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Gabinete Gobierno De Gabriel Boric y +
tema contestó a Hispano88 en GJ504b Foro General / Actualidad
Se acabaron las "piñericosas", dando paso a las "boricosas". -
Cuba condena a penas de cárcel a 12 manifestantes P.DW.COM De los trece juzgados por un tribunal militar por participar en las históricas manifestaciones del pasado 11 de... Cuba condena a penas de cárcel a 12 manifestantes de Cárdenas De los trece juzgados por un tribunal militar por participar en las históricas manifestaciones del pasado 11 de julio, solo uno fue absuelto. El resto recibió sentencias a entre 5 y 16 años de cárcel. Doce cubanos que participaron en las manifestaciones del 11 de julio de 2021 en la ciudad de Cárdenas, en el occidente de Cuba, fueron condenados a penas de entre 5 y 16 años de cárcel por varios delitos, informó este jueves (10.03.2022) el Tribunal Supremo. Las conclusiones del juicio presentan la protesta como algo premeditado y organizado. En los juicios, celebrados del 8 al 10 de diciembre pasados "en el Tribunal Militar Territorial Central", fueron juzgados "13 ciudadanos, acusados de cometer y provocar graves disturbios y hechos vandálicos" en Cárdenas, 140 km al este de La Habana, señaló el Tribunal Supremo (TSP), en un comunicado publicado en el portal estatal de noticias Cubadebate. De los 13 procesados, 12 fueron declarados culpables de delitos de sabotaje, desorden público, atentado, robo con fuerza o violencia e intimidación, y uno quedó absuelto, añadió el TSP, que no precisó la edad de los condenados ni el delito imputado en cada caso. La Dirección de Comunicación del organismo sostiene que se cumplieron los estándares jurídicos. Condenas de hasta 16 años de prisión La mayor condena recayó sobre Jorge Luis Argüelles Bayate, que recibió 16 años de cárcel, mientras que Leidiana Prohia Guevara, la única mujer del grupo, fue sentenciada a 12 años. El resto de las condenas oscilan entre 5 y 15 años de prisión, y todos podrán apelar sus sentencias ante el Tribunal Supremo. Uno de los condenados, Gerardo Díaz, está en huelga de hambre desde el viernes en señal de protesta. Y otro, William Manuel Leyva, siguió su ejemplo el martes. Según el comunicado oficial, el grupo se concentró el 11 de julio de 2021 en los alrededores de un centro comercial de Cárdenas, contra el que lanzaron piedras y palos de forma violenta, "causando graves daños" materiales, y luego robaron parte de su mercancía. También lanzaron "piedras y cócteles molotov" contra agentes policiales y sus patrullas. Inédita protesta en Cuba el 11 de julio Miles de personas se lanzaron a las calles el 11 y 12 de julio al grito de "Libertad" y "Tenemos hambre", en cerca de 50 ciudades del país inconformes por la escasez de alimentos y medicinas, así como por los constantes apagones, en el peor momento de la pandemia. El gobierno informó el 25 de enero que 790 personas, entre ellas 55 menores de 18 años, fueron encausadas por las manifestaciones de julio. Y otras 172 habían sido condenadas hasta ese momento. La ONG de derechos humanos Cubalex, con sede en Miami, ha dicho que las sentencias impuestas en juicios anteriores a manifestantes del 11 de julio son excesivas y en algunos casos violan las garantías del debido proceso. La organización ha señalado que las altas penas responden a una política penal que busca dar "sanciones severas como efecto ejemplarizante para que el resto de la sociedad se inhiba".
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Así se ha convertido Europa en adicta al gas ruso El gas natural alimenta la economía europea: calienta hogares, abastece sus fábricas y empuja su transición energética. Pero Europa casi no tiene yacimientos de gas en el subsuelo. Así, desde los años setenta, el continente se ha hecho cada vez más dependiente de esta fuente energética. Ahora, las sanciones europeas a Rusia, el conflicto en Ucrania y el temor que se pueda cortar el suministro de gas están estrangulando la recuperación económica de la UE tras la crisis del coronavirus.
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No lo se Rick... el Socialismo me parece Falso
tema contestó a Hispano88 en Fender Foro General / Actualidad
Three Nations That Tried Socialism and Rejected It | The Heritage Foundation WWW.HERITAGE.ORG Socialists are fond of saying that socialism has never failed because it has never been tried. But in truth... Tres naciones que probaron el socialismo y lo rechazaron CONCLUSIONES CLAVE 1) Israel, India y el Reino Unido adoptaron el socialismo como modelo económico después de la Segunda Guerra Mundial. 2) El socialismo es culpable de una presunción fatal: cree que su sistema puede tomar mejores decisiones para las personas que ellas mismas. 3) El socialismo ha fracasado en todos los países en los que se ha intentado. A los socialistas les gusta decir que el socialismo nunca fracasó porque nunca se intentó. Pero, en verdad, el socialismo ha fracasado en todos los países en los que se ha intentado, desde la Unión Soviética que comenzó hace un siglo hasta tres países modernos que intentaron pero finalmente rechazaron el socialismo: Israel, India y el Reino Unido. Si bien hubo grandes diferencias políticas entre el gobierno totalitario de los soviéticos y la política democrática de Israel, India y el Reino Unido, los tres últimos países se adhirieron a los principios socialistas, nacionalizando sus principales industrias y poniendo la toma de decisiones económicas en manos del gobierno. El fracaso soviético ha sido bien documentado por los historiadores. En 1985, el secretario general Mikhail Gorbachev asumió el mando de un imperio en bancarrota que se desintegraba. Después de 70 años de marxismo, las granjas soviéticas no podían alimentar a la gente, las fábricas no cumplían con sus cuotas, la gente hacía fila en cuadras en Moscú y otras ciudades para comprar pan y otras necesidades, y una guerra en Afganistán se prolongó sin fin en vista de las bolsas para cadáveres de jóvenes soldados soviéticos. Las economías de las naciones comunistas detrás de la Cortina de Hierro se debilitaron de manera similar porque funcionaban en gran medida como colonias de la Unión Soviética. Sin incentivos para competir o modernizarse, el sector industrial de Europa central y oriental se convirtió en un monumento a la ineficiencia y el despilfarro burocráticos, un “museo de la era industrial temprana”. Como señaló el New York Times en ese momento, Singapur, una ciudad-estado asiática de solo 2 millones de habitantes, exportó un 20 por ciento más de maquinaria a Occidente en 1987 que toda Europa del Este. Y, sin embargo, el socialismo todavía sedujo a los principales intelectuales y políticos de Occidente. No pudieron resistir su canto de sirena, de un mundo sin conflictos porque era un mundo sin propiedad privada. Estaban convencidos de que una burocracia podía tomar decisiones más informadas sobre el bienestar de un pueblo que el pueblo mismo. Creían, con John Maynard Keynes, que “el estado es sabio y el mercado es estúpido”. Israel, India y el Reino Unido adoptaron el socialismo como modelo económico después de la Segunda Guerra Mundial. El preámbulo de la constitución de la India, por ejemplo, comienza así: “Nosotros, el pueblo de la India, habiendo resuelto solemnemente convertir a la India en una República Democrática Secular Socialista Soberana. . .” Los colonos originales de Israel eran judíos de izquierda de Europa del Este que buscaron y construyeron una sociedad socialista. Tan pronto como las armas de la Segunda Guerra Mundial callaron, el Partido Laborista de Gran Bretaña nacionalizó todas las industrias importantes y accedió a todas las demandas socialistas de los sindicatos. Al principio, el socialismo parecía funcionar en estos países tan diferentes. Durante las primeras dos décadas de su existencia, la economía de Israel creció a una tasa anual de más del 10 por ciento, lo que llevó a muchos a calificar a Israel como un “milagro económico”. La tasa promedio de crecimiento del PIB de la India desde su fundación en 1947 hasta la década de 1970 fue del 3,5 por ciento, lo que coloca a la India entre las naciones en desarrollo más prósperas. El crecimiento del PIB en Gran Bretaña promedió el 3 por ciento entre 1950 y 1965, junto con un aumento del 40 por ciento en los salarios reales promedio, lo que permitió que Gran Bretaña se convirtiera en uno de los países más prósperos del mundo. Pero los planificadores del gobierno no pudieron seguir el ritmo del aumento de la población y la competencia en el extranjero. Después de décadas de un crecimiento económico cada vez menor y un desempleo cada vez mayor, los tres países abandonaron el socialismo y se volvieron hacia el capitalismo y el libre mercado. La prosperidad resultante en Israel, India y el Reino Unido reivindicó a los defensores del libre mercado que habían predicho que el socialismo inevitablemente fracasaría en la entrega de los bienes. Como observó la primera ministra británica Margaret Thatcher, “el problema con el socialismo es que eventualmente te quedas sin el dinero de otras personas”. Israel Israel es único, la única nación donde el socialismo tuvo éxito, por un tiempo. Los colonos originales, según el profesor israelí Avi Kay, “buscaron crear una economía en la que las fuerzas del mercado estuvieran controladas en beneficio de toda la sociedad”. Impulsados por el deseo de dejar atrás su historia como víctimas de la penuria y los prejuicios, buscaron una sociedad socialista igualitaria y orientada al trabajo. La población inicial homogénea de menos de 1 millón elaboró planes centralizados para convertir el desierto en pastos verdes y construir empresas estatales eficientes. La mayoría de los primeros colonos, señaló Joseph Light, académico del American Enterprise Institute, trabajaban en granjas colectivas llamadas kibbutzim o en trabajos garantizados por el estado. Los kibbutzim eran pequeñas comunidades agrícolas en las que la gente hacía tareas a cambio de comida y dinero para vivir y pagar sus cuentas. No había propiedad privada, la gente comía en común y los niños menores de 18 años vivían juntos y no con sus padres. Todo el dinero ganado en el exterior se entregaba al kibbutz. Un actor clave en la socialización de Israel fue la Histadrut, la Federación General del Trabajo, suscriptores del dogma socialista de que el capital explota al trabajo y que la única forma de prevenir tal “robo” es otorgar el control de los medios de producción al estado. . A medida que procedió a sindicalizar a casi todos los trabajadores, Histadrut obtuvo el control de casi todos los sectores económicos y sociales, incluidos los kibbutzim, la vivienda, el transporte, los bancos, el bienestar social, la atención médica y la educación. El instrumento político de la federación fue el Partido Laborista, que gobernó efectivamente Israel desde la fundación de Israel en 1948 hasta 1973 y la Guerra de Yom Kippur. En los primeros años, pocos preguntaron si se debían poner límites al papel del gobierno. El desempeño económico de Israel pareció confirmar el juicio de Keynes. El crecimiento del PIB real de 1955 a 1975 fue de un asombroso 12,6 por ciento, lo que colocó a Israel entre las economías de más rápido crecimiento en el mundo, con una de las diferencias de ingresos más bajas. Sin embargo, este rápido crecimiento estuvo acompañado de niveles crecientes de consumo privado y, con el tiempo, una creciente desigualdad de ingresos. Había una creciente demanda de reformas económicas para liberar la economía de la toma de decisiones centralizada del gobierno. En 1961, los partidarios de la liberalización económica formaron el Partido Liberal, el primer movimiento político comprometido con una economía de mercado. El “milagro económico” israelí se evaporó en 1965 cuando el país sufrió su primera gran recesión. El crecimiento económico se detuvo y el desempleo se triplicó entre 1965 y 1967. Antes de que el gobierno pudiera intentar una acción correctiva, estalló la Guerra de los Seis Días, alterando el mapa económico y político de Israel. Paradójicamente, la guerra trajo una prosperidad efímera a Israel, debido al aumento del gasto militar y una gran afluencia de trabajadores de nuevos territorios. Pero el crecimiento económico liderado por el gobierno estuvo acompañado por una aceleración de la inflación, que alcanzó una tasa anual del 17 por ciento entre 1971 y 1973. Por primera vez, hubo un debate público entre los partidarios de la economía de libre empresa y los partidarios de los arreglos socialistas tradicionales. Liderando el camino hacia el libre mercado estaba el futuro ganador del Premio Nobel Milton Friedman, quien instó a los políticos israelíes a “liberar a su gente” y liberalizar la economía. La guerra de 1973 y sus impactos económicos reforzaron los sentimientos de muchos israelíes de que el modelo socialista del Partido Laborista no podía manejar los crecientes desafíos económicos del país. Las elecciones de 1977 dieron como resultado la victoria del partido Likud, con su firme filosofía pro libre mercado. El Likud tomó como uno de sus socios de coalición al Partido Liberal. Debido a que las raíces del socialismo en Israel eran tan profundas, la reforma real avanzó lentamente. Se le pidió a Friedman que redactara un programa que llevaría a Israel del socialismo a una economía de libre mercado. Sus principales reformas incluyeron menos programas gubernamentales y gastos gubernamentales reducidos; menor intervención del gobierno en las políticas fiscal, comercial y laboral; recortes de impuestos sobre la renta; y privatización. Se produjo un gran debate entre los funcionarios del gobierno que buscaban reformas y los intereses especiales que preferían el statu quo. Mientras tanto, el gobierno siguió pidiendo prestado y gastando y aumentando la inflación, que promedió el 77 por ciento en 1978–79 y alcanzó un máximo del 450 por ciento en 1984–85. La participación del gobierno en la economía creció hasta el 76 por ciento, mientras que los déficits fiscales y la deuda nacional se dispararon. El gobierno imprimió dinero a través de préstamos del Banco de Israel, lo que contribuyó a la inflación al producir dinero en masa. Finalmente, en enero de 1983, la burbuja estalló y miles de ciudadanos y empresas privadas, así como empresas administradas por el gobierno, se enfrentaron a la bancarrota. Israel estaba cerca del colapso. En este momento crítico, un presidente estadounidense comprensivo, Ronald Reagan, y su secretario de Estado, George Shultz, acudieron al rescate. Ofrecieron una subvención de 1.500 millones de dólares si el gobierno israelí aceptaba abandonar su libro de reglas socialista y adoptar alguna forma de capitalismo al estilo estadounidense, utilizando profesionales capacitados en Estados Unidos. La Histadrut resistió fuertemente, no estaba dispuesta a renunciar a su poder de décadas y admitir que el socialismo era responsable de los problemas económicos de Israel. Sin embargo, la gente estaba harta de la inflación galopante y el crecimiento inexistente y rechazó la política de resistencia de la Histadrut. Aún así, el gobierno israelí vaciló, no dispuesto a gastar capital político en reformas económicas. Un exasperado secretario Schulz informó a Israel que si no comenzaba a liberar la economía, Estados Unidos congelaría “todas las transferencias monetarias” al país. La amenaza funcionó. El gobierno israelí adoptó oficialmente la mayoría de las “recomendaciones” de libre mercado. El impacto de un cambio básico en la política económica israelí fue inmediato y generalizado. En un año, la inflación cayó del 450 por ciento a solo el 20 por ciento, un déficit presupuestario del 15 por ciento del PIB se redujo a cero, el imperio económico y comercial de Histadrut desapareció junto con su dominación política y la economía israelí se abrió a las importaciones. De particular importancia fue la revolución israelí de alta tecnología, que condujo a un aumento del 600 por ciento en la inversión en Israel, transformando al país en un jugador importante en el mundo de la alta tecnología. Hubo efectos secundarios preocupantes como brechas sociales, pobreza y preocupaciones sobre la justicia social, pero la retórica e ideología socialista, según Glenn Frankel, corresponsal del Washington Post en Israel, “ha sido retirada permanentemente”. El Partido Laborista socialista apoyó la privatización y la desinversión de muchas empresas públicas que se habían corrompido por engaños, reglas de trabajo rígidas, contabilidad falsa, favoritismo y gerentes incompetentes. Después de una modesta expansión en la década de 1990, el crecimiento económico de Israel superó las listas del mundo en desarrollo en la década de 2000, impulsado por la baja inflación y la reducción del tamaño del gobierno. El desempleo seguía siendo demasiado alto y los impuestos absorbían el 40 por ciento del PIB, en gran parte causado por la necesidad de un gran ejército. Sin embargo, los partidos políticos están de acuerdo en que no hay vuelta atrás a las políticas económicas de los primeros años: el debate es sobre el ritmo de la reforma del mercado. “El experimento de socialismo más exitoso del mundo”, escribió Light, “parece haber abrazado resueltamente el capitalismo”. India La aceptación del socialismo era fuerte en la India mucho antes de la independencia, impulsada por el resentimiento generalizado contra el colonialismo británico y la clase principesca terrateniente (los zamindares) y por los esfuerzos del Partido Comunista de la India, establecido en 1921. Jawaharlal Nehru adoptó el socialismo como la ideología dominante cuando se convirtió en el primer primer ministro de la India después de la independencia en 1947. Durante casi 30 años, el gobierno indio se adhirió a una línea socialista, restringiendo las importaciones, prohibiendo la inversión extranjera directa, protegiendo a las pequeñas empresas de la competencia de las grandes corporaciones y manteniendo controles de precios en una amplia variedad de industrias, incluidas las del acero, cemento, fertilizantes, petróleo, y productos farmacéuticos. Cualquier productor que excediera su capacidad autorizada enfrentaba una posible pena de prisión. Como escribió el economista indio Swaminathan S. Anklesaria Aiyar, “India fue quizás el único país del mundo donde se mejoró la productividad. . . fue un crimen.” Fue una aplicación estricta del principio socialista de que no se puede confiar en que el mercado produzca buenos resultados económicos o sociales. La desigualdad económica se reguló a través de los impuestos: la tasa máxima del impuesto sobre la renta de las personas físicas alcanzó un sofocante 97,75 por ciento. Unos 14 bancos públicos fueron nacionalizados en 1969; El gobierno se hizo cargo de seis bancos más en 1980. Impulsado por el principio de "autosuficiencia", casi cualquier cosa que pudiera producirse en el país no podía importarse sin importar el costo. Era el “cenit” del socialismo indio, que aún no lograba satisfacer las necesidades básicas de una población en constante expansión. En 1977–78, más de la mitad de la India vivía por debajo del umbral de la pobreza. Al mismo tiempo, señala el economista indio-estadounidense Arvind Panagariya, una serie de conmociones externas sacudieron el país, incluida una guerra con Pakistán en 1965, que se produjo inmediatamente después de una guerra con China en 1962; otra guerra con Pakistán en 1971; sequías consecutivas en 1971–72 y 1972–73, y la crisis del precio del petróleo de octubre de 1973, que contribuyó a un deterioro del 40 por ciento en el comercio exterior de la India. El desempeño económico de 1965 a 1981 fue peor que en cualquier otro momento del período posterior a la independencia. Como en Israel, la reforma económica se convirtió en un imperativo. La primera ministra Indira Gandhi había empujado su agenda política lo más a la izquierda posible. En 1980, el partido del Congreso obtuvo una mayoría de dos tercios en el Parlamento y Gandhi adoptó, por fin, un camino más pragmático, no ideológico. Pero como con todo lo demás en la India, la reforma económica avanzó lentamente. Una declaración de política industrial continuó la retirada gradual del socialismo que había comenzado en 1975, permitiendo a las empresas ampliar su capacidad, fomentando la inversión en una amplia variedad de industrias e introduciendo la participación del sector privado en las telecomunicaciones. Una mayor liberalización recibió un gran impulso con Rajiv Gandhi, quien sucedió a su madre en 1984 tras su asesinato. Como resultado, el crecimiento del PIB alcanzó un alentador 5,5 por ciento. La economía continuó triunfando sobre la ideología bajo Rajiv Gandhi, quien estaba libre del bagaje socialista llevado por una generación anterior. Su sucesor, PV Narasimha Rao, puso fin a la concesión de licencias excepto en sectores seleccionados y abrió la puerta a una inversión extranjera mucho más amplia. El ministro de finanzas, Manmohan Singh, recortó las tasas arancelarias de un astronómico 355 por ciento a 65 por ciento. Según Arvind Panagariya, “el gobierno había introducido suficientes medidas de liberalización para poner a la economía en el camino de sostener un crecimiento de aproximadamente el 6 por ciento a largo plazo”. De hecho, el crecimiento del PIB de la India alcanzó un pico de más del 9 % en 2005–8, seguido de una caída a poco menos del 7 % en 2017–18. Un desarrollo importante de las reformas económicas fue la notable expansión de la clase media de la India. The Economist estima que hay 78 millones de indios en la categoría de clase media-media y media-alta. Al incluir a la clase media baja, los economistas indios Krishnan y Hatekar calculan que la nueva clase media de la India creció de 304,2 millones en 2004–5 a 606,3 millones en 2011–12, casi la mitad de toda la población india. Los ingresos diarios de las tres clases medias son media baja, $2–$4; medio medio, $4–$6; media superior, $6–$10. Si bien esto es extremadamente bajo para los estándares de EE. UU., un dólar rinde mucho en India, donde el ingreso anual per cápita es de aproximadamente $ 6,500. Si solo la mitad de la clase media baja hace la transición a la clase alta o los ingresos medios, eso significaría una clase media india de unos 350 millones de indios, un punto medio entre las estimaciones de The Economist y Krishnan y Hatekar. Una clase media tan enorme confirma el juicio de la Fundación Heritage, en su Índice de Libertad Económica, de que India se está convirtiendo en una “economía de mercado abierto”. En 2017, India superó a Alemania para convertirse en el cuarto mercado de automóviles más grande del mundo, y se espera que desplace a Japón en 2020. Ese mismo año, India superó a EE. UU. en ventas de teléfonos inteligentes para convertirse en el segundo mercado de teléfonos inteligentes más grande del mundo. . Generalmente descrito como un país agrícola, la India está hoy urbanizada en un 31 por ciento. Con un PIB anual de 8,7 billones de dólares, India ocupa el quinto lugar en el mundo, detrás de Estados Unidos, China, Japón y Gran Bretaña. Nunca antes en la historia registrada, ha señalado el economista indio Gurcharan Das, tanta gente se había levantado tan rápido. Todo esto se ha logrado porque los líderes políticos de la India buscaron y adoptaron un mejor sistema económico, la libre empresa, después de unas cuatro décadas de progreso irregular y prosperidad desigual bajo el socialismo. Reino Unido Ampliamente descrito como “el hombre enfermo de Europa” después de tres décadas de socialismo, el Reino Unido experimentó una revolución económica en las décadas de 1970 y 1980 debido a una persona notable: la Primera Ministra Margaret Thatcher. Algunos escépticos dudaron de que ella pudiera lograrlo: el Reino Unido era entonces una mera sombra de su próspero mercado libre. El gobierno era dueño de las empresas manufactureras más grandes en industrias como la automotriz y la siderúrgica. Las tasas impositivas individuales más altas eran del 83 por ciento sobre los "ingresos del trabajo" y un aplastante 98 por ciento sobre los ingresos del capital. Gran parte de la vivienda era propiedad del gobierno. Durante décadas, el Reino Unido había crecido más lentamente que las economías del continente. Gran Bretaña ya no era "grande" y parecía encaminarse al basurero económico. El principal obstáculo para la reforma económica fueron los poderosos sindicatos, a los que desde 1913 se les había permitido gastar fondos sindicales en objetivos políticos, como el control del Partido Laborista. Los sindicatos inhibían la productividad y desalentaban la inversión. Desde 1950 hasta 1975, el récord de inversión y productividad del Reino Unido fue el peor de cualquier país industrial importante. Las demandas de los sindicatos aumentaron el tamaño del sector público y los gastos públicos al 59 por ciento del PIB. Las demandas de salarios y beneficios por parte de los trabajadores organizados llevaron a continuas huelgas que paralizaron el transporte y la producción. En 1978, el primer ministro laborista, James Callaghan, decidió que, en lugar de celebrar elecciones, "seguiría adelante" hasta la primavera siguiente. Fue un error fatal. Su gobierno se encontró con el legendario “invierno del descontento” en los primeros meses de 1979. Los trabajadores del sector público se declararon en huelga durante semanas. Montañas de basura sin recoger apiladas en las ciudades. Los cuerpos quedaron sin enterrar y las ratas corrieron por las calles. La recién electa primera ministra conservadora Margaret Thatcher, la primera mujer primer ministro del Reino Unido, se enfrentó a lo que consideraba su principal oponente: los sindicatos. Los piquetes voladores, las tropas terrestres del conflicto industrial que viajarían para apoyar a los trabajadores en huelga en otro sitio, fueron prohibidos y ya no podían bloquear fábricas ni puertos. Las votaciones de huelga se hicieron obligatorias. El taller cerrado, que obligaba a los trabajadores a afiliarse a un sindicato para conseguir trabajo, fue ilegalizado. La membresía sindical se desplomó de un pico de 12 millones a fines de la década de 1970 a la mitad a fines de la década de 1980. “Es ahora o nunca para [nuestras] políticas económicas”, declaró Thatcher, “mantengamos nuestras armas”. La tasa máxima del impuesto sobre la renta personal se redujo a la mitad, al 45 por ciento, y se abolieron los controles de cambio. La privatización fue una reforma fundamental de Thatcher. No sólo era fundamental para la mejora de la economía. Fue “uno de los medios centrales para revertir los efectos corrosivos y corruptores del socialismo”, escribió en sus memorias. A través de la privatización que conduce a la propiedad más amplia posible por parte de los miembros del público, “el poder del Estado se reduce y el poder del pueblo se incrementa”. La privatización “está en el centro de cualquier programa de recuperación de territorio para la libertad”. Cumplió su palabra, vendiendo aerolíneas, aeropuertos, servicios públicos y compañías telefónicas, siderúrgicas y petroleras propiedad del gobierno. En la década de 1980, la economía británica creció más rápido que cualquier otra economía europea excepto España. La inversión empresarial del Reino Unido creció más rápido que en cualquier otro país excepto Japón. La productividad creció más rápido que en cualquier otra economía industrial. Se crearon unos 3,3 millones de nuevos puestos de trabajo entre marzo de 1983 y marzo de 1990. La inflación cayó de un máximo del 27 por ciento en 1975 al 2,5 por ciento en 1986. De 1981 a 1989, bajo un gobierno conservador, el crecimiento real del PIB promedió el 3,2 por ciento. Cuando Thatcher dejó el gobierno, el sector industrial de propiedad estatal se había reducido en un 60 por ciento. Como relató en sus memorias, aproximadamente uno de cada cuatro británicos poseía acciones en el mercado. Más de 600.000 puestos de trabajo habían pasado del sector público al privado. El Reino Unido había “establecido una tendencia mundial en la privatización en países tan diferentes como Checoslovaquia y Nueva Zelanda”. Alejándose decisivamente de la gestión keynesiana, el otrora hombre enfermo de Europa ahora floreció con una sólida salud económica. Ningún gobierno británico posterior, laborista o conservador, ha intentado renacionalizar lo que Margaret Thatcher desnacionalizó. China Entonces, ¿cómo explicar el impresionante éxito económico de una cuarta economía importante, China, con un crecimiento anual del PIB del 8 al 10 por ciento desde la década de 1980 casi hasta el presente? De 1949 a 1976, bajo Mao Zedong, China fue un caso perdido económico, debido a la mala gestión personal de la economía por parte de Mao. En su ávida búsqueda del socialismo al estilo soviético, Mao provocó el Gran Salto Adelante de 1958-1960, que resultó en la muerte de al menos 30 millones y tal vez hasta 50 millones de chinos, y la Revolución Cultural de 1966-1976. en el que murieron entre 3 y 5 millones más. Mao dejó China atrasada y profundamente dividida. El sucesor de Mao, Deng Xiaoping, dirigió a China en una dirección diferente, buscando crear una economía mixta en la que el capitalismo y el socialismo coexistieran con el control del Partido Comunista y ajustando constantemente la combinación adecuada. Durante las últimas cuatro décadas, China ha sido la maravilla económica del mundo por las siguientes razones: Comenzó su ascenso económico casi desde cero debido a la terquedad ideológica de Mao. Se ha involucrado en el robo calculado de propiedad intelectual, especialmente de los EE. UU., durante décadas. Se ha aprovechado al máximo del globalismo y su membresía en la Organización Mundial del Comercio, mientras ignora las reglas prescritas contra prácticas tales como el robo de propiedad intelectual. Ha utilizado aranceles y otras medidas proteccionistas para obtener ventajas comerciales con EE. UU. y otros competidores. Creó una clase media de unos 300 millones de personas, que disfrutan de una vida digna y al mismo tiempo constituyen un importante mercado interno de bienes y servicios. Continúa utilizando el trabajo forzado de los laogai para fabricar bienes de consumo baratos que se venden en Walmart y otras tiendas occidentales. Permite que exista un enorme mercado negro porque los miembros del Partido se benefician de sus ventas. Permite a los inversores extranjeros comprar empresas chinas, pero el gobierno, es decir, el Partido Comunista, siempre retiene una participación mayoritaria. Opera unas 150.000 empresas estatales que garantizan puestos de trabajo para decenas de millones de chinos. Depende de la energía y la experiencia de las personas más emprendedoras del mundo, solo superadas por los estadounidenses. En resumen, la República Popular China fue un fracaso económico durante sus primeras tres décadas bajo Mao y el socialismo soviético. Comenzó su ascenso hasta convertirse en la segunda economía del mundo cuando abandonó el socialismo a finales de los años setenta e inició su experimento, hasta ahora exitoso, en el capitalismo con peculiaridades chinas. Hay señales claras de que ese éxito ya no es automático. China está experimentando una desaceleración económica, está gobernada por un Partido Comunista dictatorial pero dividido que se aferra al poder, enfrenta demandas públicas generalizadas de garantía de los derechos humanos fundamentales y sufre de un medio ambiente gravemente degradado. La historia sugiere que la mejor manera de resolver estos problemas es un gobierno democrático gobernado por el pueblo, no un estado autoritario de un solo partido que recurre a la violencia en una crisis, como hizo Beijing en la Plaza de Tiananmen y está haciendo en Hong Kong. Conclusión Como hemos visto en nuestro examen de Israel, India y el Reino Unido, el sistema económico que funciona mejor para la mayoría no es el socialismo con sus controles centrales, promesas utópicas y OPM (dinero de otras personas), sino el libre -sistema de mercado con su énfasis en la competencia y el espíritu empresarial. Los tres países intentaron el socialismo durante décadas, y los tres finalmente lo rechazaron por la razón más simple: no funciona. El socialismo es culpable de una presunción fatal: cree que su sistema puede tomar mejores decisiones para las personas que ellas mismas. Es el producto final de un profeta del siglo XIX cuyas profecías (como la inevitable desaparición de la clase media) han resultado erróneas una y otra vez. Según el Banco Mundial, más de mil millones de personas han salido de la pobreza en los últimos 25 años, “uno de los mayores logros humanos de nuestro tiempo”. De esos mil millones, aproximadamente 731 millones son chinos y 168 millones indios. El principal impulsor de esta superación de la pobreza ha sido la globalización del sistema de comercio internacional. China debe la mayor parte de su éxito a la libertad de comercio internacional que ofrecen los EE. UU. y el resto del mundo. La última edición del Índice de libertad económica de la Heritage Foundation confirma la tendencia mundial hacia la libertad económica: las economías calificadas como "libres" o "mayormente libres" disfrutan de ingresos que son más de cinco veces superiores a los ingresos de las "economías reprimidas" como las de Corea del Norte, Venezuela y Cuba. El milagro socialista de Israel resultó ser un espejismo, India descartó la ideología socialista y eligió un camino más orientado al mercado, y el Reino Unido dio ejemplo al resto del mundo con su énfasis en la privatización y la desregulación. Ya sea que estemos hablando de las acciones de un país agrícola de 1.300 millones, o la nación que provocó la revolución industrial, o un pequeño país del Medio Oriente poblado por algunas de las personas más inteligentes del mundo, el capitalismo siempre supera al socialismo. -
Why Sanctions Don't Work, and Why They Mostly Hurt Ordinary People MISES.ORG Sanctions remain popular because they placate the voters who insist "we" must "do something," and... Por qué las sanciones no funcionan y por qué perjudican principalmente a la gente común Estados Unidos y sus aliados de Europa occidental han aumentado repetidamente en los últimos días las sanciones económicas no solo contra el régimen ruso, sino contra millones de rusos comunes. Lo ha hecho eliminando gran parte del comercio ruso y las finanzas rusas de los mercados internacionales. Moody's y S&P global han rebajado la calificación crediticia de Rusia. Estados Unidos congeló las reservas rusas y desconectó a muchos bancos rusos de SWIFT, el sistema de comunicaciones bancarias internacionales. Europa está planeando grandes recortes en sus compras de gas natural a Rusia. Estados Unidos está considerando detener todas las compras de crudo ruso. El rublo ha caído a un mínimo histórico frente al dólar. Rusia corre el riesgo de incumplir sus deudas externas por primera vez en más de un siglo. Muchas de las sanciones aparecen dirigido solo a ciertos rusos ricos, pero estos movimientos aumentan en gran medida las percepciones de riesgo geopolítico para cualquiera que invierta en inversiones rusas o inversiones relacionadas con Rusia. Eso significa que muchos inversionistas y corporaciones "voluntariamente" reducirán sus actividades en Rusia para reducir el riesgo y porque creen que podrían ser el próximo objetivo. La presión desde abajo también está aumentando: corporaciones como Coca-Cola y Mcdonald's están siendo presionadas para cerrar sus operaciones — y así despedir a todos sus trabajadores — en Rusia. Esto significa una disminución real en la inversión general en Rusia mucho más allá de algunos bancos y oligarcas rusos. El efecto de goteo para los rusos comunes será inmenso. El poder adquisitivo, los ingresos y el empleo se verán significativamente afectados, y muchos rusos sufrirán graves reveses en su nivel de vida. La clase dominante rusa también se verá afectada, pero dado que viven mucho más lejos de los niveles de subsistencia, les irá mucho mejor en general. Y, sin embargo, si la historia sirve de guía, las sanciones no funcionarán para sacar al ejército ruso de Ucrania ni para lograr un cambio de régimen en Rusia. La lógica política de las sanciones La idea detrás de las sanciones ha sido durante mucho tiempo hacer sufrir a la población para que "el pueblo" se rebele contra el régimen gobernante y obligue al régimen a cesar las políticas que los regímenes que imponen sanciones encuentran objetables. En muchos casos, el objetivo declarado es el cambio de régimen. Es esencialmente la misma filosofía detrás de los esfuerzos aliados para bombardear a los civiles de Alemania durante la Segunda Guerra Mundial: se asumió que el bombardeo arruinaría la moral de los civiles y conduciría a demandas internas de que Berlín se rindiera. Las sanciones económicas son menos despreciables que los bombarderos contra civiles, por supuesto, pero probablemente también sean menos efectivos. En lugar de convencer a la población nacional de que abandone su propio régimen, los ataques extranjeros contra civiles, ya sean militares o económicos, a menudo hacen que la población nacional redoble su oposición a las potencias extranjeras. El nacionalismo triunfa sobre los intereses económicos Cuando se trata de sanciones económicas, hay varias razones por las que las sanciones no logran los fines establecidos. En primer lugar, las sanciones fracasarán a menos que haya una cooperación casi universal de otros estados. En el caso del embargo estadounidense a Cuba, por ejemplo, pocos otros estados cooperaron, lo que significó que el estado cubano y la población cubana podían obtener recursos de muchas fuentes además de los Estados Unidos. Las sanciones dirigidas por Estados Unidos contra Irán, por otro lado, han tenido más éxito porque una gran cantidad de estados comerciales clave han cooperado con las sanciones. Es probable que la situación con las sanciones de Rusia se encuentre en algún punto intermedio entre Cuba e Irán. Si bien varios estados occidentales clave como EE. UU. y el Reino Unido han adoptado una línea dura contra Rusia, muchos otros estados importantes se han mostrado reacios a imponer sanciones similares. Alemania, por ejemplo, se ha negado a imponer sanciones a corto plazo, señalando que Alemania, al igual que gran parte de Europa, no puede satisfacer sus necesidades energéticas sin antes hacer cambios que consumen mucho tiempo en la política energética y la producción industrial. Varios estados clave de tamaño mediano también se han alejado de una línea dura sobre las sanciones. India, por ejemplo, se ha negado a anular un acuerdo de armas con Rusia. México ha dicho que no impondrá sanciones y Brasil afirma que busca una posición neutral. Lo que es más importante, China no ha cooperado con los esfuerzos de sanción liderados por Estados Unidos, y China se beneficiará de las sanciones impuestas por otros estados. Si bien China aún no ha mostrado un apoyo total a Moscú en los últimos días, se abstuvo en la votación de la ONU que condena la invasión rusa de Ucrania. Es probable que esto sea menos de lo que esperaba Moscú, pero es probable que Rusia pueda contar con China como un comprador dispuesto de petróleo ruso y otros recursos. Después de todo, China no ha cooperado con la sanción liderada por Estados Unidos en Irán y ha sido un comprador importante de petróleo iraní. Es probable que los chinos lleguen a acuerdos similares con Rusia. Además, si Rusia se enfrenta a un número restringido de compradores de petróleo, esto le permite a Beijing una mayor influencia para obtener recursos rusos con descuento. Mientras Rusia pueda continuar comerciando con estados importantes como China, México, Brasil y posiblemente India, Rusia no enfrentará el tipo de aislamiento que Estados Unidos espera imponer. Una segunda razón por la que las sanciones fallan es que el nacionalismo, una fuerza poderosa entre la mayoría de las poblaciones, tiende a impulsar a las poblaciones sancionadas a apoyar al régimen cuando se ven amenazadas. Como ha señalado Robert Keohane, incluso en situaciones que no son de crisis, el nacionalismo puede ser una fuente general de fortaleza para un estado, ya que el nacionalismo puede unificar a las poblaciones detrás del régimen. Además, como muestra John Mearsheimer en The Great Delusion: Liberal Dreams and International Realities: “El nacionalismo es una ideología política enormemente poderosa. ... No hay duda de que el liberalismo y el nacionalismo pueden coexistir, pero cuando chocan, el nacionalismo casi siempre gana”. Es decir, en situaciones de crisis, a menudo podemos esperar que incluso los reformadores liberales descontentos den preferencia a los impulsos nacionalistas sobre los liberales, fortaleciendo aún más la oposición nacional a las sanciones impuestas desde el exterior. Para ver la plausibilidad de nuestras afirmaciones, no necesitamos mirar más allá de los Estados Unidos, que durante mucho tiempo ha estado notablemente a salvo de cualquier amenaza realista de conquista extranjera. Sin embargo, incluso en los Estados Unidos, no se necesita mucho en términos de agresión extranjera para convencer a la población de unirse en apoyo al régimen. Ciertamente, el régimen rara vez ha disfrutado de más apoyo que después de Pearl Harbor y el 11 de septiembre. Si alguna potencia extranjera, digamos China, intentara obligar a los estadounidenses a comprometerse con un cambio de régimen a través de sanciones económicas, es difícil imaginar que esto produciría mucho sentimiento pro-chino en los EE. UU. como resultado. Del mismo modo, las sanciones de EE. UU. no han fortalecido exactamente los esfuerzos pro estadounidenses o contra el régimen en Cuba, Irán, Corea del Norte, Venezuela o cualquier otro estado donde EE. UU. haya buscado lograr un cambio político interno a través de sanciones. Para encontrar los pocos casos en los que las sanciones podrían haber funcionado, tenemos pocas opciones. Sin embargo, los dos ejemplos de referencia de esto, es decir, Irak y Serbia, son casos en los que las sanciones económicas fueron acompañadas por una fuerza militar abrumadora o amenazas plausibles de ella. No hace falta decir que ese es un tipo de sanción muy específico y tiene poco que ver con un conflicto que involucra a una potencia nuclear como Rusia. Las sanciones también pueden traer efectos secundarios indeseables. Como muestra Richard Haass en la Institución Brooking: Tratar de obligar a otros a unirse a un esfuerzo de sanciones mediante la amenaza de sanciones secundarias contra terceros que no estén dispuestos a sancionar al objetivo puede causar un daño grave a una variedad de intereses de la política exterior de EE. UU. Esto es lo que sucedió cuando se introdujeron sanciones contra empresas extranjeras que violaron los términos de la legislación estadounidense que afecta a Cuba, Irán y Libia. Esta amenaza puede haber tenido algún efecto disuasorio sobre la voluntad de ciertas personas de participar en actividades comerciales proscritas, pero al precio de aumentar el sentimiento antiestadounidense... Las sanciones aumentaron las dificultades económicas en Haití, lo que provocó un éxodo peligroso y costoso de personas. de Haití a los Estados Unidos. En la antigua Yugoslavia, el embargo de armas debilitó al lado bosnio (musulmán) dado que los serbios y croatas de Bosnia tenían mayores almacenes de suministros militares y un mayor acceso a suministros adicionales de fuentes externas. Las sanciones militares contra Pakistán aumentaron su confianza en una opción nuclear, tanto porque las sanciones cortaron el acceso de Islamabad al armamento estadounidense como porque debilitaron la confianza pakistaní en la confiabilidad estadounidense. Y finalmente, incluso si las sanciones "funcionaran", eso sería insuficiente para justificar su uso. Son, después de todo, un tipo de proteccionismo con esteroides y eso requiere sancionar a las personas y empresas estadounidenses que infringen estas regulaciones gubernamentales, muchas de las cuales son difíciles de navegar legalmente para los estadounidenses. Sin embargo, las sanciones siguen siendo populares porque aplacan a los votantes que insisten en que "nosotros" debemos "hacer algo", y los funcionarios del gobierno están más que felices de participar en políticas que aumentan el poder estatal y pueden usarse para recompensar a los amigos del régimen. Pero hacer que el régimen "haga algo" es un juego peligroso, y si los votantes quieren señalar su oposición virtuosa a los enemigos extranjeros percibidos, los votantes siempre pueden actuar por su cuenta. Si a los estadounidenses no les gustan los productos y servicios rusos, son libres de boicotear estos productos, tal como los estadounidenses boicotearon los productos británicos durante la Revolución. Pero abrazar aún más el poder federal en nombre de enseñarles una lección a los regímenes extranjeros tiende a dañar a la gente común de muchas maneras que pocos pueden anticipar, al mismo tiempo que potencialmente pone a muchos estadounidenses en peligro legal. Y todo esto se hará, nada menos, con pocas esperanzas de éxito.
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How Putin Uses Russian Orthodoxy to Grow His Empire | The Heritage Foundation WWW.HERITAGE.ORG When Vladimir Putin rose to the presidency of Russia in 2000, he inherited the remains of a... Cómo Putin usa la ortodoxia rusa para hacer crecer su imperio CONCLUSIONES CLAVE 1) Putin a menudo invoca a la Iglesia Ortodoxa Rusa en sus discursos públicos, dándole a la iglesia un lugar mucho más destacado en la vida política rusa. 2) Putin se ha erigido a sí mismo como un defensor de la moralidad tradicional, por ejemplo, oponiéndose a la homosexualidad, penalizando el divorcio y apoyando a la “familia tradicional”. 3) El uso que hace Putin del cristianismo tradicional está calculado para el efecto político. Los observadores estadounidenses y europeos harían bien en ver a través de la farsa. Cuando Vladimir Putin ascendió a la presidencia de Rusia en 2000, heredó los restos de un estado imperial comunista-ateo que alguna vez fue temible. En los 19 años intermedios, transformó a Rusia nuevamente en una potencia imperial con ambiciones globales. Una de sus herramientas clave en esa transformación ha sido la Iglesia Ortodoxa Rusa. Putin a menudo invoca a la Iglesia Ortodoxa Rusa en sus discursos públicos, dándole a la iglesia un lugar mucho más destacado en la vida política rusa que bajo sus predecesores. Pero estas invocaciones difícilmente parecen sinceras en el sentido religioso. Más bien, ha usado a la iglesia para justificar la expansión rusa y tratar de desacreditar la influencia de Occidente en Europa del Este. Muchas figuras conservadoras en Estados Unidos, incluidos Pat Buchanan y Franklin Graham, se han sentido atraídas por la retórica de Putin, con su fuerte énfasis en los valores cristianos occidentales tradicionales y su aparente rechazo a la cultura de “degradación y primitivismo”, que según Putin ha producido “una crisis moral en Occidente". Putin se ha presentado inteligentemente como un beligerante en la guerra cultural. Al hacerlo, apeló a algunos conservadores en Estados Unidos que se han vuelto escépticos de la tradición democrática liberal heredada de la Ilustración, que creen que contiene las semillas de la desaparición espiritual y cultural de Estados Unidos. Putin se ha erigido a sí mismo como un defensor de la moralidad tradicional, por ejemplo, oponiéndose a la homosexualidad, penalizando el divorcio y apoyando a la “familia tradicional”. Le encanta posar para sesiones fotográficas con el patriarca ruso Kirill, e incluso ha publicado calendarios de él mismo con celebraciones litúrgicas tradicionales. Pero los conflictos recientes con Ucrania sugieren que la afinidad pública de Putin por el cristianismo puede tener más que ver con la geopolítica que con la sinceridad religiosa. Después de que Rusia anexó Crimea en 2014, Putin buscó justificar su acción señalando una historia religiosa y cultural compartida: Todo en Crimea habla de nuestra historia y orgullo compartidos. Esta es la ubicación del antiguo Khersones, donde fue bautizado el Príncipe Vladimir. Su hazaña espiritual de adoptar la ortodoxia predeterminó la base general de la cultura, la civilización y los valores humanos que unen a los pueblos de Rusia, Ucrania y Bielorrusia. La Iglesia Ortodoxa Rusa ha estado a la par con Putin y, de hecho, ha servido para promover sus fines. Un ejemplo de ello es su posición sobre la Iglesia ortodoxa ucraniana. Desde el año 1686, la Iglesia ortodoxa ucraniana había estado bajo la jurisdicción del Patriarcado de Moscú. Pero en octubre pasado, la iglesia ucraniana anunció que después de 332 años, se separaba del Patriarcado de Moscú en un intento por independizarse de Rusia. Esta escisión fue facilitada por el presidente ucraniano Petro Poroshenko y aprobada por el líder de la Iglesia ortodoxa, el patriarca ecuménico Bartolomé, con sede en Turquía. Sin embargo, la Iglesia Ortodoxa Rusa protestó y dijo que la división era ilegítima. Sigue manteniendo que el Patriarcado de Moscú tiene jurisdicción más allá de las fronteras rusas en Ucrania y Bielorrusia. Esta división religiosa se produce en medio de un aumento de las tensiones políticas entre Ucrania y Rusia, visto más recientemente en el arresto y posterior detención de 24 marineros ucranianos por parte de Rusia en noviembre pasado. Sorprendentemente, Putin culpó a los políticos ucranianos por la división de la iglesia, acusándolos de “inmiscuirse” en los asuntos de la iglesia y desestimando la partida de la iglesia ucraniana como un “proyecto político secular”. Luego posicionó a Rusia como un defensor de la libertad religiosa y dijo: “Nos reservamos el derecho de reaccionar y hacer todo lo posible para proteger los derechos humanos, incluida la libertad de culto”. Esto es descaradamente hipócrita de Putin. The Associated Press descubrió recientemente que el propio gobierno ruso era culpable de “inmiscuirse” al intentar piratear los correos electrónicos de la Iglesia ortodoxa ucraniana. Parece que el ahora infame grupo de piratas informáticos ruso "Fancy Bear" había estado apuntando a las correspondencias de Bartholomew con Ucrania antes de la decisión de otorgar la independencia de la Iglesia ucraniana. Putin busca reforzar su control sobre Ucrania y Bielorrusia, así como expandir aún más la influencia rusa en Europa central y oriental. Sin duda, seguirá promoviendo la ortodoxia en el proceso. Esto es simplemente un intento de seducir a las antiguas repúblicas soviéticas para que vuelvan a estar bajo el dominio de Rusia. El uso del cristianismo ortodoxo por parte del Kremlin tiene perfecto sentido, dadas las tendencias religiosas en la región. El cristianismo ortodoxo ha disfrutado de un marcado renacimiento en Europa del Este en las últimas dos décadas. En nueve de los estados vecinos regionales de Rusia (Moldavia, Grecia, Armenia, Georgia, Serbia, Rumania, Ucrania, Bulgaria y Bielorrusia), más del 70 por ciento de las personas se identifican como ortodoxas, según los resultados actuales de Pew Research. Este renacimiento de la ortodoxia coincide con el sentimiento pro-ruso. Pew Research señala que en las nueve naciones exsoviéticas que son mayoritariamente ortodoxas, excepto Ucrania, más de la mitad de los encuestados están de acuerdo en que "una Rusia fuerte es necesaria para equilibrar la influencia de Occidente". Pew Research concluye: [M]uchos cristianos ortodoxos, y no solo los cristianos ortodoxos rusos, expresan puntos de vista prorrusos. … La identidad ortodoxa está estrechamente ligada a la identidad nacional, los sentimientos de orgullo y superioridad cultural, el apoyo a los vínculos entre las iglesias y los gobiernos nacionales y la visión de Rusia como un baluarte contra Occidente. Muchas naciones de Europa del Este se encuentran en una encrucijada entre dos opciones: una mayor integración con Occidente y la liberalización, por un lado, y la alineación con Rusia y el autoritarismo, por el otro. Mientras Putin busca más influencia sobre estas naciones, enfatizar la religión tradicional cumple dos de sus objetivos. Establece un terreno común entre Rusia y Europa del Este y, lo que es más importante, amplifica las diferencias que Europa del Este puede tener con Occidente, especialmente a medida que el mundo occidental se aleja cada vez más de los valores y la religión tradicionales. El uso que hace Putin del cristianismo tradicional está calculado para el efecto político. Los observadores estadounidenses y europeos harían bien en ver a través de la farsa.
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Pese a su pésima gestión, Alberto Fernández pretende ir por la reelección PANAMPOST.COM Con las encuestas en contra y con el peronismo partido, el presidente argentino considera que puede tener... Pese a su pésima gestión, Alberto Fernández pretende ir por la reelección El presidente argentino dejó muy en claro en un acto público que, para él, este es su “primer” mandato. El escenario fue un evento peronista en José C. Paz. Típico acto de la desconexión total, donde los que están en el escenario se dedican a pasar mensajes políticos que el público no escucha, ni mucho menos comprende. Tampoco les interesa, claro. Unos van a cumplir y los otros hablan de sus intereses. Pero en la presentación de ayer, quedó en evidencia que en la provincia de Buenos Aires había algo todavía más inconexo con la realidad argentina: el presidente Alberto Fernández. El mandatario argentino, como si viviera en otro país, dejó en claro que irá por la reelección el año próximo. Mientras se dirigía al intendente Mario Ishii, el de la falopa en las ambulancias y el de Croacia por Ucrania, prometiendo una obra vinculada a un polo industrial, el jefe de Estado aseguró: “Antes de que mi mandato termine, en este primer mandato que tengo, yo te garantizo Mario que van a tener el polo industrial que necesitan para darle trabajo a los hombre y mujeres de José C. Paz “. Esta fue la segunda vez que Fernández hace alguna referencia sobre los próximos comicios presidenciales y el mundo peronista. Hace algunos meses, en un acto similar, el presidente dijo que había que dejar elegir “al pueblo” los candidatos para el sillón de Rivadavia. Esas palabras se traducen en una resignación clara: no hay quórum en el justicialismo para su candidatura en 2023, por lo que le abrió las puertas a la herramienta de las PASO (Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias). Más allá de la preferencia opositora que se refleja en las encuestas, el frente interno del oficialismo está más caldeado que nunca. Recientemente, Máximo Kirchner renunció a la presidencia del bloque del Frente de Todos y aún, a horas de la votación en el Congreso, es un misterio el voto del kirchnerismo con respecto al acuerdo con el FMI. La unidad peronista (y la carambola del destino) que lo llevó a la presidencia en 2015, no pareciera tener muchas posibilidades de reeditarse. ¿El primer peronista que no reelige? Al iniciarse el proceso histórico justicialista en 1946, Juan Domingo Perón fue reelecto fácilmente en 1951. Promediando su segundo mandato fue depuesto por la autodenominada “Revolución Libertadora” en 1955. Aunque fue elegido de nuevo luego de un largo exilio en octubre de 1973, falleció a menos de un año del ejercicio de su última presidencia. Carlos Menem, primer peronista postperón, también tuvo dos mandatos cómodos. El primero comenzó en 1989 y el segundo en 1995, posterior a la reforma de la Constitución Nacional. Tras la transición ocurrida luego de la crisis 2001-2002, el peronismo vuelve a ganar en las urnas con la candidatura de Néstor Kirchner. Aunque no reeligió él en persona, ya que no fue candidato, lo que fue reelecto fue su espacio político con la candidatura de Cristina Fernández. Ella también tuvo dos mandatos. La idea que tenía el matrimonio presidencial era la alternancia entre ellos, pero el fallecimiento prematuro de Néstor cambió los planes. Hasta el momento, ningún presidente peronista tuvo tan complicado el panorama, al momento de comenzar a transitar el último año de mandato. Por ahora, Alberto quiere. Hay que ver si puede.
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Elección pública DEFINICIÓN TÉCNICA La elección pública es una teoría que intenta explicar cómo las autoridades toman decisiones políticas buscando su beneficio personal. Esto, en lugar de optimizar el bienestar común. Lo anterior quiere decir que los gobernantes actúan en base al interés individual. Esto, en vez de maximizar el beneficio de sus representados. La teoría de la elección pública nos permite entender mejor cómo se forman las decisiones de políticas públicas. De ese modo, los agentes pueden desarrollar predicciones más acertadas. Origen de le teoría de elección pública La teoría de la elección pública fue desarrollada inicialmente por James M. Buchanan. Su objetivo fue refutar el supuesto de que los políticos actúan en beneficio de sus electores. Así, analizó las variables o incentivos que influyen en las decisiones de las autoridades. Cabe destacar que Buchanan ganó en 1986 el Premio Nobel de Economía por sus contribuciones a la teoría de la elección pública. Características de la teoría de la elección pública Entre las características de la elección pública destacan: Parte del individualismo metodológico, es decir, el individuo se convierte en la unidad relevante de análisis. También se le conoce como «políticas sin la novela romántica». Se relaciona, dentro del ámbito de las políticas públicas, con la teoría de la elección social. Esta es una aproximación matemática que intenta explicar cómo el interés individual afecta la decisión del elector. Dicho estudio fue desarrollado por economista Kenneth J. Arrow. Buchanan observó que las consecuencias de políticas públicas deben ser asumidas por todos los ciudadanos, y no solo por las autoridades. A lo señalado en el punto anterior, se suma que los fondos públicos son de todos los contribuyentes. Por lo tanto, según Buchanan, los ciudadanos deberían tener acceso a mecanismos legales que les permitan supervisar las decisiones de sus gobernantes. Contraste con la elección privada La teoría de elección pública nos permite observar cómo difiere de la elección privada. En este último caso, la decisión afecta únicamente el individuo o entidad que la toma. Por ejemplo, imaginemos que una persona compra un coche. Dicha decisión es voluntaria y el vendedor debe aceptar las condiciones de la transacción. Sin embargo, en las decisiones de políticas públicas, todos los contribuyentes asumen los costes. Por ejemplo, supongamos que el gobierno anuncia la construcción de una nueva carretera. Entonces, realiza un concurso y entrega la concesión a una empresa que, para financiar parte de la obra, impone el cobro de un peaje. En el ejemplo anterior, podemos observar cómo una decisión de políticas públicas, que seguro contó con el apoyo de un sector de la población, afectó, en general, a todos los ciudadanos que circulan por la carretera a ser renovada. https://economipedia.com/definiciones/eleccion-publica.html -
¿Qué es la escuela austriaca de economía? Aunque se le suele relacionar con el liberalismo y el país de Austria, el elemento que en realidad define esta escuela como tal, es su particular metodología a la hora de abordar los fenómenos económicos. Para los austriacos, las ciencia económica es el aérea mejor estudiada de la ciencia general de la acción humana, la praxeología. Esta comienza en las implicancias formales de la acción humana y sobre estas, se van deduciendo consecuencias lógicas de las mismas, de las cuales derivan últimamente las leyes económicas. Teniendo en cuenta que no todos los autores son iguales y de hecho, hay diferencias importantes entre ellos, este vídeo presenta en términos generales la metodología austríaca y sus críticas más comunes.
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Resolución de Ética: Rojas Vade deberá devolver el 100% de su dieta recibida tras ausentarse de CC | Especial | BioBioChile WWW.BIOBIOCHILE.CL La Comisión de Ética de la Convención Constitucional sancionó a Rodrigo Rojas Vade a devolver al Estado de... Resolución de Ética: Rojas Vade deberá devolver el 100% de su dieta recibida tras ausentarse de CC La Comisión de Ética de la Convención Constitucional sancionó a Rodrigo Rojas Vade a devolver al Estado de Chile el 100% de dieta recibida durante su periodo de ausencia en el organismo. La resolución responde a la denuncia presentada por el convencional Eduardo Cretton (UDI). El Comité de Ética de la Convención Constitucional sancionó a Rodrigo Rojas Vade a devolver el 100% de la dieta recibida durante su periodo de ausencia. La resolución responde a la denuncia que interpuso el convencional Eduardo Cretton (UDI) en contra de Rojas Vade el 09 de febrero del presente año. En concreto, la Convención determinó aplicar una sanción disciplinaria alternativa, donde el convencional deberá devolver al Estado de Chile los ingresos obtenidos por 10 días del mes de septiembre, restando 5 que trabajó y la licencia presentada, sumado a octubre, noviembre y diciembre del año pasado y enero y febrero de 2022. De acuerdo a información recabada por Radio Bío Bío, Rojas Vade aceptó la resolución. Por su parte, a través de su cuenta de Twitter, Crettón dio cuenta de lo ocurrido: “Esperamos que cumpla su palabra y restituya hasta el último peso”. Caso Rojas Vade Fue el 04 de septiembre de 2021 que una investigación periodística de La Tercera reveló que Rojas Vade mintió respecto a su estado de salud, hecho que fue reconocido mediante un video por el convencional, confirmando que no padecía cáncer. Al día siguiente, renunció a la Mesa Ampliada de la Convención Constitucional, donde ocupaba el cargo de Vicepresidente Adjunto. Tras ello, presentó licencia médica por un periodo de 15 días, justificando su ausencia a las sesiones del Pleno y comisiones hasta el 24 de septiembre. Por lo tanto, a partir de dicha fecha el resto de las inasistencias son injustificadas, según argumentó Crettón en su denuncia. Finalmente, el lunes 20 de septiembre de 2021, Rojas Vade renuncia a la Convención Constitucional, sin embargo – en ese momento – al no existir un mecanismo para que ello ocurriera, no se concretó su renuncia, por lo que continuó recibiendo su sueldo.
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Película: Sophie Scholl - Los últimos días; Director: Marc Rothermund; Año: 2005; Género: Drama; Duración: 120 minutos.
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La invasión de Ucrania no va según el plan ruso Los planes de Vladímir Putin de una victoria rápida en Ucrania se ha desbaratado. Y es que una guerra sin logística es solo un disturbio. Esta imagen satelital muestra una enorme columna militar rusa de 65 kilómetros de largo que se dirige hacia la capital de Ucrania, Kiev. Incluye blindados, suministros, tanques, artillería, etc. Hay más armas en este convoy que en el arsenal de algunas naciones. Sin embargo, el avance ruso se ha estancado debido a la resistencia ucraniana, la escasez de combustible y suministros, y al reagrupamiento ordenando por los comandantes rusos. Se cree que los primeros 17 kilómetros de vehículos están sin combustible y posiblemente con las baterías agotadas. Lo que se suponía que iba a ser una carrera de tres días se ha convertido en un atasco internacional. Analizando los primeros días, está claro que las fuerzas rusas no han progresado tanto como planeaban. La razón es que el ejército ruso es primeramente un ejército de artillería, pero hasta ahora ha utilizado sólo una fracción de su potencia de fuego. Putin está, en esencia, intentando una invasión a gran escala sin las operaciones militares necesarias. Y por impactantes que parezcan las escenas de algunas ciudades, Rusia está buscando una victoria rápida con pocas bajas civiles. En otras palabras, Rusia se ha contenido. Sin embargo, a medida que las sanciones entran en juego, es posible que Putin tenga que aumentar la letalidad de su plan para lograr avanzar y no quedar mal. Para los ucranianos eso significa que lo peor está por venir.
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“El principal actor en la fuga de capitales en Argentina fue Néstor Kirchner” PANAMPOST.COM En la reunión con el ministro Guzmán, López Murphy recordó las compras de dólares de Kirchner y la desaparición... “El principal actor en la fuga de capitales en Argentina fue Néstor Kirchner” El diputado liberal Ricardo López Murphy recordó los episodios revelados por el Banco Central en 2008 y la desaparición de los fondos de Santa Cruz, luego de la privatización de YPF. El ministro de Economía argentino, Martín Guzmán, se presentó ayer en el Congreso en una previa informativa de cara a la sesión donde se votará el programa de compromisos que el gobierno de Alberto Fernández pactó con el Fondo Monetario Internacional. Aunque el funcionario del Poder Ejecutivo dejó más dudas que certezas durante toda la extensa jornada, la intervención del diputado Ricardo López Murphy fue uno de los momentos más complicados para el oficialismo. A la hora de justificar el ajuste (que afecta exclusivamente a la ciudadanía y no a la clase política) el kirchnerismo insiste con el relato del endeudamiento macrista y la “fuga de capitales”. Aunque fue crítico de todo el gobierno de Juntos por el Cambio (2015-2019), López Murphy no le dejó pasar a Guzmán las falacias de las tesis oficialistas: “El principal actor en la fuga de capitales en Argentina fue Néstor Kirchner”, resaltó el legislador liberal. “Fuga de capitales yo he visto muchas en mi vida. Por ejemplo, en el período 2008-2011 hubo 76000 millones (de pesos) de fuga de capitales. Esto ocurre cuando ustedes pasan depósitos de pesos a dólares o retiran los depósitos en dólares. Eso es la fuga de capital. El principal actor en la fuga de capitales en Argentina fue Néstor Kirchner. ¿Se acuerdan ustedes cuando el doctor Martín Redrado reveló en ocasión de avanzar con la autonomía del Banco Central que en plena corrida de 2008 compró dos millones de dólares? ¿Se acuerdan ustedes? Quiero recordarlo al parlamento porque cuando hablamos de la fuga de capitales, el problema es qué ejemplo uno da”, manifestó el economista ante el aplauso de diputados opositores y un silencio de tumba de los representantes del oficialismo. «Pretenden ser oficialismo y oposición al mismo tiempo» Para López Murphy existe una estrategia premeditada del Frente de Todos que se basa en mostrarse como “el oficialismo y la oposición al mismo tiempo, para no pagar el costo” del acuerdo con el Fondo. En este sentido, el economista llamó a no permitirle “esta avivada” al kirchnerismo y que el gobierno se haga cargo en su conjunto. “Cristina y Máximo Kirchner quieren el acuerdo con el FMI para mantenerse en el poder y ahora se borran, como cobardes”, aseguró el diputado liberal.
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¿Podrá Biden reemplazar el petróleo ruso por el petróleo venezolano? EE. UU. dejará de comprar petróleo a Rusia y tratará de reemplazarlo con petróleo de Venezuela. Por eso la Casa Blanca está negociando un levantamiento de las sanciones contra Maduro. ¿Puede funcionar el plan de Biden?
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The U.S. and NATO helped trigger the Ukraine War. It's not 'siding with Putin' to admit it | Opinion WWW.NEWSWEEK.COM Vladimir Putin's decision to launch a full-scale invasion of Ukraine is a monstrous act of aggression. But... Estados Unidos y la OTAN ayudaron a desencadenar la guerra de Ucrania. Admitirlo no es 'ponerse del lado de Putin' La decisión de Vladimir Putin de lanzar una invasión a gran escala de Ucrania es un monstruoso acto de agresión que ha sumido al mundo en una situación peligrosa. Bajo cualquier estándar razonable, su movimiento fue una respuesta exagerada a cualquier provocación ucraniana o de la OTAN. Sin embargo, esa conclusión es diferente de decir que no hubo provocaciones, como lo están haciendo ahora demasiados políticos y expertos en Occidente. Se ha puesto especialmente de moda en esos círculos insistir en que la expansión de la OTAN a la frontera con Rusia no fue de ninguna manera responsable de la actual crisis de Ucrania. Muchos descartan todos los argumentos en contrario diciendo que “hacen eco de los puntos de discusión de Putin”, “están del lado de Putin” o hacen circular propaganda y “desinformación” rusas. Dejando a un lado el feo miasma del macartismo que envuelve tales alegaciones, el argumento subyacente es erróneo en cuanto a los hechos. Los líderes rusos y varios expertos en política occidentales advirtieron hace más de dos décadas que la expansión de la OTAN resultaría mal, que terminaría en una nueva guerra fría con Rusia en el mejor de los casos y en una guerra caliente en el peor. Obviamente, no se estaban “haciendo eco” de Putin ni de nadie más. George Kennan, el arquitecto intelectual de la política de contención de Estados Unidos durante la Guerra Fría, advirtió perspicazmente en una entrevista del New York Times del 2 de mayo de 1998 lo que pondría en marcha el movimiento de la OTAN hacia el este. “Creo que es el comienzo de una nueva guerra fría”, afirmó. “Creo que los rusos reaccionarán gradualmente de manera bastante adversa y afectará sus políticas. Creo que es un error trágico”. Kennan hablaba de la primera ronda de ampliación que incorporó a la Alianza a Polonia, la República Checa y Hungría. Las rondas posteriores, que agregaron a las Repúblicas Bálticas y otros países de Europa del Este, fueron considerablemente más agresivas, y el intento posterior de Washington de convertir a Ucrania y Georgia en miembros despreció los principales intereses de seguridad de Rusia. Las quejas y advertencias de Moscú también se estaban volviendo cada vez más agudas. Sin embargo, los funcionarios estadounidenses y europeos se saltaron una luz roja tras otra. George W. Bush comenzó a tratar a Georgia y Ucrania como valiosos aliados políticos y militares de Estados Unidos y, en 2008, presionó a la OTAN para que admitiera a Ucrania y Georgia como miembros. La cautela francesa y alemana retrasó ese esfuerzo, pero el comunicado de la cumbre de la OTAN afirmó que ambos países eventualmente lograrían ese estatus. En sus memorias de 2014, Duty, Robert M. Gates, quien se desempeñó como secretario de defensa tanto en la administración de Bush como en la de Barack Obama, admitió que “tratar de traer a Georgia y Ucrania a la OTAN fue realmente exagerado”. Esa iniciativa, concluyó, fue un caso de “ignorar imprudentemente lo que los rusos consideraban sus propios intereses nacionales vitales”. De hecho lo fue, y Moscú comenzó a retroceder. Putin aprovechó una tonta provocación del gobierno pro occidental de Georgia para lanzar una ofensiva militar que penetró profundamente en el país. Tras su victoria, Rusia separó permanentemente dos regiones georgianas de mentalidad secesionista y las puso bajo control ruso permanente. La acción decisiva del Kremlin debería haber alertado incluso a los líderes estadounidenses de lento aprendizaje de que los días en que los funcionarios rusos simplemente emitían protestas verbales sobre la intrusión constante de Occidente en la esfera de seguridad de Rusia habían terminado. Sorprendentemente, sin embargo, la administración Obama todavía trató de convertir a Ucrania en un activo político y militar de la OTAN. A finales de 2013 y principios de 2014, Estados Unidos y varios gobiernos europeos se entrometieron descaradamente para apoyar los esfuerzos de los manifestantes por derrocar al presidente de Ucrania, Victor Yanukovych, generalmente pro-Rusia, unos dos años antes de que expirara su mandato. Esa campaña fue especialmente inapropiada desde que Yanukovych asumió la presidencia en 2010 como resultado de unas elecciones que incluso la Unión Europea y otros observadores internacionales reconocieron que fueron razonablemente libres y justas. En un sistema democrático, la forma legal de destituir a un presidente de su cargo es, según las normas constitucionales de un país específico, a través de una moción de censura parlamentaria, juicio político o derrota en las próximas elecciones. Las manifestaciones callejeras airadas no encajan en ninguna de esas categorías, pero Estados Unidos y sus aliados respaldaron ese proceso ilegal. Una grabación de la infame llamada telefónica filtrada entre la subsecretaria de Estado, Victoria Nuland, y el embajador de Estados Unidos en Ucrania, Geoffrey Pyatt, confirmaron el alcance de la intromisión de Washington en los asuntos de un país soberano. El episodio de Ucrania resultó ser una provocación intolerable para la vecina Rusia. Putin respondió anexando la estratégica península de Crimea y luego Estados Unidos y sus socios de la OTAN impusieron sanciones económicas a Rusia. La nueva guerra fría estaba en serio. Sin embargo, Washington todavía se negó a retroceder. En cambio, las administraciones de Trump y Biden vertieron armas en Ucrania, aprobaron ejercicios militares conjuntos entre las fuerzas estadounidenses y ucranianas e incluso presionaron a los aliados para que incluyeran a Ucrania en los juegos de guerra de la OTAN. A fines de 2021, quedó claro que la moderación del Kremlin se había agotado. Moscú emitió demandas de garantías de seguridad, incluida la reducción de las fuerzas militares ya desplegadas en los miembros orientales de la OTAN. Con respecto a Ucrania, la demanda fue muy clara e intransigente: no solo Kyiv nunca recibiría una invitación de membresía, sino que nunca se desplegarían armas y tropas de la OTAN en suelo ucraniano. Cuando Occidente no proporcionó esas garantías, Putin lanzó su devastadora guerra a gran escala. La cruel reacción exagerada de Moscú merece una condena enfática. Sin embargo, la culpabilidad de Estados Unidos y sus aliados de la OTAN también es considerable. Mover una alianza dominada por una gran potencia a la frontera de otra gran potencia es intrínsecamente desestabilizador y provocador. Aquellas personas que están familiarizadas incluso con los conceptos básicos de las relaciones internacionales deberían comprender ese punto; era inexcusable que tantos líderes de EE.UU. y la OTAN aparentemente no lo hicieran. Uno puede imaginar fácilmente cómo reaccionarían los estadounidenses si Rusia, China, India u otro competidor admitiera a países de América Central y el Caribe en una alianza de seguridad que liderara, y luego buscara agregar a Canadá como aliado oficial o militar de facto. Es muy probable que Estados Unidos hubiera respondido yendo a la guerra hace años. Sin embargo, aunque Ucrania tiene una importancia para Rusia comparable a la importancia de Canadá para Estados Unidos, nuestros líderes esperaban que Moscú respondiera pasivamente a la creciente invasión. Se ha demostrado que están desastrosamente equivocados y, gracias a su ineptitud, el mundo es ahora un lugar mucho más peligroso.
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Todavía lloramos por Argentina FEE.ORG.ES Todavía lloramos por Argentina Su historia desde la pobreza a la riqueza está ligada inextricablemente a la política. Le encantaba estar cerca del poder; cuanto más tenía poder, más se sentía con derecho a otra dosis. Anhelaba tanto la atención y la adoración que una vez admitió, "Mi mayor temor en la vida es ser olvidada". Ella se encaminó a la demagogia, hacia un culto siguiendo a los que dependían de los favores que dispensaba y pisó a cualquiera que se interpusiera en su camino. Una ley que obstruía sus ambiciones era, en su opinión, una ley para ser doblada o quebrantada. Cualquier evaluación justa de ella debe tener en cuenta que dio numerosos sermones insípidos y regaló mucho dinero de otras personas, pero nunca inventó, creó o construyó nada. No, no estoy hablando de Hillary Clinton. La mujer que tengo en mente, sin embargo, era una especie de Hillary Clinton de Argentina. Se llamaba Eva Perón, conocida cariñosamente por los admiradores como "Evita". Aún no ha sido olvidada, un triste hecho que requiere un repaso de quién era y qué representaba. Evita, la popular producción escénica de 1978 con la música de Andrew Lloyd Webber, seguida 18 años más tarde por la adaptación cinematográfica protagonizada por Madonna (cuyo apellido se me escapa), le dio glamour a Eva para las nuevas generaciones de todo el mundo. ¿Quién no ha escuchado el single que ha encabezado las listas de éxitos, "No llores por mí, Argentina" una docena de veces? En mayo de 1919, nació Eva Duarte, la hija fuera del matrimonio de una madre trabajadora pobre y un ranchero mujeriego que los abandonó tempranamente. Sufriendo la pobreza y el estigma de la ilegitimidad en la Argentina rural, se escapó a Buenos Aires a la edad de 15 años con el sueño de convertirse en actriz. Durante la década siguiente, se ganó la vida modestamente como actriz de grado B en algunas películas y en la radio. Su vida dio un giro fatídico en enero de 1944 cuando, a la edad de 25 años, conoció al Secretario de Trabajo de Argentina y futuro presidente, el coronel del ejército Juan Perón. Un año antes, el Coronel Perón fue una figura clave en el golpe militar que depuso al Presidente Ramón Castillo. Eva se convirtió en la segunda esposa del coronel en octubre de 1945. Viviría sólo otros siete años, pero es difícil imaginar un período más agitado. Tres meses después de su matrimonio, Juan fue elegido Presidente de Argentina y su nueva esposa, casi 25 años menor que él, se convirtió en la Primera Dama. Juntos, destrozaron una economía y erosionaron las libertades de la nación. El régimen de Perón expandió el poder de los sindicatos, gastó generosamente en planes de bienestar y libró una guerra de clases contra los ricos. Por un breve tiempo, pareció funcionar. Argentina era uno de los países más ricos del mundo, y fácilmente el más rico de Sudamérica. Más capitalismo de amigos y un gobierno más grande parecían asequibles, pero estas cosas siempre ponen en marcha tendencias y políticas que son insostenibles. No pasó mucho tiempo antes de que las deudas, los déficits y el papel moneda, además de los impuestos más altos y la agitación laboral paralizante, hicieran caer el peso y la economía con él. Como dijo la británica Margaret Thatcher: "El problema del socialismo es que al final te quedas sin el dinero de los demás". El socialismo del tipo fascista era exactamente lo que Perón y los peronistas estaban construyendo, aunque no "maduraba" en la forma del gran canal del tipo de Hitler o Mussolini o Hugo Chávez. Hasta el fondo, era nacionalista, populista, intervencionista, demagógico y autoritario. Más ominosos que su política económica fueron los ataques del régimen a las libertades civiles. Muchos de esos ataques fueron indirectos y envueltos en terciopelo. El carismático coronel y su devota animadora, Eva, siempre afirmaron que todo lo que hacían era "para el pueblo", especialmente los pobres descamisados o "sin camisa". En su biografía, "Evita: La vida real de Eva Perón", Nicholas Fraser y Marysa Navarro citan a un abogado de la oposición que describió el estilo de gobierno de Juan Perón de esta manera: "Es sutil, retorcido, encantador. No es muy evidente y rompe cráneos... Hace su trabajo en silencio y cínicamente. Hay tan poco en lo que podemos poner nuestras manos en estos días, todo lo que hace es en nombre de la 'democracia' y la 'mejora social', y sin embargo sentimos el olor del mal en el aire, y el delgado filo sobre el cual caminamos". Juan Perón disolvió el Partido Laborista que lo eligió y formó el suyo propio, al que llamó "Partido Peronista". Si te opones al cambio, eras excomulgado políticamente, encarcelado o algo peor. Un legislador que condenó la aparición de la "junta totalitaria" de Perón fue atacado repetidamente en las calles de Buenos Aires por matones peronistas. "Donde la ley hizo posible la estrategia de la coerción legal, Perón hizo uso de ella; y cuando no, recurrió a amenazas graves y a intimidaciones mezquinas", informan Fraser y Navarro. Los periódicos que criticaban a los Perón eran frecuentados por inspectores del gobierno que emitían multas y mandatos sobre cargos falsos como abuso de trabajadores o evasión de impuestos. Uno de ellos fue cerrado por el simple hecho de utilizar camiones "ruidosos" para distribuir sus periódicos. "Sin fanatismo" declaró Eva, "no podemos lograr nada". Y lo dijo en serio. Eva incluso incursionó en el negocio de los periódicos ella misma. En 1947, el Banco Central fue presionado para que le concediera un préstamo a bajo interés para comprar el tabloide "Democracia". Después, publicó fielmente los aburridos discursos de Juan y las tontas conferencias de Eva sobre cómo las amas de casa podían hacerle frente a la subida de los precios cuando el peso se desplomaba. Una vez que su tabloide se llenó de leales a Perón, Eva fue libre de deleitar a la nación con su omnipresencia. Los biógrafos Fraser y Navarro escriben, Fueron años en los que Evita estuvo incesantemente a la vista del público. Ninguna ocasión - la apertura de una piscina, una fábrica, un edificio sindical, la presentación de una medalla, un almuerzo con un extranjero de visita - era demasiado trivial para su presencia. Si una empresa lanzaba un nuevo producto, requería su patrocinio y por tanto la aprobación del gobierno. Si un deportista, un jugador de fútbol o un piloto de carreras dejaba el país o volvía, también se requería que se fotografiara con Evita... El culto de Evita a Perón probablemente ocurrió primero en sus discursos para apuntalar su propia identidad política y reflejar su propia admiración real por Perón, pero para 1949, el culto se institucionalizó, y Evita era su sacerdotisa. Su marido era más que otro caudillo latino, decía Eva; él era el "ideal encarnado". Su propaganda fue desvergonzada e ilimitada. "Perón es todo", declaró. "Es el alma, el nervio, la esperanza y la realidad del pueblo argentino. Sabemos que sólo hay un hombre aquí en nuestro movimiento con su propia fuente de luz y ese es Perón. Todos nos alimentamos de su luz". Es extraño, ¿no es así?, que la izquierda estatista siempre pretenda estar a favor del "pueblo", ya que otorga un enorme y concentrado poder político a muy pocos. Además, la izquierda estatista a menudo ridiculiza la fe en una deidad pero luego exige fe en un mortal ungido. Hitler, Mussolini, Stalin, Mao, Pol Pot, Ceausescu, los Kim de Corea del Norte, los peores de ellos, esperaban que sus súbditos les adularan. Eva se amaba a sí misma casi tanto como amaba a Juan. En una gira de dos meses por Europa, la Primera Dama de 29 años gastó una pequeña fortuna en lo mejor de todo, desde hoteles a autos y vestidos. Dondequiera que fuera, exigió los más altos premios y honores que cada país ofrecía. Los diplomáticos británicos la consideraban "una ególatra corrupta que presidía un régimen de pantomima", según el periodista Neil Tweedie de The Telegraph. Eva formó su propio partido político, al igual que su marido. Llamado "Partido de las Mujeres Peronistas", no tenía como objetivo el empoderamiento de las nuevas mujeres de Argentina, sino consolidar el poder en manos de Juan y Eva. No es broma. Mi viejo amigo argentino (y compañero del Grove City College), Eduardo Marty, Presidente de la Fundación para la Responsabilidad Intelectual en Buenos Aires, me dijo, "La frase más fea que viene de Eva es una que es paralela al razonamiento de Karl Marx: Donde hay una necesidad, hay un derecho. Ella era una experta en la manipulación de los medios de comunicación y la educación". Si lo necesitabas (o simplemente lo querías de verdad y eras leal a Perón), tenías derecho a ello y Eva te lo conseguía. Rutinariamente intimidaba a los negocios privados para que le dieran dinero o bienes para poder redistribuir el botín. Dirigió el dinero de los impuestos públicos a sus causas favoritas y amigos leales, recordándoles siempre a quién le debían lealtad. Nunca le importó el costo económico de su generosidad porque, después de todo, estaba "haciendo el bien". Una vez dijo: "Llevar las cuentas de la ayuda social es una tontería capitalista. Sólo uso el dinero para los pobres. No puedo detenerme a contarlo". Al informar sobre su gira europea en 1947, la revista Time cometió el error de mencionar lo que hasta entonces había sido conocimiento popular en Argentina, que Eva había nacido fuera del matrimonio. Entonces Eva se aseguró de que la revista fuera prohibida durante meses. Los socialistas aman el gasto en "infraestructura" y Juan Perón no los decepcionó en este sentido. Su administración hizo inversiones masivas en viviendas públicas, hospitales, escuelas, presas, carreteras y la red eléctrica. A pesar del despilfarro y la corrupción que acompañaron a los gastos, muchos argentinos todavía le atribuyen con cariño tales "modernizaciones". Pero para los libertarios civiles y económicos, las mejoras en la vida argentina podrían haberse logrado algo mejor y más barato y sin la mano pesada del autoritarismo, y ciertamente sin el incesante cultismo de Eva. El circo de Juan y Eva actuó ante grandes multitudes año tras año. Juan consolidaría el poder mientras que Eva compraba distritos electorales con dinero público y privado. Él era el cabecilla y ella la empresaria que lo glorificaba todo. Demostrando que si le robas a Pedro para pagarle a Pablo, puedes contar con el apoyo de Pablo, construyeron un imperio político que se dirigía a la reelección (de una forma u otra) en 1952, hasta que la tragedia golpeó. A Eva se le diagnosticó cáncer cervical en 1950. Un año más tarde, creyendo que podría superarlo, se lanzó a la vicepresidencia antes de declinar públicamente la candidatura con su marido en 1952. Su salud se deterioró rápidamente y en julio de ese año, pocas semanas después de la exitosa reelección de Juan, murió a la edad de 33 años. La "Líder Espiritual de la Nación", un título oficial que le otorgó su marido, se había ido. En el fragor del luto de las multitudes ansiosas por ver su cadáver, ocho personas murieron y varios miles resultaron heridas. El drama peronista no terminó con la muerte de Eva. Mientras esperaba el entierro, su cuerpo desapareció y no volvió a aparecer durante 16 años, después de una larga estancia en una cripta en Milán, Italia. Con la economía tambaleándose por el aumento de la inflación, la corrupción y los controles estatistas, Juan Perón fue derrocado en 1955. La dictadura militar que siguió prohibió la posesión de fotos de los Perón así como cualquier mención pública de sus nombres. Después de 18 años en el exilio, Juan Perón regresó a Argentina en 1973, fue reelegido como Presidente por tercera vez y murió al año siguiente. Su tercera esposa, Isabel, fue también su vicepresidenta. Ella se convirtió en presidenta a su muerte (y ocupó el cargo durante casi dos años hasta un golpe militar en 1976). Hoy en día, a los 87 años, Isabel sigue viviendo. En 1987, la tumba de Juan fue profanada y en un crimen aún no resuelto, le cortaron las manos con una motosierra. De nuevo, no es broma. Probablemente estés pensando en este momento que los Perón eran raros tanto en la vida como en la muerte, y estarías en lo cierto. El peronismo nunca murió completamente en Argentina. El economista Nicholas Cachanosky-un argentino nativo y ahora economista de la Universidad Estatal Metropolitana de Denver, Colorado dice, "la figura de Evita Perón es hoy como un mito religioso: Su uso populista de los pobres permanece oculto detrás de la falsa pero fuerte imagen de un político devoto. Ella jugó un papel importante en la propaganda política que apoyó las ambiciones políticas de Juan y su ideología está incrustada de una manera u otra en casi todos los movimientos políticos de Argentina. Su temprana muerte contribuye a su imagen de mártir en la guerra de clases de los pobres contra los ricos". El legado de los perones y el peronismo es costoso, por lo que Argentina todavía está pagando el precio. Está en el puesto 144 del Índice de Libertad Económica, a pesar de los esfuerzos de un gobierno reciente por revertir los efectos negativos de muchas políticas peronistas. Tanto daño podría haberse evitado si esta advertencia de F. A. Hayek se hubiera tenido en cuenta cuando escribió El Camino de la Servidumbre en la década de 1940: Emprender la dirección de la vida económica de las personas con ideales y valores muy divergentes es asumir responsabilidades que comprometen a uno al uso de la fuerza; es asumir una posición en la que las mejores intenciones no pueden impedir que uno sea obligado a actuar de una manera que para algunos de los afectados debe parecer altamente inmoral. Esto es cierto incluso si asumimos que el poder dominante es tan idealista y desinteresado como podamos concebir. ¡Pero qué pequeña es la probabilidad de que sea desinteresado, y qué grandes son las tentaciones! Debido a Juan y Eva Perón, décadas después de que ocuparan el poder, todavía lloro por Argentina.
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Yes, the US Has Its Own "Sphere of Influence." And It's Huge. MISES.ORG Washington now claims to reject the idea of "spheres of influence" and pretends its own sphere of influence... Sí, Estados Unidos tiene su propia "esfera de influencia". Y es enorme. A fines del año pasado, el secretario de Estado de EE. UU., Anthony Blinken, declaró que "un país no tiene derecho a ejercer una esfera de influencia. Esa noción debe relegarse al basurero de la historia". Sus palabras estaban dirigidas a Rusia después de que Moscú dejara cada vez más claro que considera a Ucrania como parte del "extranjero cercano" de Rusia y, por lo tanto, parte de la esfera de influencia de Rusia. Esta afirmación de que las esferas de influencia son una especie de reliquia del pasado ha sido impulsada aún más por tipos del establishment de Washington como el ex embajador en Rusia Michael McFaul, quien en enero declaró : "Putin piensa como una especie de líder del siglo XVIII o XIX". sobre las esferas de influencia". Aparentemente, la agenda aquí es conectar la idea de las esferas de influencia con los personajes con apariencia de Napoleón de los días de antaño que creían en esas cosas pasadas de moda de las esferas de influencia. Además, la implicación es que el régimen de los Estados Unidos no mantiene una esfera de influencia. Estas afirmaciones de oposición a las esferas de influencia continúan un esfuerzo que ha estado ocurriendo al menos desde 2010, cuando Hillary Clinton, tras la guerra ruso-georgiana de 2008, declaró: "Estados Unidos no reconoce las esferas de influencia". Se hizo eco de los comentarios anteriores de Condoleeza Rice, quien en un discurso de 2008 en Washington, DC, afirmó que Estados Unidos está creando un mundo en el que el gran poder se define no por las esferas de influencia o la competencia de suma cero, o el fuerte que impone su voluntad sobre el débil, sino… la independencia de las naciones [y] el gobierno por el estado de derecho. Las palabras de tecnócratas como Rice, Clinton y Blinken son siempre interesantes como indicaciones de qué es lo que el régimen de EE. UU. quiere que la gente crea , pero en la vida real, está muy claro que EE. UU. no rechaza de ninguna manera la noción de esferas de influencia. Es solo que Estados Unidos se opone a una esfera de influencia para Rusia. De hecho, el régimen de los Estados Unidos no solo defiende celosamente su propia esfera de influencia, sino que ha estado intentando ferozmente expandirla desde el final de la Guerra Fría. Esto, por supuesto, es lo que deberíamos esperar de cualquier estado dedicado a preservar y expandir su propio poder. En otras palabras, el régimen estadounidense no es diferente de cualquier otra gran potencia en la historia cuando se trata de establecer una esfera de influencia. Quizás la única diferencia real es que Washington insiste en mentir al respecto. ¿Qué es una esfera de influencia? Las esferas de influencia "se definen mejor como formaciones internacionales que contienen una nación (el influyente) que tiene un poder superior sobre los demás". Las esferas de influencia suelen ser regionales en el sentido de que ofrecen ventajas defensivas, ya que se "espera" que los estados en ubicaciones geopolíticas sensibles sean amistosos con la potencia hegemónica regional. Históricamente, los estados grandes han empleado la táctica cuando carecían de la capacidad o la voluntad política para simplemente anexionarse a los vecinos, pero también deseaban dominar a esos vecinos en términos de política exterior. Los estados que no son potencias considerables por derecho propio a menudo encajan en estos esquemas regionales como estados clientes, estados títeres o simplemente naciones "amigas" con estrechos lazos culturales y económicos. Históricamente, los estados grandes también buscaban expandir las fronteras para asegurar "zonas de amortiguamiento" que pudieran interponerse entre ellos y los regímenes poderosos que querían dominar militarmente las fronteras lejos de sus territorios centrales. Las particiones de Polonia, por ejemplo, sirvió para este propósito para los Habsburgo austríacos, los rusos y los prusianos. El Imperio de Japón creó Manchukuo como un estado títere para actuar como amortiguador entre Japón, China y la Unión Soviética durante la Segunda Guerra Mundial. En tiempos más recientes, Corea del Norte sirve como un estado amortiguador entre China y Corea del Sur dominada por Estados Unidos. Los intentos de una hegemonía regional de controlar los estados tapón, expandir las fronteras y mantener los "regímenes amigos" bien dentro del redil constituyen esfuerzos para mantener una esfera de influencia. Por desafortunado que sea, el hecho es que los estados poderosos simplemente no dejan que sus vecinos menos poderosos hagan lo que quieran, siempre que el poder regional tenga los medios para evitarlo. Estados Unidos no es diferente. La esfera de influencia de EE. UU. Estados Unidos tuvo un gran éxito en sus propios esfuerzos para crear una zona de amortiguamiento en el oeste de América del Norte. Desde principios del siglo XIX, EE. UU. se preocupó por asegurarse de controlar las áreas al oeste del Mississippi para asegurar una gran frontera entre la Nueva España y los Estados Unidos. Estados Unidos tuvo tanto éxito en estos esfuerzos que anexó por completo estas tierras a finales del siglo XIX. Sin embargo, los intereses del régimen estadounidense apenas se detuvieron en el Río Grande o las praderas del sur de Canadá. Como quedó claro con la Doctrina Monroe, Estados Unidos había aspirado durante mucho tiempo a una inmensa esfera de influencia hemisférica en la que no se permitiría operar a ninguna potencia asiática o europea. El hecho de que EE. UU. mantenga su propia esfera de influencia en la actualidad es descaradamente obvio para cualquiera que esté familiarizado con las intervenciones de EE. UU. en América Latina. El mes pasado, el senador Bernie Sanders demostró la regla del reloj roto dos veces al día cuando señaló correctamente que es absurdo afirmar que Estados Unidos respeta la soberanía de otros estados dentro de la esfera de influencia percibida de Estados Unidos. : "¿Alguien realmente cree que Estados Unidos no tendría nada que decir si, por ejemplo, México o Cuba o cualquier país de América Central o América Latina formaran una alianza militar con un adversario de Estados Unidos?". Sanders preguntó en un discurso en el Senado. "¿Crees que los miembros del Congreso se levantarían y dirían, bueno, ya sabes, México es un país independiente y tienen derecho a hacer lo que quieran? Lo dudo mucho". Por supuesto, no necesitamos señalar solamente a México. Estados Unidos ha apoyado una serie de operaciones de cambio de régimen en América Latina debido a la preocupación de que un régimen hostil invitaría a potencias extranjeras hostiles, es decir, la Unión Soviética, al hemisferio occidental. Las intervenciones de Washington incluyen el embargo comercial a Cuba, la guerra indirecta de EE. UU. contra los sandinistas en Nicaragua, el apoyo de EE. UU. a la dictadura de Pinochet en Chile, el golpe de Estado de 1954 en Guatemala y el golpe de Estado de 1964 en Brasil. La más famosa, por supuesto, fue la crisis de los misiles en Cuba, durante la cual EE. UU. pareció dispuesto a participar en una guerra nuclear para mantener a los soviéticos fuera de la esfera de influencia de EE. UU. (La crisis se resolvió cuando EE. UU., en secreto, para dar la impresión de que "ganó", acordó retirar los misiles de Turquía, un lugar considerado demasiado cercano a la esfera de influencia de la URSS). Sin embargo, en un mundo de proyección de poder global, las naciones dentro de la esfera de influencia de los EE. UU. ni siquiera necesitan estar en el hemisferio occidental. Desde la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos ha ampliado su esfera de influencia para incluir a Arabia Saudita, Egipto, Corea del Sur, Japón y posiblemente Taiwán. Estados Unidos incluso ha iniciado invasiones para agregar naciones a su esfera de influencia. Irak estuvo dentro de la esfera de influencia soviética hasta la Guerra del Golfo Pérsico de 1990. Después de 2003, con la invasión total de Irak por parte de EE. UU., la nación se agregó por completo a la esfera de influencia de EE. UU. Entonces, ¿por qué EE. UU. comenzó a afirmar que se oponía a las esferas de influencia? Una gran razón fue que después de la caída de la Unión Soviética, EE. UU. comenzó a aspirar a incluir al mundo entero en la esfera de influencia de Washington. Esto naturalmente significa que cualquier otra esfera de influencia es ilegítima. Escribiendo en Foreign Policy en 2020, Graham Allison señaló que cuando se trataba de anunciar el fin de las esferas de influencia, dichos pronunciamientos tenían razón en que algo sobre la geopolítica había cambiado. Pero estaban equivocados acerca de qué era exactamente. Los políticos estadounidenses habían dejado de reconocer las esferas de influencia —la capacidad de otras potencias para exigir deferencia de otros estados en sus propias regiones o ejercer un control predominante allí— no porque el concepto se hubiera vuelto obsoleto. Más bien, el mundo entero se había convertido de facto en una esfera estadounidense. Las esferas de influencia habían dado paso a una esfera de influencia. Los fuertes aún imponían su voluntad sobre los débiles; el resto del mundo se vio obligado a jugar en gran medida con las reglas estadounidenses, o de lo contrario enfrentar un alto precio, desde sanciones paralizantes hasta un cambio de régimen total. Así, en la mente de los defensores de Washington de la hegemonía global estadounidense, la vieja noción de esferas de influencia multipolares fue reemplazada por la de un orden mundial global dominado por Washington. O como dijo Allison, La afirmación de que las esferas de influencia habían sido relegadas al basurero de la historia suponía que otras naciones simplemente tomarían los lugares asignados en un orden liderado por Estados Unidos. Entonces, cuando vemos que los expertos estadounidenses y los funcionarios de política exterior sugieren que los regímenes civilizados, es decir, no Rusia, rechazan la idea de una esfera de influencia, o bien están muy mal informados sobre la propia esfera de influencia de los EE. UU. o simplemente están mintiendo. ¿Son legítimas las esferas de influencia? A veces, aquellos que afirman oponerse a las esferas de influencia enturbiarán las aguas al hablar de cómo los estados no tienen "derecho" a una esfera de influencia. Blinken hizo precisamente esto cuando declaró: "Un país no tiene derecho a ejercer una esfera de influencia". Esto, por supuesto, es correcto hasta donde llega. Las personas individuales tienen derechos. Los estados no. Pero, mientras tengamos estados, debemos esperar que esos estados busquen formas de preservar y expandir su propio poder. Esto significa que los estados con los medios económicos, militares y políticos para hacerlo expandirán sus esferas de poder. Washington no tiene más "derecho" que Moscú para dictar qué tipo de misiles o bombarderos alberga Cuba. Sin embargo, esta es solo la política típica de las grandes potencias ejercida por todos los estados de la manera habitual. Esto no es moral. Es solo una de las muchas formas en que los estados se consideran con derecho a participar en actos agresivos que serían considerados inaceptables para cualquier grupo no estatal. Ciertamente, deberíamos tratar de disminuir la percepción de la "necesidad" de los estados de una esfera de influencia y reducir los riesgos en los conflictos por las esferas de influencia. Esto se puede lograr construyendo una interdependencia internacional a través de la expansión del comercio. Además, podemos insistir en que nuestros propios estados adopten posturas militares defensivas en lugar de ofensivas, a menudo logradas mediante el recorte de presupuestos militares inflados y la abolición de ejércitos permanentes que sirven de poco más allá de ocupar países extranjeros. Podemos insistir en que nuestro propio estado deje de provocar a otras potencias regionales a través de errores garrafales como la continua expansión de la Organización del Tratado del Atlántico Norte. Pero quizás el primer paso más importante desde la perspectiva estadounidense es dejar de engañarnos a nosotros mismos acerca de que EE. UU. es una especie de nación excepcionalmente virtuosa que nunca jamás se rebajaría a imponer su propia esfera de influencia sobre sus vecinos.
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Putin no garantiza a Maduro las fortunas chavistas depositadas en la banca rusa WWW.ABC.ES Más de 23 generales venezolanos y los hermanos Jorge y Delcy Rodríguez temen por la pérdida de su riqueza... Putin no garantiza a Maduro las fortunas chavistas depositadas en la banca rusa Hay pánico y miedo entre los oligarcas chavistas. No porque tengan escrúpulos de los bombardeos rusos en Ucrania sino porque el presidente Vladimir Putin no les da garantías sobre el oro y la fortuna que tiene la cúpula del régimen de Nicolás Maduro atrapada en la banca rusa, lo que presagia una pérdida tal vez inevitable. Estas son parte de las consecuencias que afronta el gobierno venezolano, sometido a dobles sanciones: las suyas propias, aplicadas desde hace tres años por violar los derechos humanos, y ahora también las de Rusia por la invasión a Ucrania. En su intento por desviar y burlar las sanciones, el gobierno venezolano trasladó la oficina de la petrolera estatal PDVSA de Lisboa a Moscú en marzo del 2019 para manejar todas las cuentas petroleras, del oro, minerales y metales. Aquel traslado le salvó del colapso financiero durante los últimos tres años, pero el gobierno de Maduro se ve ahora amenazado por las sanciones que le aplican a su aliado ruso. La llamada preocupada de Maduro « Vladimir Putin no dio garantía sobre depósitos en bancos aduciendo que Rusia enfrenta guerra económica de Occidente y habrá que asumir grandes pérdidas», escribió el analista Pedro Mario Burelli, ex miembro de PDVSA que se define en Twitter como un luchador por la libertad. Según revela Burelli, en una llamada que el mandatario venezolano hizo el pasado 2 de marzo «expresó preocupación extrema (¿pánico?) por los billones de dólares o euros que el régimen y sus oligarcas o bolicorruptos tienen en la banca rusa«. Sin voto por no pagar la cuota La conversación que mantuvieron ese día Putin y Maduro fue publicada por la agencia rusa TASS, que dio cuenta del apoyo del mandatario venezolano a su homólogo ruso, sin detallar lo tratado telefónicamente. En esa llamada, según fuentes de Burelli, Maduro expresó su apoyo total respecto a la invasión a Ucrania, pero explicó que Venezuela no pudo votar en contra de la resolución condenatoria en la ONU por no estar al día en el pago de la cuota. «Insinuó que si Rusia le 'prestaba' el dinero podría contar con el voto». Lo cierto es que Venezuela no pudo votar por deber 40 millones de dólares de sus cuotas a la ONU. No obstante, Putin no está en condiciones para dar préstamos ni tampoco garantías de los depósitos en la banca rusa. De hecho, alegó a la guerra económica de Occidente (exclusión de las transferencias internacionales Swift, entre otras sanciones) y, antes de dar por concluida la llamada, advirtió de que «habrá que asumir grandes pérdidas». Antes de colgar, a Maduro se le ocurrió ofrecer ayuda militar a Putin para su invasión militar en Ucrania y en particular a los pilotos venezolanos de los cazas Sujois sin haberles consultado antes. Es de mencionar que han muerto unos 12 pilotos venezolanos en accidentes de los Sujois y unos 46 oficiales en siete accidentes de helicópteros rusos. Generales y hermanos Rodríguez La periodista venezolana Ibeyice Pacheco presentó la lista de 23 generales, alcaldes, diputados y ministros del régimen chavista que están asustados por tener sus cuentas en la banca rusa. En ese sentido el matrimonio Maduro y su mujer Cilia Flores han pensado en enviar una misión a Moscú para ver como recuperan los fondos transfiriéndolos a China o convirtiéndolos en criptomonedas. La lista de generales activos y retirados (jubilados) la encabeza el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, al que siguen Carmen Meléndez, Domingo Hernández Lárez, Jesús Suárez Chourio, Remigio Ceballos, Giuseppe Alessandrello Cimadevilla, Gilberto Pinto, Antonio Díaz Clemente, Erika Virgüez, William Serantes Pinto, Guiseppe Yoffreda, Pedro Juliac, José Silva Aponte, Fabio Zavarse, Iván Hernández Dala, Eliécer Meléndez Asmat, Rodolfo Marco Torres, José Escalona Briceño, Mariany Mata, José Guedez León, Rafael Franco Quintero, Jorge Márquez Monsalve y Juan Escalona. Además de los militares, cuyas cuentas bancarias están en riesgo en Moscú, Burelli, añade a la lista a los hermanos Rodríguez -la vicepresidenta Delcy y el presidente del parlamento chavista, Jorge-, «quienes perdieron mucho con la sanción al testaferro Samark López en 2017, y tienen dólares y euros de tres negocios: petróleo, oro y cocaína, en bancos rusos». El oro de la sangre Más allá de la mermada producción petrolera que ha caído de 3,3 millones de barriles diarios a unos 680 barriles, el régimen chavista-madurista se ha enfocado en la explotación del Arco Minero, el nuevo 'Dorado', una región 112.000 kilómetros cuadrados situada al sur del país, en Bolívar, que representa el 12% del territorio de Venezuela y es rica en reservas de oro, diamantes, hierro, bauxita, coltán y otros minerales. La vicepresidenta Delcy Rodríguez y su hermano tienen concesiones en las minas de oro, igual que los rusos. No hay cifras oficiales pero los rusos tendrían inversiones por más de 1.000 millones de dólares en las minas de la cuenca del Orinoco, cuya devastación ecológica ha sido denunciada internacionalmente. Los negocios compartidos e intereses cruzados entre los oligarcas chavistas y los rusos quedan ahora atrapados sin salida, no solo en la selva amazónica sino también en Moscú.
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Esto es lo mismo que preguntar por alguna fémina asiática. Las posibilidades de encontrar a UNA, es prácticamente imposible.
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Sin comentarios Jajaja
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¡Atención! Noticias que no deberían ser noticias, pero al final lo son: Tatuaje de Maradona salvó a Daniel Matamala de detención en Ucrania WWW.BIOBIOCHILE.CL A través de sus redes sociales, el periodista chileno Daniel Matamala relató una curiosa anécdota que... “Nuestro gran camarógrafo mostró que tiene un tatuaje de Diego Maradona en la pantorrilla. Con eso, el ambiente cambió mucho y gracias a la mano de Dios y al fútbol logramos salir de esa situación y llegar (a destino) sin inconvenientes” Lo "mejor" de todo es el remate de este sdw, que se cree "líder" de opinión: “incluso en situaciones bélicas, de guerra, también hay momentos de algo más de distensión”. "Grandes pensandores" con Daniel 'antipatriota' Matamala.
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Acá les comparto un ejemplo claro y contundente de lo que es ser un ARRASTRADO.
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Archivo del año 2012
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Otro tema inútil en el cual se le termina hablando al aire... Crearse una cuenta para preguntar esto y luego desaparecer...
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