la democracia en 1990. Su Gabinete tendrá 24 ministros, 35 subsecretarios, 13 delegados presidenciales regionales y 40 delegados presidenciales provinciales. Sin embargo, de ellos, un ministro tiene condena pendiente por injurias graves, una ministra está en investigación por maltrato y hostigamiento laboral y dos subsecretarios pasaron por la lupa de la Contraloría. Con estas espinas, deberá además enfrentar la acción de los grupos armados que actúan en la Araucanía y en el resto de la macrozona sur, así como el desempeño de la economía. Deberá demostrar con los hechos que quiere gobernar para todos los chilenos. Para apartarse de la extrema izquierda, deberá convencer que tiene como referentes para su gestión las experiencias de la socialdemocracia y no los regímenes totalitarios con los que simpatizan sus aliados del Partido Comunista. Eso supone superar las supersticiones anticapitalistas, que son el lastre ideológico de buena parte de su coalición, y desechar las fórmulas estatistas que ya fracasaron en Chile. Si se convence de ello, crecerán sus posibilidades éxito, apunta una fuente de El País. Sin embargo, apartando la acertada designación del moderado Mario Marcel como ministro de Hacienda, el resto de su equipo de Gobierno arrastra antecedentes políticos e ideológicos que inclinan el barco al naufragio. En una región con afinidad Salvo Ecuador, Uruguay y Paraguay, todo el sur del continente puede quedar en manos de la izquierda a corto plazo si Gustavo Petro gana la presidencia en Colombia y Luiz Inácio Lula da Silva vuelve al poder en Brasil. En Colombia, las elecciones presidenciales serán el 29 de mayo (primera vuelta), con una eventual segunda vuelta el 19 de junio; mientras que Brasil arroja una alta expectativa con Lula en la escena comicial del 2 de octubre, cuando enfrentaría en las urnas a Jair Bolsonaro, el presidente que se ha afiliado ya al Partido Liberal en pos de su reelección para cuatro años más de gobierno. Si dan el campanazo, ambos se sumarían a los gobiernos de izquierda que, desde 2018, dominan en la región: Andrés Manuel López Obrador en México (2018); Laurentino Cortizo en Panamá (2019); Alberto Fernández en Argentina (2019); Luis Arce en Bolivia (2020, con Evo Morales tras bastidores), y Pedro Castillo en Perú (2021). Cada cual le imprime a la izquierda su propio sello, pero todos atendiendo a los lineamientos del Foro de Sao Paulo, ahora reconfigurado en el Grupo de Puebla. Sin embargo, muchos intentan alejarse de las figuras menos populares por su estilo mucho más autoritario y el fracaso de mayores proporciones en sus respectivos países. Y Gabriel Boric parece ser el líder izquierdista menos interesado en fotografiarse con los dictadores Miguel Díaz-Canel, Nicolás Maduro y Daniel Ortega. Pero no sería de extrañar que sean ellos quienes busquen cobijarse bajo esta corriente más progresista de la izquierda que encarna el nuevo presidente chileno.
  15. El largo año y medio que tiene por delante Alberto Fernández con el kirchnerismo en contra PANAMPOST.COM Máximo le votó en contra al presidente y todo indica que se viene un kirchnerismo aún más... El largo año y medio que tiene por delante Alberto Fernández con el kirchnerismo en contra Máximo Kirchner y su núcleo duro no apoyaron el acuerdo con el Fondo y Juntos por el Cambio fue el encargado de sacarles las papas del fuego al gobierno. Panorama incierto hasta las próximas elecciones En Argentina se relajó la presión cambiaria y los mercados reaccionaron bien a lo que, como dijimos desde estas columnas, no es más que la postergación de la problemática económica. Igualmente, Alberto Fernández logró algo de paz y emprendió su viaje a Chile, para la asunción de Gabriel Boric. Pero, aunque pudo hacer las maletas con relativa tranquilidad, sin la pesadilla del default, sabe bien que no puede contar demasiado con la misma coalición legislativa que ayer le votó el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Finalmente, Máximo Kirchner, hijo de la vicepresidente y del fallecido Néstor, terminó votando por la negativa. Aunque esto era una posibilidad, el resquebrajado Frente de Todos, con nuevo titular de bloque, jugó ante las cámaras con la posibilidad de un voto positivo unificado. No ocurrió. La Cámpora aportó varios negativos y abstenciones, al proyecto que tuvo que salir con el apoyo de Juntos por el Cambio. La actitud de Máximo no pasó desapercibida. La fricción con Alberto Fernández que se materializó en su votación quedó en evidencia. También tuvo sus críticos, que no escatimaron al momento de levantar pólvora en las filas del oficialismo. Este fue el caso del periodista Bruno Bimbi, quien tuiteó que si Néstor Kirchner hubiese estado vivo, habría votado por el «sí». La frase fue un insumo de respaldo para el presidente argentino, quien lo compartió en sus redes sociales, dando pie a interpretaciones de aprobación. Esto indica que esta especie de «guerra fría» entre el albertismo y el kirchnerismo por ahora se limitará a ironías y mensajes subliminales. Aunque nunca se sabe hasta qué punto las internas peronistas son en serio, los desmanes que se vivieron en las inmediaciones del Congreso abren la posibilidad a toda una serie de incertidumbres. ¿Por qué no se limitó el acceso a las adyacencias del parlamento? ¿Los revoltosos eran exclusivamente miembros de la izquierda dura o hubo alguna complicidad kirchnerista como sugiere más de un diputado ante micrófono apagado? Alberto Fernández tiene por delante un año y medio complicado, y está con menos capacidad de acción como si fuera un presidente que ya perdió la reelección en las elecciones, y solamente cuenta los días para entregar el poder y abandonar la Casa Rosada. Por lo que se vio hasta ahora, no habrá guerra abierta entre sus leales y la tropa de Cristina Kirchner. Sin embargo, las ambiciones para 2023 se irán profundizando cada vez más y es probable que veamos a un kirchnerismo cada vez más intransigente, y a un Alberto cada vez más desesperado pidiendo el auxilio de la bancada opositora. Por ahora, el presidente deslizó que irá por la reelección. Ese anhelo parece no tener asidero ni en el país ni dentro del Frente de Todos, que ya está absolutamente quebrado. Por el horizonte lejano de las próximas primarias, es probable que el peronismo “unido” ni siquiera llegue para sacarse los ojos en las PASO. Un escenario así, no se veía en Argentina desde 2003. Si el justicialismo ofrece más de una candidatura en el menú, el impacto del quiebre llegará y traerá cambios de lleno en la oposición. Ya no habría necesidad de un único frente y se podría ofrecer a la ciudadanía otra opción más interesante y consistente de lo que ha sido hasta el momento Juntos por el Cambio.
  16. Demasiado libro en este tema... En resumidas cuentas, en CHILE no hay nada. Fin
  17. Se acabaron las "piñericosas", dando paso a las "boricosas".
  18. Cuba condena a penas de cárcel a 12 manifestantes P.DW.COM De los trece juzgados por un tribunal militar por participar en las históricas manifestaciones del pasado 11 de... Cuba condena a penas de cárcel a 12 manifestantes de Cárdenas De los trece juzgados por un tribunal militar por participar en las históricas manifestaciones del pasado 11 de julio, solo uno fue absuelto. El resto recibió sentencias a entre 5 y 16 años de cárcel. Doce cubanos que participaron en las manifestaciones del 11 de julio de 2021 en la ciudad de Cárdenas, en el occidente de Cuba, fueron condenados a penas de entre 5 y 16 años de cárcel por varios delitos, informó este jueves (10.03.2022) el Tribunal Supremo. Las conclusiones del juicio presentan la protesta como algo premeditado y organizado. En los juicios, celebrados del 8 al 10 de diciembre pasados "en el Tribunal Militar Territorial Central", fueron juzgados "13 ciudadanos, acusados de cometer y provocar graves disturbios y hechos vandálicos" en Cárdenas, 140 km al este de La Habana, señaló el Tribunal Supremo (TSP), en un comunicado publicado en el portal estatal de noticias Cubadebate. De los 13 procesados, 12 fueron declarados culpables de delitos de sabotaje, desorden público, atentado, robo con fuerza o violencia e intimidación, y uno quedó absuelto, añadió el TSP, que no precisó la edad de los condenados ni el delito imputado en cada caso. La Dirección de Comunicación del organismo sostiene que se cumplieron los estándares jurídicos. Condenas de hasta 16 años de prisión La mayor condena recayó sobre Jorge Luis Argüelles Bayate, que recibió 16 años de cárcel, mientras que Leidiana Prohia Guevara, la única mujer del grupo, fue sentenciada a 12 años. El resto de las condenas oscilan entre 5 y 15 años de prisión, y todos podrán apelar sus sentencias ante el Tribunal Supremo. Uno de los condenados, Gerardo Díaz, está en huelga de hambre desde el viernes en señal de protesta. Y otro, William Manuel Leyva, siguió su ejemplo el martes. Según el comunicado oficial, el grupo se concentró el 11 de julio de 2021 en los alrededores de un centro comercial de Cárdenas, contra el que lanzaron piedras y palos de forma violenta, "causando graves daños" materiales, y luego robaron parte de su mercancía. También lanzaron "piedras y cócteles molotov" contra agentes policiales y sus patrullas. Inédita protesta en Cuba el 11 de julio Miles de personas se lanzaron a las calles el 11 y 12 de julio al grito de "Libertad" y "Tenemos hambre", en cerca de 50 ciudades del país inconformes por la escasez de alimentos y medicinas, así como por los constantes apagones, en el peor momento de la pandemia. El gobierno informó el 25 de enero que 790 personas, entre ellas 55 menores de 18 años, fueron encausadas por las manifestaciones de julio. Y otras 172 habían sido condenadas hasta ese momento. La ONG de derechos humanos Cubalex, con sede en Miami, ha dicho que las sentencias impuestas en juicios anteriores a manifestantes del 11 de julio son excesivas y en algunos casos violan las garantías del debido proceso. La organización ha señalado que las altas penas responden a una política penal que busca dar "sanciones severas como efecto ejemplarizante para que el resto de la sociedad se inhiba".
  19. Así se ha convertido Europa en adicta al gas ruso El gas natural alimenta la economía europea: calienta hogares, abastece sus fábricas y empuja su transición energética. Pero Europa casi no tiene yacimientos de gas en el subsuelo. Así, desde los años setenta, el continente se ha hecho cada vez más dependiente de esta fuente energética. Ahora, las sanciones europeas a Rusia, el conflicto en Ucrania y el temor que se pueda cortar el suministro de gas están estrangulando la recuperación económica de la UE tras la crisis del coronavirus.
  20. Three Nations That Tried Socialism and Rejected It | The Heritage Foundation WWW.HERITAGE.ORG Socialists are fond of saying that socialism has never failed because it has never been tried. But in truth... Tres naciones que probaron el socialismo y lo rechazaron CONCLUSIONES CLAVE 1) Israel, India y el Reino Unido adoptaron el socialismo como modelo económico después de la Segunda Guerra Mundial. 2) El socialismo es culpable de una presunción fatal: cree que su sistema puede tomar mejores decisiones para las personas que ellas mismas. 3) El socialismo ha fracasado en todos los países en los que se ha intentado. A los socialistas les gusta decir que el socialismo nunca fracasó porque nunca se intentó. Pero, en verdad, el socialismo ha fracasado en todos los países en los que se ha intentado, desde la Unión Soviética que comenzó hace un siglo hasta tres países modernos que intentaron pero finalmente rechazaron el socialismo: Israel, India y el Reino Unido. Si bien hubo grandes diferencias políticas entre el gobierno totalitario de los soviéticos y la política democrática de Israel, India y el Reino Unido, los tres últimos países se adhirieron a los principios socialistas, nacionalizando sus principales industrias y poniendo la toma de decisiones económicas en manos del gobierno. El fracaso soviético ha sido bien documentado por los historiadores. En 1985, el secretario general Mikhail Gorbachev asumió el mando de un imperio en bancarrota que se desintegraba. Después de 70 años de marxismo, las granjas soviéticas no podían alimentar a la gente, las fábricas no cumplían con sus cuotas, la gente hacía fila en cuadras en Moscú y otras ciudades para comprar pan y otras necesidades, y una guerra en Afganistán se prolongó sin fin en vista de las bolsas para cadáveres de jóvenes soldados soviéticos. Las economías de las naciones comunistas detrás de la Cortina de Hierro se debilitaron de manera similar porque funcionaban en gran medida como colonias de la Unión Soviética. Sin incentivos para competir o modernizarse, el sector industrial de Europa central y oriental se convirtió en un monumento a la ineficiencia y el despilfarro burocráticos, un “museo de la era industrial temprana”. Como señaló el New York Times en ese momento, Singapur, una ciudad-estado asiática de solo 2 millones de habitantes, exportó un 20 por ciento más de maquinaria a Occidente en 1987 que toda Europa del Este. Y, sin embargo, el socialismo todavía sedujo a los principales intelectuales y políticos de Occidente. No pudieron resistir su canto de sirena, de un mundo sin conflictos porque era un mundo sin propiedad privada. Estaban convencidos de que una burocracia podía tomar decisiones más informadas sobre el bienestar de un pueblo que el pueblo mismo. Creían, con John Maynard Keynes, que “el estado es sabio y el mercado es estúpido”. Israel, India y el Reino Unido adoptaron el socialismo como modelo económico después de la Segunda Guerra Mundial. El preámbulo de la constitución de la India, por ejemplo, comienza así: “Nosotros, el pueblo de la India, habiendo resuelto solemnemente convertir a la India en una República Democrática Secular Socialista Soberana. . .” Los colonos originales de Israel eran judíos de izquierda de Europa del Este que buscaron y construyeron una sociedad socialista. Tan pronto como las armas de la Segunda Guerra Mundial callaron, el Partido Laborista de Gran Bretaña nacionalizó todas las industrias importantes y accedió a todas las demandas socialistas de los sindicatos. Al principio, el socialismo parecía funcionar en estos países tan diferentes. Durante las primeras dos décadas de su existencia, la economía de Israel creció a una tasa anual de más del 10 por ciento, lo que llevó a muchos a calificar a Israel como un “milagro económico”. La tasa promedio de crecimiento del PIB de la India desde su fundación en 1947 hasta la década de 1970 fue del 3,5 por ciento, lo que coloca a la India entre las naciones en desarrollo más prósperas. El crecimiento del PIB en Gran Bretaña promedió el 3 por ciento entre 1950 y 1965, junto con un aumento del 40 por ciento en los salarios reales promedio, lo que permitió que Gran Bretaña se convirtiera en uno de los países más prósperos del mundo. Pero los planificadores del gobierno no pudieron seguir el ritmo del aumento de la población y la competencia en el extranjero. Después de décadas de un crecimiento económico cada vez menor y un desempleo cada vez mayor, los tres países abandonaron el socialismo y se volvieron hacia el capitalismo y el libre mercado. La prosperidad resultante en Israel, India y el Reino Unido reivindicó a los defensores del libre mercado que habían predicho que el socialismo inevitablemente fracasaría en la entrega de los bienes. Como observó la primera ministra británica Margaret Thatcher, “el problema con el socialismo es que eventualmente te quedas sin el dinero de otras personas”. Israel Israel es único, la única nación donde el socialismo tuvo éxito, por un tiempo. Los colonos originales, según el profesor israelí Avi Kay, “buscaron crear una economía en la que las fuerzas del mercado estuvieran controladas en beneficio de toda la sociedad”. Impulsados por el deseo de dejar atrás su historia como víctimas de la penuria y los prejuicios, buscaron una sociedad socialista igualitaria y orientada al trabajo. La población inicial homogénea de menos de 1 millón elaboró planes centralizados para convertir el desierto en pastos verdes y construir empresas estatales eficientes. La mayoría de los primeros colonos, señaló Joseph Light, académico del American Enterprise Institute, trabajaban en granjas colectivas llamadas kibbutzim o en trabajos garantizados por el estado. Los kibbutzim eran pequeñas comunidades agrícolas en las que la gente hacía tareas a cambio de comida y dinero para vivir y pagar sus cuentas. No había propiedad privada, la gente comía en común y los niños menores de 18 años vivían juntos y no con sus padres. Todo el dinero ganado en el exterior se entregaba al kibbutz. Un actor clave en la socialización de Israel fue la Histadrut, la Federación General del Trabajo, suscriptores del dogma socialista de que el capital explota al trabajo y que la única forma de prevenir tal “robo” es otorgar el control de los medios de producción al estado. . A medida que procedió a sindicalizar a casi todos los trabajadores, Histadrut obtuvo el control de casi todos los sectores económicos y sociales, incluidos los kibbutzim, la vivienda, el transporte, los bancos, el bienestar social, la atención médica y la educación. El instrumento político de la federación fue el Partido Laborista, que gobernó efectivamente Israel desde la fundación de Israel en 1948 hasta 1973 y la Guerra de Yom Kippur. En los primeros años, pocos preguntaron si se debían poner límites al papel del gobierno. El desempeño económico de Israel pareció confirmar el juicio de Keynes. El crecimiento del PIB real de 1955 a 1975 fue de un asombroso 12,6 por ciento, lo que colocó a Israel entre las economías de más rápido crecimiento en el mundo, con una de las diferencias de ingresos más bajas. Sin embargo, este rápido crecimiento estuvo acompañado de niveles crecientes de consumo privado y, con el tiempo, una creciente desigualdad de ingresos. Había una creciente demanda de reformas económicas para liberar la economía de la toma de decisiones centralizada del gobierno. En 1961, los partidarios de la liberalización económica formaron el Partido Liberal, el primer movimiento político comprometido con una economía de mercado. El “milagro económico” israelí se evaporó en 1965 cuando el país sufrió su primera gran recesión. El crecimiento económico se detuvo y el desempleo se triplicó entre 1965 y 1967. Antes de que el gobierno pudiera intentar una acción correctiva, estalló la Guerra de los Seis Días, alterando el mapa económico y político de Israel. Paradójicamente, la guerra trajo una prosperidad efímera a Israel, debido al aumento del gasto militar y una gran afluencia de trabajadores de nuevos territorios. Pero el crecimiento económico liderado por el gobierno estuvo acompañado por una aceleración de la inflación, que alcanzó una tasa anual del 17 por ciento entre 1971 y 1973. Por primera vez, hubo un debate público entre los partidarios de la economía de libre empresa y los partidarios de los arreglos socialistas tradicionales. Liderando el camino hacia el libre mercado estaba el futuro ganador del Premio Nobel Milton Friedman, quien instó a los políticos israelíes a “liberar a su gente” y liberalizar la economía. La guerra de 1973 y sus impactos económicos reforzaron los sentimientos de muchos israelíes de que el modelo socialista del Partido Laborista no podía manejar los crecientes desafíos económicos del país. Las elecciones de 1977 dieron como resultado la victoria del partido Likud, con su firme filosofía pro libre mercado. El Likud tomó como uno de sus socios de coalición al Partido Liberal. Debido a que las raíces del socialismo en Israel eran tan profundas, la reforma real avanzó lentamente. Se le pidió a Friedman que redactara un programa que llevaría a Israel del socialismo a una economía de libre mercado. Sus principales reformas incluyeron menos programas gubernamentales y gastos gubernamentales reducidos; menor intervención del gobierno en las políticas fiscal, comercial y laboral; recortes de impuestos sobre la renta; y privatización. Se produjo un gran debate entre los funcionarios del gobierno que buscaban reformas y los intereses especiales que preferían el statu quo. Mientras tanto, el gobierno siguió pidiendo prestado y gastando y aumentando la inflación, que promedió el 77 por ciento en 1978–79 y alcanzó un máximo del 450 por ciento en 1984–85. La participación del gobierno en la economía creció hasta el 76 por ciento, mientras que los déficits fiscales y la deuda nacional se dispararon. El gobierno imprimió dinero a través de préstamos del Banco de Israel, lo que contribuyó a la inflación al producir dinero en masa. Finalmente, en enero de 1983, la burbuja estalló y miles de ciudadanos y empresas privadas, así como empresas administradas por el gobierno, se enfrentaron a la bancarrota. Israel estaba cerca del colapso. En este momento crítico, un presidente estadounidense comprensivo, Ronald Reagan, y su secretario de Estado, George Shultz, acudieron al rescate. Ofrecieron una subvención de 1.500 millones de dólares si el gobierno israelí aceptaba abandonar su libro de reglas socialista y adoptar alguna forma de capitalismo al estilo estadounidense, utilizando profesionales capacitados en Estados Unidos. La Histadrut resistió fuertemente, no estaba dispuesta a renunciar a su poder de décadas y admitir que el socialismo era responsable de los problemas económicos de Israel. Sin embargo, la gente estaba harta de la inflación galopante y el crecimiento inexistente y rechazó la política de resistencia de la Histadrut. Aún así, el gobierno israelí vaciló, no dispuesto a gastar capital político en reformas económicas. Un exasperado secretario Schulz informó a Israel que si no comenzaba a liberar la economía, Estados Unidos congelaría “todas las transferencias monetarias” al país. La amenaza funcionó. El gobierno israelí adoptó oficialmente la mayoría de las “recomendaciones” de libre mercado. El impacto de un cambio básico en la política económica israelí fue inmediato y generalizado. En un año, la inflación cayó del 450 por ciento a solo el 20 por ciento, un déficit presupuestario del 15 por ciento del PIB se redujo a cero, el imperio económico y comercial de Histadrut desapareció junto con su dominación política y la economía israelí se abrió a las importaciones. De particular importancia fue la revolución israelí de alta tecnología, que condujo a un aumento del 600 por ciento en la inversión en Israel, transformando al país en un jugador importante en el mundo de la alta tecnología. Hubo efectos secundarios preocupantes como brechas sociales, pobreza y preocupaciones sobre la justicia social, pero la retórica e ideología socialista, según Glenn Frankel, corresponsal del Washington Post en Israel, “ha sido retirada permanentemente”. El Partido Laborista socialista apoyó la privatización y la desinversión de muchas empresas públicas que se habían corrompido por engaños, reglas de trabajo rígidas, contabilidad falsa, favoritismo y gerentes incompetentes. Después de una modesta expansión en la década de 1990, el crecimiento económico de Israel superó las listas del mundo en desarrollo en la década de 2000, impulsado por la baja inflación y la reducción del tamaño del gobierno. El desempleo seguía siendo demasiado alto y los impuestos absorbían el 40 por ciento del PIB, en gran parte causado por la necesidad de un gran ejército. Sin embargo, los partidos políticos están de acuerdo en que no hay vuelta atrás a las políticas económicas de los primeros años: el debate es sobre el ritmo de la reforma del mercado. “El experimento de socialismo más exitoso del mundo”, escribió Light, “parece haber abrazado resueltamente el capitalismo”. India La aceptación del socialismo era fuerte en la India mucho antes de la independencia, impulsada por el resentimiento generalizado contra el colonialismo británico y la clase principesca terrateniente (los zamindares) y por los esfuerzos del Partido Comunista de la India, establecido en 1921. Jawaharlal Nehru adoptó el socialismo como la ideología dominante cuando se convirtió en el primer primer ministro de la India después de la independencia en 1947. Durante casi 30 años, el gobierno indio se adhirió a una línea socialista, restringiendo las importaciones, prohibiendo la inversión extranjera directa, protegiendo a las pequeñas empresas de la competencia de las grandes corporaciones y manteniendo controles de precios en una amplia variedad de industrias, incluidas las del acero, cemento, fertilizantes, petróleo, y productos farmacéuticos. Cualquier productor que excediera su capacidad autorizada enfrentaba una posible pena de prisión. Como escribió el economista indio Swaminathan S. Anklesaria Aiyar, “India fue quizás el único país del mundo donde se mejoró la productividad. . . fue un crimen.” Fue una aplicación estricta del principio socialista de que no se puede confiar en que el mercado produzca buenos resultados económicos o sociales. La desigualdad económica se reguló a través de los impuestos: la tasa máxima del impuesto sobre la renta de las personas físicas alcanzó un sofocante 97,75 por ciento. Unos 14 bancos públicos fueron nacionalizados en 1969; El gobierno se hizo cargo de seis bancos más en 1980. Impulsado por el principio de "autosuficiencia", casi cualquier cosa que pudiera producirse en el país no podía importarse sin importar el costo. Era el “cenit” del socialismo indio, que aún no lograba satisfacer las necesidades básicas de una población en constante expansión. En 1977–78, más de la mitad de la India vivía por debajo del umbral de la pobreza. Al mismo tiempo, señala el economista indio-estadounidense Arvind Panagariya, una serie de conmociones externas sacudieron el país, incluida una guerra con Pakistán en 1965, que se produjo inmediatamente después de una guerra con China en 1962; otra guerra con Pakistán en 1971; sequías consecutivas en 1971–72 y 1972–73, y la crisis del precio del petróleo de octubre de 1973, que contribuyó a un deterioro del 40 por ciento en el comercio exterior de la India. El desempeño económico de 1965 a 1981 fue peor que en cualquier otro momento del período posterior a la independencia. Como en Israel, la reforma económica se convirtió en un imperativo. La primera ministra Indira Gandhi había empujado su agenda política lo más a la izquierda posible. En 1980, el partido del Congreso obtuvo una mayoría de dos tercios en el Parlamento y Gandhi adoptó, por fin, un camino más pragmático, no ideológico. Pero como con todo lo demás en la India, la reforma económica avanzó lentamente. Una declaración de política industrial continuó la retirada gradual del socialismo que había comenzado en 1975, permitiendo a las empresas ampliar su capacidad, fomentando la inversión en una amplia variedad de industrias e introduciendo la participación del sector privado en las telecomunicaciones. Una mayor liberalización recibió un gran impulso con Rajiv Gandhi, quien sucedió a su madre en 1984 tras su asesinato. Como resultado, el crecimiento del PIB alcanzó un alentador 5,5 por ciento. La economía continuó triunfando sobre la ideología bajo Rajiv Gandhi, quien estaba libre del bagaje socialista llevado por una generación anterior. Su sucesor, PV Narasimha Rao, puso fin a la concesión de licencias excepto en sectores seleccionados y abrió la puerta a una inversión extranjera mucho más amplia. El ministro de finanzas, Manmohan Singh, recortó las tasas arancelarias de un astronómico 355 por ciento a 65 por ciento. Según Arvind Panagariya, “el gobierno había introducido suficientes medidas de liberalización para poner a la economía en el camino de sostener un crecimiento de aproximadamente el 6 por ciento a largo plazo”. De hecho, el crecimiento del PIB de la India alcanzó un pico de más del 9 % en 2005–8, seguido de una caída a poco menos del 7 % en 2017–18. Un desarrollo importante de las reformas económicas fue la notable expansión de la clase media de la India. The Economist estima que hay 78 millones de indios en la categoría de clase media-media y media-alta. Al incluir a la clase media baja, los economistas indios Krishnan y Hatekar calculan que la nueva clase media de la India creció de 304,2 millones en 2004–5 a 606,3 millones en 2011–12, casi la mitad de toda la población india. Los ingresos diarios de las tres clases medias son media baja, $2–$4; medio medio, $4–$6; media superior, $6–$10. Si bien esto es extremadamente bajo para los estándares de EE. UU., un dólar rinde mucho en India, donde el ingreso anual per cápita es de aproximadamente $ 6,500. Si solo la mitad de la clase media baja hace la transición a la clase alta o los ingresos medios, eso significaría una clase media india de unos 350 millones de indios, un punto medio entre las estimaciones de The Economist y Krishnan y Hatekar. Una clase media tan enorme confirma el juicio de la Fundación Heritage, en su Índice de Libertad Económica, de que India se está convirtiendo en una “economía de mercado abierto”. En 2017, India superó a Alemania para convertirse en el cuarto mercado de automóviles más grande del mundo, y se espera que desplace a Japón en 2020. Ese mismo año, India superó a EE. UU. en ventas de teléfonos inteligentes para convertirse en el segundo mercado de teléfonos inteligentes más grande del mundo. . Generalmente descrito como un país agrícola, la India está hoy urbanizada en un 31 por ciento. Con un PIB anual de 8,7 billones de dólares, India ocupa el quinto lugar en el mundo, detrás de Estados Unidos, China, Japón y Gran Bretaña. Nunca antes en la historia registrada, ha señalado el economista indio Gurcharan Das, tanta gente se había levantado tan rápido. Todo esto se ha logrado porque los líderes políticos de la India buscaron y adoptaron un mejor sistema económico, la libre empresa, después de unas cuatro décadas de progreso irregular y prosperidad desigual bajo el socialismo. Reino Unido Ampliamente descrito como “el hombre enfermo de Europa” después de tres décadas de socialismo, el Reino Unido experimentó una revolución económica en las décadas de 1970 y 1980 debido a una persona notable: la Primera Ministra Margaret Thatcher. Algunos escépticos dudaron de que ella pudiera lograrlo: el Reino Unido era entonces una mera sombra de su próspero mercado libre. El gobierno era dueño de las empresas manufactureras más grandes en industrias como la automotriz y la siderúrgica. Las tasas impositivas individuales más altas eran del 83 por ciento sobre los "ingresos del trabajo" y un aplastante 98 por ciento sobre los ingresos del capital. Gran parte de la vivienda era propiedad del gobierno. Durante décadas, el Reino Unido había crecido más lentamente que las economías del continente. Gran Bretaña ya no era "grande" y parecía encaminarse al basurero económico. El principal obstáculo para la reforma económica fueron los poderosos sindicatos, a los que desde 1913 se les había permitido gastar fondos sindicales en objetivos políticos, como el control del Partido Laborista. Los sindicatos inhibían la productividad y desalentaban la inversión. Desde 1950 hasta 1975, el récord de inversión y productividad del Reino Unido fue el peor de cualquier país industrial importante. Las demandas de los sindicatos aumentaron el tamaño del sector público y los gastos públicos al 59 por ciento del PIB. Las demandas de salarios y beneficios por parte de los trabajadores organizados llevaron a continuas huelgas que paralizaron el transporte y la producción. En 1978, el primer ministro laborista, James Callaghan, decidió que, en lugar de celebrar elecciones, "seguiría adelante" hasta la primavera siguiente. Fue un error fatal. Su gobierno se encontró con el legendario “invierno del descontento” en los primeros meses de 1979. Los trabajadores del sector público se declararon en huelga durante semanas. Montañas de basura sin recoger apiladas en las ciudades. Los cuerpos quedaron sin enterrar y las ratas corrieron por las calles. La recién electa primera ministra conservadora Margaret Thatcher, la primera mujer primer ministro del Reino Unido, se enfrentó a lo que consideraba su principal oponente: los sindicatos. Los piquetes voladores, las tropas terrestres del conflicto industrial que viajarían para apoyar a los trabajadores en huelga en otro sitio, fueron prohibidos y ya no podían bloquear fábricas ni puertos. Las votaciones de huelga se hicieron obligatorias. El taller cerrado, que obligaba a los trabajadores a afiliarse a un sindicato para conseguir trabajo, fue ilegalizado. La membresía sindical se desplomó de un pico de 12 millones a fines de la década de 1970 a la mitad a fines de la década de 1980. “Es ahora o nunca para [nuestras] políticas económicas”, declaró Thatcher, “mantengamos nuestras armas”. La tasa máxima del impuesto sobre la renta personal se redujo a la mitad, al 45 por ciento, y se abolieron los controles de cambio. La privatización fue una reforma fundamental de Thatcher. No sólo era fundamental para la mejora de la economía. Fue “uno de los medios centrales para revertir los efectos corrosivos y corruptores del socialismo”, escribió en sus memorias. A través de la privatización que conduce a la propiedad más amplia posible por parte de los miembros del público, “el poder del Estado se reduce y el poder del pueblo se incrementa”. La privatización “está en el centro de cualquier programa de recuperación de territorio para la libertad”. Cumplió su palabra, vendiendo aerolíneas, aeropuertos, servicios públicos y compañías telefónicas, siderúrgicas y petroleras propiedad del gobierno. En la década de 1980, la economía británica creció más rápido que cualquier otra economía europea excepto España. La inversión empresarial del Reino Unido creció más rápido que en cualquier otro país excepto Japón. La productividad creció más rápido que en cualquier otra economía industrial. Se crearon unos 3,3 millones de nuevos puestos de trabajo entre marzo de 1983 y marzo de 1990. La inflación cayó de un máximo del 27 por ciento en 1975 al 2,5 por ciento en 1986. De 1981 a 1989, bajo un gobierno conservador, el crecimiento real del PIB promedió el 3,2 por ciento. Cuando Thatcher dejó el gobierno, el sector industrial de propiedad estatal se había reducido en un 60 por ciento. Como relató en sus memorias, aproximadamente uno de cada cuatro británicos poseía acciones en el mercado. Más de 600.000 puestos de trabajo habían pasado del sector público al privado. El Reino Unido había “establecido una tendencia mundial en la privatización en países tan diferentes como Checoslovaquia y Nueva Zelanda”. Alejándose decisivamente de la gestión keynesiana, el otrora hombre enfermo de Europa ahora floreció con una sólida salud económica. Ningún gobierno británico posterior, laborista o conservador, ha intentado renacionalizar lo que Margaret Thatcher desnacionalizó. China Entonces, ¿cómo explicar el impresionante éxito económico de una cuarta economía importante, China, con un crecimiento anual del PIB del 8 al 10 por ciento desde la década de 1980 casi hasta el presente? De 1949 a 1976, bajo Mao Zedong, China fue un caso perdido económico, debido a la mala gestión personal de la economía por parte de Mao. En su ávida búsqueda del socialismo al estilo soviético, Mao provocó el Gran Salto Adelante de 1958-1960, que resultó en la muerte de al menos 30 millones y tal vez hasta 50 millones de chinos, y la Revolución Cultural de 1966-1976. en el que murieron entre 3 y 5 millones más. Mao dejó China atrasada y profundamente dividida. El sucesor de Mao, Deng Xiaoping, dirigió a China en una dirección diferente, buscando crear una economía mixta en la que el capitalismo y el socialismo coexistieran con el control del Partido Comunista y ajustando constantemente la combinación adecuada. Durante las últimas cuatro décadas, China ha sido la maravilla económica del mundo por las siguientes razones: Comenzó su ascenso económico casi desde cero debido a la terquedad ideológica de Mao. Se ha involucrado en el robo calculado de propiedad intelectual, especialmente de los EE. UU., durante décadas. Se ha aprovechado al máximo del globalismo y su membresía en la Organización Mundial del Comercio, mientras ignora las reglas prescritas contra prácticas tales como el robo de propiedad intelectual. Ha utilizado aranceles y otras medidas proteccionistas para obtener ventajas comerciales con EE. UU. y otros competidores. Creó una clase media de unos 300 millones de personas, que disfrutan de una vida digna y al mismo tiempo constituyen un importante mercado interno de bienes y servicios. Continúa utilizando el trabajo forzado de los laogai para fabricar bienes de consumo baratos que se venden en Walmart y otras tiendas occidentales. Permite que exista un enorme mercado negro porque los miembros del Partido se benefician de sus ventas. Permite a los inversores extranjeros comprar empresas chinas, pero el gobierno, es decir, el Partido Comunista, siempre retiene una participación mayoritaria. Opera unas 150.000 empresas estatales que garantizan puestos de trabajo para decenas de millones de chinos. Depende de la energía y la experiencia de las personas más emprendedoras del mundo, solo superadas por los estadounidenses. En resumen, la República Popular China fue un fracaso económico durante sus primeras tres décadas bajo Mao y el socialismo soviético. Comenzó su ascenso hasta convertirse en la segunda economía del mundo cuando abandonó el socialismo a finales de los años setenta e inició su experimento, hasta ahora exitoso, en el capitalismo con peculiaridades chinas. Hay señales claras de que ese éxito ya no es automático. China está experimentando una desaceleración económica, está gobernada por un Partido Comunista dictatorial pero dividido que se aferra al poder, enfrenta demandas públicas generalizadas de garantía de los derechos humanos fundamentales y sufre de un medio ambiente gravemente degradado. La historia sugiere que la mejor manera de resolver estos problemas es un gobierno democrático gobernado por el pueblo, no un estado autoritario de un solo partido que recurre a la violencia en una crisis, como hizo Beijing en la Plaza de Tiananmen y está haciendo en Hong Kong. Conclusión Como hemos visto en nuestro examen de Israel, India y el Reino Unido, el sistema económico que funciona mejor para la mayoría no es el socialismo con sus controles centrales, promesas utópicas y OPM (dinero de otras personas), sino el libre -sistema de mercado con su énfasis en la competencia y el espíritu empresarial. Los tres países intentaron el socialismo durante décadas, y los tres finalmente lo rechazaron por la razón más simple: no funciona. El socialismo es culpable de una presunción fatal: cree que su sistema puede tomar mejores decisiones para las personas que ellas mismas. Es el producto final de un profeta del siglo XIX cuyas profecías (como la inevitable desaparición de la clase media) han resultado erróneas una y otra vez. Según el Banco Mundial, más de mil millones de personas han salido de la pobreza en los últimos 25 años, “uno de los mayores logros humanos de nuestro tiempo”. De esos mil millones, aproximadamente 731 millones son chinos y 168 millones indios. El principal impulsor de esta superación de la pobreza ha sido la globalización del sistema de comercio internacional. China debe la mayor parte de su éxito a la libertad de comercio internacional que ofrecen los EE. UU. y el resto del mundo. La última edición del Índice de libertad económica de la Heritage Foundation confirma la tendencia mundial hacia la libertad económica: las economías calificadas como "libres" o "mayormente libres" disfrutan de ingresos que son más de cinco veces superiores a los ingresos de las "economías reprimidas" como las de Corea del Norte, Venezuela y Cuba. El milagro socialista de Israel resultó ser un espejismo, India descartó la ideología socialista y eligió un camino más orientado al mercado, y el Reino Unido dio ejemplo al resto del mundo con su énfasis en la privatización y la desregulación. Ya sea que estemos hablando de las acciones de un país agrícola de 1.300 millones, o la nación que provocó la revolución industrial, o un pequeño país del Medio Oriente poblado por algunas de las personas más inteligentes del mundo, el capitalismo siempre supera al socialismo.
  21. Why Sanctions Don't Work, and Why They Mostly Hurt Ordinary People MISES.ORG Sanctions remain popular because they placate the voters who insist "we" must "do something," and... Por qué las sanciones no funcionan y por qué perjudican principalmente a la gente común Estados Unidos y sus aliados de Europa occidental han aumentado repetidamente en los últimos días las sanciones económicas no solo contra el régimen ruso, sino contra millones de rusos comunes. Lo ha hecho eliminando gran parte del comercio ruso y las finanzas rusas de los mercados internacionales. Moody's y S&P global han rebajado la calificación crediticia de Rusia. Estados Unidos congeló las reservas rusas y desconectó a muchos bancos rusos de SWIFT, el sistema de comunicaciones bancarias internacionales. Europa está planeando grandes recortes en sus compras de gas natural a Rusia. Estados Unidos está considerando detener todas las compras de crudo ruso. El rublo ha caído a un mínimo histórico frente al dólar. Rusia corre el riesgo de incumplir sus deudas externas por primera vez en más de un siglo. Muchas de las sanciones aparecen dirigido solo a ciertos rusos ricos, pero estos movimientos aumentan en gran medida las percepciones de riesgo geopolítico para cualquiera que invierta en inversiones rusas o inversiones relacionadas con Rusia. Eso significa que muchos inversionistas y corporaciones "voluntariamente" reducirán sus actividades en Rusia para reducir el riesgo y porque creen que podrían ser el próximo objetivo. La presión desde abajo también está aumentando: corporaciones como Coca-Cola y Mcdonald's están siendo presionadas para cerrar sus operaciones — y así despedir a todos sus trabajadores — en Rusia. Esto significa una disminución real en la inversión general en Rusia mucho más allá de algunos bancos y oligarcas rusos. El efecto de goteo para los rusos comunes será inmenso. El poder adquisitivo, los ingresos y el empleo se verán significativamente afectados, y muchos rusos sufrirán graves reveses en su nivel de vida. La clase dominante rusa también se verá afectada, pero dado que viven mucho más lejos de los niveles de subsistencia, les irá mucho mejor en general. Y, sin embargo, si la historia sirve de guía, las sanciones no funcionarán para sacar al ejército ruso de Ucrania ni para lograr un cambio de régimen en Rusia. La lógica política de las sanciones La idea detrás de las sanciones ha sido durante mucho tiempo hacer sufrir a la población para que "el pueblo" se rebele contra el régimen gobernante y obligue al régimen a cesar las políticas que los regímenes que imponen sanciones encuentran objetables. En muchos casos, el objetivo declarado es el cambio de régimen. Es esencialmente la misma filosofía detrás de los esfuerzos aliados para bombardear a los civiles de Alemania durante la Segunda Guerra Mundial: se asumió que el bombardeo arruinaría la moral de los civiles y conduciría a demandas internas de que Berlín se rindiera. Las sanciones económicas son menos despreciables que los bombarderos contra civiles, por supuesto, pero probablemente también sean menos efectivos. En lugar de convencer a la población nacional de que abandone su propio régimen, los ataques extranjeros contra civiles, ya sean militares o económicos, a menudo hacen que la población nacional redoble su oposición a las potencias extranjeras. El nacionalismo triunfa sobre los intereses económicos Cuando se trata de sanciones económicas, hay varias razones por las que las sanciones no logran los fines establecidos. En primer lugar, las sanciones fracasarán a menos que haya una cooperación casi universal de otros estados. En el caso del embargo estadounidense a Cuba, por ejemplo, pocos otros estados cooperaron, lo que significó que el estado cubano y la población cubana podían obtener recursos de muchas fuentes además de los Estados Unidos. Las sanciones dirigidas por Estados Unidos contra Irán, por otro lado, han tenido más éxito porque una gran cantidad de estados comerciales clave han cooperado con las sanciones. Es probable que la situación con las sanciones de Rusia se encuentre en algún punto intermedio entre Cuba e Irán. Si bien varios estados occidentales clave como EE. UU. y el Reino Unido han adoptado una línea dura contra Rusia, muchos otros estados importantes se han mostrado reacios a imponer sanciones similares. Alemania, por ejemplo, se ha negado a imponer sanciones a corto plazo, señalando que Alemania, al igual que gran parte de Europa, no puede satisfacer sus necesidades energéticas sin antes hacer cambios que consumen mucho tiempo en la política energética y la producción industrial. Varios estados clave de tamaño mediano también se han alejado de una línea dura sobre las sanciones. India, por ejemplo, se ha negado a anular un acuerdo de armas con Rusia. México ha dicho que no impondrá sanciones y Brasil afirma que busca una posición neutral. Lo que es más importante, China no ha cooperado con los esfuerzos de sanción liderados por Estados Unidos, y China se beneficiará de las sanciones impuestas por otros estados. Si bien China aún no ha mostrado un apoyo total a Moscú en los últimos días, se abstuvo en la votación de la ONU que condena la invasión rusa de Ucrania. Es probable que esto sea menos de lo que esperaba Moscú, pero es probable que Rusia pueda contar con China como un comprador dispuesto de petróleo ruso y otros recursos. Después de todo, China no ha cooperado con la sanción liderada por Estados Unidos en Irán y ha sido un comprador importante de petróleo iraní. Es probable que los chinos lleguen a acuerdos similares con Rusia. Además, si Rusia se enfrenta a un número restringido de compradores de petróleo, esto le permite a Beijing una mayor influencia para obtener recursos rusos con descuento. Mientras Rusia pueda continuar comerciando con estados importantes como China, México, Brasil y posiblemente India, Rusia no enfrentará el tipo de aislamiento que Estados Unidos espera imponer. Una segunda razón por la que las sanciones fallan es que el nacionalismo, una fuerza poderosa entre la mayoría de las poblaciones, tiende a impulsar a las poblaciones sancionadas a apoyar al régimen cuando se ven amenazadas. Como ha señalado Robert Keohane, incluso en situaciones que no son de crisis, el nacionalismo puede ser una fuente general de fortaleza para un estado, ya que el nacionalismo puede unificar a las poblaciones detrás del régimen. Además, como muestra John Mearsheimer en The Great Delusion: Liberal Dreams and International Realities: “El nacionalismo es una ideología política enormemente poderosa. ... No hay duda de que el liberalismo y el nacionalismo pueden coexistir, pero cuando chocan, el nacionalismo casi siempre gana”. Es decir, en situaciones de crisis, a menudo podemos esperar que incluso los reformadores liberales descontentos den preferencia a los impulsos nacionalistas sobre los liberales, fortaleciendo aún más la oposición nacional a las sanciones impuestas desde el exterior. Para ver la plausibilidad de nuestras afirmaciones, no necesitamos mirar más allá de los Estados Unidos, que durante mucho tiempo ha estado notablemente a salvo de cualquier amenaza realista de conquista extranjera. Sin embargo, incluso en los Estados Unidos, no se necesita mucho en términos de agresión extranjera para convencer a la población de unirse en apoyo al régimen. Ciertamente, el régimen rara vez ha disfrutado de más apoyo que después de Pearl Harbor y el 11 de septiembre. Si alguna potencia extranjera, digamos China, intentara obligar a los estadounidenses a comprometerse con un cambio de régimen a través de sanciones económicas, es difícil imaginar que esto produciría mucho sentimiento pro-chino en los EE. UU. como resultado. Del mismo modo, las sanciones de EE. UU. no han fortalecido exactamente los esfuerzos pro estadounidenses o contra el régimen en Cuba, Irán, Corea del Norte, Venezuela o cualquier otro estado donde EE. UU. haya buscado lograr un cambio político interno a través de sanciones. Para encontrar los pocos casos en los que las sanciones podrían haber funcionado, tenemos pocas opciones. Sin embargo, los dos ejemplos de referencia de esto, es decir, Irak y Serbia, son casos en los que las sanciones económicas fueron acompañadas por una fuerza militar abrumadora o amenazas plausibles de ella. No hace falta decir que ese es un tipo de sanción muy específico y tiene poco que ver con un conflicto que involucra a una potencia nuclear como Rusia. Las sanciones también pueden traer efectos secundarios indeseables. Como muestra Richard Haass en la Institución Brooking: Tratar de obligar a otros a unirse a un esfuerzo de sanciones mediante la amenaza de sanciones secundarias contra terceros que no estén dispuestos a sancionar al objetivo puede causar un daño grave a una variedad de intereses de la política exterior de EE. UU. Esto es lo que sucedió cuando se introdujeron sanciones contra empresas extranjeras que violaron los términos de la legislación estadounidense que afecta a Cuba, Irán y Libia. Esta amenaza puede haber tenido algún efecto disuasorio sobre la voluntad de ciertas personas de participar en actividades comerciales proscritas, pero al precio de aumentar el sentimiento antiestadounidense... Las sanciones aumentaron las dificultades económicas en Haití, lo que provocó un éxodo peligroso y costoso de personas. de Haití a los Estados Unidos. En la antigua Yugoslavia, el embargo de armas debilitó al lado bosnio (musulmán) dado que los serbios y croatas de Bosnia tenían mayores almacenes de suministros militares y un mayor acceso a suministros adicionales de fuentes externas. Las sanciones militares contra Pakistán aumentaron su confianza en una opción nuclear, tanto porque las sanciones cortaron el acceso de Islamabad al armamento estadounidense como porque debilitaron la confianza pakistaní en la confiabilidad estadounidense. Y finalmente, incluso si las sanciones "funcionaran", eso sería insuficiente para justificar su uso. Son, después de todo, un tipo de proteccionismo con esteroides y eso requiere sancionar a las personas y empresas estadounidenses que infringen estas regulaciones gubernamentales, muchas de las cuales son difíciles de navegar legalmente para los estadounidenses. Sin embargo, las sanciones siguen siendo populares porque aplacan a los votantes que insisten en que "nosotros" debemos "hacer algo", y los funcionarios del gobierno están más que felices de participar en políticas que aumentan el poder estatal y pueden usarse para recompensar a los amigos del régimen. Pero hacer que el régimen "haga algo" es un juego peligroso, y si los votantes quieren señalar su oposición virtuosa a los enemigos extranjeros percibidos, los votantes siempre pueden actuar por su cuenta. Si a los estadounidenses no les gustan los productos y servicios rusos, son libres de boicotear estos productos, tal como los estadounidenses boicotearon los productos británicos durante la Revolución. Pero abrazar aún más el poder federal en nombre de enseñarles una lección a los regímenes extranjeros tiende a dañar a la gente común de muchas maneras que pocos pueden anticipar, al mismo tiempo que potencialmente pone a muchos estadounidenses en peligro legal. Y todo esto se hará, nada menos, con pocas esperanzas de éxito.
  22. How Putin Uses Russian Orthodoxy to Grow His Empire | The Heritage Foundation WWW.HERITAGE.ORG When Vladimir Putin rose to the presidency of Russia in 2000, he inherited the remains of a... Cómo Putin usa la ortodoxia rusa para hacer crecer su imperio CONCLUSIONES CLAVE 1) Putin a menudo invoca a la Iglesia Ortodoxa Rusa en sus discursos públicos, dándole a la iglesia un lugar mucho más destacado en la vida política rusa. 2) Putin se ha erigido a sí mismo como un defensor de la moralidad tradicional, por ejemplo, oponiéndose a la homosexualidad, penalizando el divorcio y apoyando a la “familia tradicional”. 3) El uso que hace Putin del cristianismo tradicional está calculado para el efecto político. Los observadores estadounidenses y europeos harían bien en ver a través de la farsa. Cuando Vladimir Putin ascendió a la presidencia de Rusia en 2000, heredó los restos de un estado imperial comunista-ateo que alguna vez fue temible. En los 19 años intermedios, transformó a Rusia nuevamente en una potencia imperial con ambiciones globales. Una de sus herramientas clave en esa transformación ha sido la Iglesia Ortodoxa Rusa. Putin a menudo invoca a la Iglesia Ortodoxa Rusa en sus discursos públicos, dándole a la iglesia un lugar mucho más destacado en la vida política rusa que bajo sus predecesores. Pero estas invocaciones difícilmente parecen sinceras en el sentido religioso. Más bien, ha usado a la iglesia para justificar la expansión rusa y tratar de desacreditar la influencia de Occidente en Europa del Este. Muchas figuras conservadoras en Estados Unidos, incluidos Pat Buchanan y Franklin Graham, se han sentido atraídas por la retórica de Putin, con su fuerte énfasis en los valores cristianos occidentales tradicionales y su aparente rechazo a la cultura de “degradación y primitivismo”, que según Putin ha producido “una crisis moral en Occidente". Putin se ha presentado inteligentemente como un beligerante en la guerra cultural. Al hacerlo, apeló a algunos conservadores en Estados Unidos que se han vuelto escépticos de la tradición democrática liberal heredada de la Ilustración, que creen que contiene las semillas de la desaparición espiritual y cultural de Estados Unidos. Putin se ha erigido a sí mismo como un defensor de la moralidad tradicional, por ejemplo, oponiéndose a la homosexualidad, penalizando el divorcio y apoyando a la “familia tradicional”. Le encanta posar para sesiones fotográficas con el patriarca ruso Kirill, e incluso ha publicado calendarios de él mismo con celebraciones litúrgicas tradicionales. Pero los conflictos recientes con Ucrania sugieren que la afinidad pública de Putin por el cristianismo puede tener más que ver con la geopolítica que con la sinceridad religiosa. Después de que Rusia anexó Crimea en 2014, Putin buscó justificar su acción señalando una historia religiosa y cultural compartida: Todo en Crimea habla de nuestra historia y orgullo compartidos. Esta es la ubicación del antiguo Khersones, donde fue bautizado el Príncipe Vladimir. Su hazaña espiritual de adoptar la ortodoxia predeterminó la base general de la cultura, la civilización y los valores humanos que unen a los pueblos de Rusia, Ucrania y Bielorrusia. La Iglesia Ortodoxa Rusa ha estado a la par con Putin y, de hecho, ha servido para promover sus fines. Un ejemplo de ello es su posición sobre la Iglesia ortodoxa ucraniana. Desde el año 1686, la Iglesia ortodoxa ucraniana había estado bajo la jurisdicción del Patriarcado de Moscú. Pero en octubre pasado, la iglesia ucraniana anunció que después de 332 años, se separaba del Patriarcado de Moscú en un intento por independizarse de Rusia. Esta escisión fue facilitada por el presidente ucraniano Petro Poroshenko y aprobada por el líder de la Iglesia ortodoxa, el patriarca ecuménico Bartolomé, con sede en Turquía. Sin embargo, la Iglesia Ortodoxa Rusa protestó y dijo que la división era ilegítima. Sigue manteniendo que el Patriarcado de Moscú tiene jurisdicción más allá de las fronteras rusas en Ucrania y Bielorrusia. Esta división religiosa se produce en medio de un aumento de las tensiones políticas entre Ucrania y Rusia, visto más recientemente en el arresto y posterior detención de 24 marineros ucranianos por parte de Rusia en noviembre pasado. Sorprendentemente, Putin culpó a los políticos ucranianos por la división de la iglesia, acusándolos de “inmiscuirse” en los asuntos de la iglesia y desestimando la partida de la iglesia ucraniana como un “proyecto político secular”. Luego posicionó a Rusia como un defensor de la libertad religiosa y dijo: “Nos reservamos el derecho de reaccionar y hacer todo lo posible para proteger los derechos humanos, incluida la libertad de culto”. Esto es descaradamente hipócrita de Putin. The Associated Press descubrió recientemente que el propio gobierno ruso era culpable de “inmiscuirse” al intentar piratear los correos electrónicos de la Iglesia ortodoxa ucraniana. Parece que el ahora infame grupo de piratas informáticos ruso "Fancy Bear" había estado apuntando a las correspondencias de Bartholomew con Ucrania antes de la decisión de otorgar la independencia de la Iglesia ucraniana. Putin busca reforzar su control sobre Ucrania y Bielorrusia, así como expandir aún más la influencia rusa en Europa central y oriental. Sin duda, seguirá promoviendo la ortodoxia en el proceso. Esto es simplemente un intento de seducir a las antiguas repúblicas soviéticas para que vuelvan a estar bajo el dominio de Rusia. El uso del cristianismo ortodoxo por parte del Kremlin tiene perfecto sentido, dadas las tendencias religiosas en la región. El cristianismo ortodoxo ha disfrutado de un marcado renacimiento en Europa del Este en las últimas dos décadas. En nueve de los estados vecinos regionales de Rusia (Moldavia, Grecia, Armenia, Georgia, Serbia, Rumania, Ucrania, Bulgaria y Bielorrusia), más del 70 por ciento de las personas se identifican como ortodoxas, según los resultados actuales de Pew Research. Este renacimiento de la ortodoxia coincide con el sentimiento pro-ruso. Pew Research señala que en las nueve naciones exsoviéticas que son mayoritariamente ortodoxas, excepto Ucrania, más de la mitad de los encuestados están de acuerdo en que "una Rusia fuerte es necesaria para equilibrar la influencia de Occidente". Pew Research concluye: [M]uchos cristianos ortodoxos, y no solo los cristianos ortodoxos rusos, expresan puntos de vista prorrusos. … La identidad ortodoxa está estrechamente ligada a la identidad nacional, los sentimientos de orgullo y superioridad cultural, el apoyo a los vínculos entre las iglesias y los gobiernos nacionales y la visión de Rusia como un baluarte contra Occidente. Muchas naciones de Europa del Este se encuentran en una encrucijada entre dos opciones: una mayor integración con Occidente y la liberalización, por un lado, y la alineación con Rusia y el autoritarismo, por el otro. Mientras Putin busca más influencia sobre estas naciones, enfatizar la religión tradicional cumple dos de sus objetivos. Establece un terreno común entre Rusia y Europa del Este y, lo que es más importante, amplifica las diferencias que Europa del Este puede tener con Occidente, especialmente a medida que el mundo occidental se aleja cada vez más de los valores y la religión tradicionales. El uso que hace Putin del cristianismo tradicional está calculado para el efecto político. Los observadores estadounidenses y europeos harían bien en ver a través de la farsa.
  23. Pese a su pésima gestión, Alberto Fernández pretende ir por la reelección PANAMPOST.COM Con las encuestas en contra y con el peronismo partido, el presidente argentino considera que puede tener... Pese a su pésima gestión, Alberto Fernández pretende ir por la reelección El presidente argentino dejó muy en claro en un acto público que, para él, este es su “primer” mandato. El escenario fue un evento peronista en José C. Paz. Típico acto de la desconexión total, donde los que están en el escenario se dedican a pasar mensajes políticos que el público no escucha, ni mucho menos comprende. Tampoco les interesa, claro. Unos van a cumplir y los otros hablan de sus intereses. Pero en la presentación de ayer, quedó en evidencia que en la provincia de Buenos Aires había algo todavía más inconexo con la realidad argentina: el presidente Alberto Fernández. El mandatario argentino, como si viviera en otro país, dejó en claro que irá por la reelección el año próximo. Mientras se dirigía al intendente Mario Ishii, el de la falopa en las ambulancias y el de Croacia por Ucrania, prometiendo una obra vinculada a un polo industrial, el jefe de Estado aseguró: “Antes de que mi mandato termine, en este primer mandato que tengo, yo te garantizo Mario que van a tener el polo industrial que necesitan para darle trabajo a los hombre y mujeres de José C. Paz “. Esta fue la segunda vez que Fernández hace alguna referencia sobre los próximos comicios presidenciales y el mundo peronista. Hace algunos meses, en un acto similar, el presidente dijo que había que dejar elegir “al pueblo” los candidatos para el sillón de Rivadavia. Esas palabras se traducen en una resignación clara: no hay quórum en el justicialismo para su candidatura en 2023, por lo que le abrió las puertas a la herramienta de las PASO (Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias). Más allá de la preferencia opositora que se refleja en las encuestas, el frente interno del oficialismo está más caldeado que nunca. Recientemente, Máximo Kirchner renunció a la presidencia del bloque del Frente de Todos y aún, a horas de la votación en el Congreso, es un misterio el voto del kirchnerismo con respecto al acuerdo con el FMI. La unidad peronista (y la carambola del destino) que lo llevó a la presidencia en 2015, no pareciera tener muchas posibilidades de reeditarse. ¿El primer peronista que no reelige? Al iniciarse el proceso histórico justicialista en 1946, Juan Domingo Perón fue reelecto fácilmente en 1951. Promediando su segundo mandato fue depuesto por la autodenominada “Revolución Libertadora” en 1955. Aunque fue elegido de nuevo luego de un largo exilio en octubre de 1973, falleció a menos de un año del ejercicio de su última presidencia. Carlos Menem, primer peronista postperón, también tuvo dos mandatos cómodos. El primero comenzó en 1989 y el segundo en 1995, posterior a la reforma de la Constitución Nacional. Tras la transición ocurrida luego de la crisis 2001-2002, el peronismo vuelve a ganar en las urnas con la candidatura de Néstor Kirchner. Aunque no reeligió él en persona, ya que no fue candidato, lo que fue reelecto fue su espacio político con la candidatura de Cristina Fernández. Ella también tuvo dos mandatos. La idea que tenía el matrimonio presidencial era la alternancia entre ellos, pero el fallecimiento prematuro de Néstor cambió los planes. Hasta el momento, ningún presidente peronista tuvo tan complicado el panorama, al momento de comenzar a transitar el último año de mandato. Por ahora, Alberto quiere. Hay que ver si puede.
  24. Elección pública DEFINICIÓN TÉCNICA La elección pública es una teoría que intenta explicar cómo las autoridades toman decisiones políticas buscando su beneficio personal. Esto, en lugar de optimizar el bienestar común. Lo anterior quiere decir que los gobernantes actúan en base al interés individual. Esto, en vez de maximizar el beneficio de sus representados. La teoría de la elección pública nos permite entender mejor cómo se forman las decisiones de políticas públicas. De ese modo, los agentes pueden desarrollar predicciones más acertadas. Origen de le teoría de elección pública La teoría de la elección pública fue desarrollada inicialmente por James M. Buchanan. Su objetivo fue refutar el supuesto de que los políticos actúan en beneficio de sus electores. Así, analizó las variables o incentivos que influyen en las decisiones de las autoridades. Cabe destacar que Buchanan ganó en 1986 el Premio Nobel de Economía por sus contribuciones a la teoría de la elección pública. Características de la teoría de la elección pública Entre las características de la elección pública destacan: Parte del individualismo metodológico, es decir, el individuo se convierte en la unidad relevante de análisis. También se le conoce como «políticas sin la novela romántica». Se relaciona, dentro del ámbito de las políticas públicas, con la teoría de la elección social. Esta es una aproximación matemática que intenta explicar cómo el interés individual afecta la decisión del elector. Dicho estudio fue desarrollado por economista Kenneth J. Arrow. Buchanan observó que las consecuencias de políticas públicas deben ser asumidas por todos los ciudadanos, y no solo por las autoridades. A lo señalado en el punto anterior, se suma que los fondos públicos son de todos los contribuyentes. Por lo tanto, según Buchanan, los ciudadanos deberían tener acceso a mecanismos legales que les permitan supervisar las decisiones de sus gobernantes. Contraste con la elección privada La teoría de elección pública nos permite observar cómo difiere de la elección privada. En este último caso, la decisión afecta únicamente el individuo o entidad que la toma. Por ejemplo, imaginemos que una persona compra un coche. Dicha decisión es voluntaria y el vendedor debe aceptar las condiciones de la transacción. Sin embargo, en las decisiones de políticas públicas, todos los contribuyentes asumen los costes. Por ejemplo, supongamos que el gobierno anuncia la construcción de una nueva carretera. Entonces, realiza un concurso y entrega la concesión a una empresa que, para financiar parte de la obra, impone el cobro de un peaje. En el ejemplo anterior, podemos observar cómo una decisión de políticas públicas, que seguro contó con el apoyo de un sector de la población, afectó, en general, a todos los ciudadanos que circulan por la carretera a ser renovada. https://economipedia.com/definiciones/eleccion-publica.html
  25. ¿Qué es la escuela austriaca de economía? Aunque se le suele relacionar con el liberalismo y el país de Austria, el elemento que en realidad define esta escuela como tal, es su particular metodología a la hora de abordar los fenómenos económicos. Para los austriacos, las ciencia económica es el aérea mejor estudiada de la ciencia general de la acción humana, la praxeología. Esta comienza en las implicancias formales de la acción humana y sobre estas, se van deduciendo consecuencias lógicas de las mismas, de las cuales derivan últimamente las leyes económicas. Teniendo en cuenta que no todos los autores son iguales y de hecho, hay diferencias importantes entre ellos, este vídeo presenta en términos generales la metodología austríaca y sus críticas más comunes.
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