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Las empresas de EE.UU. y de la UE abandonan masivamente Rusia Desbandada de empresas occidentales desde Rusia: Adidas, Alphabet, AMD, Apple, BMW, Boeing, Dell, DHL, ExxonMobil o General Motors abandonan el país tras la invasión de Ucrania. Asfixia económica y pobreza.
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Inflacion, La Guerra Y Nuevo Gobierno
tema contestó a Hispano88 en cyber_porro La Eskina del EstoKador
Capaz que en una de esas, empiecen a cobrar adicionales a los adicionales. -
Me Mataron La Ilusión. Con Skokka.😖
tema contestó a Hispano88 en Bandido del Asfalto La Eskina del EstoKador
Nadie le mató la ilusión. La verdad dejó en evidencia lo chanta que es Skokka. -
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No lo se Rick... el Socialismo me parece Falso
tema contestó a Hispano88 en Fender Foro General / Actualidad
7 históricos ejemplos de "socialismo de mercado” FEE.ORG.ES 7 históricos ejemplos de "socialismo de mercado” El economista húngaro János Kornai demostró que el "socialismo de mercado" es finalmente inoperante. La historia demuestra que tenía razón. Recuerdo no entender la Nueva Política Económica (NEP) de Lenin cuando la estudié en décimo grado en Cuba. ¿Cómo era posible que una dosis de capitalismo pudiera salvar al comunismo soviético? A los 15 años, a mis amigos y a mí nos parecía una paradoja. Más tarde, en la Universidad de La Habana, mi profesor de Economía Política del Socialismo no pudo responder cómo, si Lenin sabía que una cierta liberalización de la economía era beneficiosa, ¿por qué no hizo esas reformas antes? Empecé a creer que el mercado era superior al Estado en la gestión de la economía y que las nomenklaturas (élites) comunistas soviéticas y cubanas lo sabían. Poco después, me di cuenta de que cualquier reforma favorable al mercado no llegaría lejos mientras se mantuviese el sistema de partido único. El propio Fidel Castro no tuvo más remedio que adoptar tímidas reformas de liberalización económica a mediados de 1993. Era la única manera de detener la caída libre de la economía de la isla, que se había reducido en un 35% entre 1990 y 1993. Reformas similares, aunque con distinto alcance y duración, se produjeron en la Yugoslavia de Tito, en la Checoslovaquia de Alexander Dubček, en la Hungría de János Kádár, en la China de Deng Xiaoping, y en Laos y Vietnam con el Nuevo Mecanismo Económico y las reformas Doi Moi, respectivamente. Recientemente, Nicolás Maduro hizo lo mismo en Venezuela. El alcance y el consiguiente éxito de estas reformas ha dependido siempre de la autonomía económica que las nomenklaturas estén dispuestas a darle a los individuos como migajas. No nos equivoquemos, se trata de una economía encadenada, siempre bajo la celosa mirada de un Estado totalitario que a la menor amenaza a su monopolio político no ha dudado en recortar y eliminar esta autonomía. Los resultados positivos han sido siempre a pesar de las limitaciones a la libertad, la propiedad y el comercio. He aquí algunos destacados ejemplos. 1. Las reformas de Kosygin (1965) La NEP (1921-1928) revirtió la ruina del comunismo de guerra bolchevique. Entre 1921 y 1923 los trenes empezaron a transportar el doble de mercancías y pasajeros, de 1921 a 1926 la industria manufacturera creció un 200%, y entre 1922 y 1925 la superficie de cultivos pasó de 78 millones de hectáreas a 104. Nikolai Bujarin acuñó el eslogan "¡Campesinos, enriqueceos!" y pasó de ser uno de los ideólogos del férreo estatismo comunista de guerra a ser un defensor de las reformas parciales pro mercado de la NEP. Sin embargo, ya en 1920 Ludwig von Mises había predicho que el problema del cálculo económico hería de muerte la utopía del desarrollo socialista. En 1965, las reformas de Kosygin fueron otro intento fallido del leviatán soviético para reformarse. 2. La Yugoslavia de Tito Entre 1952 y 1974, las reformas en la Yugoslavia de Tito trataron de aumentar el poder de emprendimiento de los trabajadores, liberaron los precios y redujeron los impuestos a las empresas autogestionadas. Durante este periodo, la economía creció en torno al 6% anual y Yugoslavia aspiraba a ser el milagro del "socialismo de mercado". Sin embargo, las empresas privadas no agrícolas sólo tenían un máximo de 5 a 10 empleados. A la larga, confirma James A. Dorn, la ausencia de propiedad privada hizo que no se formaran mercados de capital ni de trabajo, lo que provocó una mala asignación de recursos en la economía e ineficiencias de todo tipo. Con las contrarreformas y el adiós al "socialismo de mercado" en 1974, el declive de la economía yugoslava se intensificó con una caída del Producto Interior Bruto (PIB), la productividad y el empleo. 3. El nuevo mecanismo económico de Hungría Con la invasión soviética de Checoslovaquia en 1968, Alexander Dubček no tuvo tiempo de ver el resultado de sus reformas. Sin embargo, Hungría puso en marcha su Nuevo Mecanismo Económico a partir de 1968. Los precios y los salarios se liberaron parcialmente y se permitió la pequeña empresa privada y cooperativa, con lo que se evitaron las grandes distorsiones de las otras economías de planificación centralizada y la escasez de productos no fue crónica. Las colas que se observaban en otros países socialistas de Europa del Este eran poco frecuentes aquí. Sin embargo, la incoherencia y las frecuentes contramedidas y la influencia del Estado en la economía hicieron que la economía fuera deficiente. En 1990, tras celebrar elecciones libres por primera vez en más de cuatro décadas, el país decidió alejarse completamente del estatismo económico. 4. El Nuevo Mecanismo Económico de Laos El New Economic Mechanism fue también el nombre dado a las reformas aplicadas en Laos a partir de 1985. En pocos años se redujo la inflación y mejoraron los indicadores macroeconómicos. Sin embargo, las instituciones y las leyes como andamiaje de la propiedad privada y el funcionamiento del mercado han sido débiles, la corrupción es galopante y el régimen sigue imponiendo políticas intervencionistas en la economía. Como resultado, Laos sigue siendo el país más pobre del sudeste asiático, aparte del pequeño Timor Oriental. 5. Venezuela en la actualidad Por primera vez desde 2013, la economía venezolana crecerá o al menos se contraerá menos que en años anteriores. La hiperinflación y la escasez, que siguen siendo crónicas, serán menores que en años anteriores. Este es el resultado de las pequeñas reformas que comenzaron a finales de 2019. Desde entonces, el régimen de Caracas ha implementado un levantamiento de los controles de precios y de divisas, el permiso informal a una economía dolarizada, el fomento de la inversión extranjera especialmente en el sector de los hidrocarburos, y una política macroeconómica alejada del más puro estilo del chavismo populista. En una entrevista para Bloomberg en junio de 2021, Delcy Rodríguez, vicepresidenta y peso pesado en Caracas, comentó las medidas aplicadas por su propio régimen durante veinte años: "No se puede decir que en ese momento eso era socialismo, no. Eso era ir directamente contra el pueblo, contra el poder adquisitivo del pueblo". El régimen chavista tardó dos décadas en admitir en secreto su fracaso. El país sigue teniendo los niveles de inflación más altos del mundo, con una pobreza extrema que alcanza al 77% de la población y una corrupción grotesca. El alcance y los resultados de estas reformas, lamentablemente, serán limitados. 6. China y 7. Vietnam China y Vietnam son los ejemplos más exitosos. Hay que leer a Frank Dikötter sobre los horrores del Gran Salto Adelante y la Revolución Cultural, la hambruna y el canibalismo, para entender las dimensiones del cambio que el mercado trajo a China poco después de 1979. Lo mismo ocurrió en Vietnam a partir de 1986 con las reformas de Doi Moi tras décadas de guerra. Sin embargo, millones de seres humanos salieron de la miseria en China y Vietnam, a pesar del Estado, no gracias a él. En ambos países, en comparación con el sector privado, el sector estatal obstaculiza la competencia, es el menos transparente e innovador y el más ineficiente. Además, según el Índice de Libertad Humana del Instituto CATO (2021), desde 2019 el Partido Comunista chino ha intensificado sus ataques al libre mercado y ha acelerado las detenciones de empresarios y la creación de células del partido en el 73% de todas las empresas privadas, una cifra que se eleva al 92% en el caso de las 500 más grandes empresas del país. El odiado mercado ha rescatado una y otra vez a la utopía socialista de su propia miseria. Sin embargo, aunque funcione como una cura parcial y temporal, a largo plazo, el estatismo pone un techo muy bajo a las reformas. Pocos comprendieron y vivieron esta realidad tan bien como el economista húngaro János Kornai, que demostró que el "socialismo de mercado" era en última instancia inoperante. Para Kornai, "el principio y el funcionamiento del sistema socialista sólo pueden entenderse realmente desde el papel en el poder político y la ideología oficial". Como cubano, también sé que cualquier reforma pro-mercado en la isla no llegará lejos mientras exista un régimen con un sólo partido. Libro: El sistema social: La economía política del comunismo, Autor: János Kornai, Género: Economía, Año: 1992, Resumen: Tratado sobre el funcionamiento de las economías socialistas. -
Cold War Thinking Isn't Working MISES.ORG Sticking to Cold War–era assumptions is a recipe for a suboptimal foreign policy, which could increase the... El pensamiento de la Guerra Fría no está funcionando Con Rusia lanzando una invasión militar de Ucrania el 24 de febrero de 2022, la prensa corporativa se ha vuelto estridente en sus llamados a castigar a Rusia con sanciones draconianas, proporcionar a Ucrania una mayor ayuda militar y aislar diplomáticamente a la potencia euroasiática tanto como sea posible. Los Dos Minutos de Odio contra Rusia han subido a once, haciendo casi imposible cualquier análisis matizado de por qué el conflicto entre Rusia y Ucrania ha llegado a tal punto. El fracaso de los expertos en política para comprender por qué Rusia tomó medidas decisivas contra Ucrania es emblemático de una gran estrategia defectuosa que ha dominado los círculos de política exterior de DC desde el final de la Guerra Fría. Una vez que se asentó el polvo del colapso de la Unión Soviética, los especialistas en relaciones internacionales estaban convencidos de que EE. UU. había entrado en un momento de "fin de la historia" en el que la democracia liberal se convertiría en el estándar de gobierno en todo el mundo. Los estados de la antigua Unión Soviética serían el terreno de prueba preliminar para este nuevo proyecto democrático liberal. Al expandir el alcance de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) a los antiguos estados soviéticos y llevar a cabo revoluciones de color en la región, Washington creía que podría remodelar esta parte del mundo a su imagen y semejanza. Desde lidiar con insurgencias violentas en el Cáucaso hasta enfrentar caídas abruptas en la esperanza de vida y otros males sociales, como el aumento de la actividad criminal, el sucesor de la Unión Soviética, la Federación Rusa, no estaba en condiciones de resistir la influencia estadounidense, y mucho menos proyectar poder en su territorio, propio patio trasero durante la década de 1990. No es de extrañar que la OTAN pudiera intervenir fácilmente en los Balcanes, una región que cuenta con grupos étnicos como los serbios, que tradicionalmente han sido aliados de Rusia, en un momento en que Rusia se encontraba en un estado tambaleante. Sin embargo, ávidos estudiantes de historia rusa como George Kennan, el autor de La política de contención de Estados Unidos hacia la Unión Soviética y el Telegrama largo, reconocieron que el oso ruso estaba caído pero no fuera. Durante la década de 1990, el reconocido diplomático advirtió sobre los peligros de la expansión de la OTAN tras la disolución de la Unión Soviética. A pesar de las advertencias de Kennan, la clase política de DC estaba ebria con la idea de que Estados Unidos seguiría siendo unipolar y podría imponer su visión universalista en todo el mundo a voluntad. Mientras que EE.UU. comenzó a ejercer su influencia de manera abierta y encubierta en los Balcanes, Afganistán, Irak, Libia y Siria, Rusia se reconstituyó gradualmente, para sorpresa de los expertos en política exterior estadounidenses. La Revolución Rosa y la Revolución Naranja patrocinadas por Estados Unidos en Georgia y Ucrania, respectivamente, además de los intentos de poner a estos países bajo el paraguas de seguridad de la OTAN, sirvieron como llamadas de atención para el establecimiento de seguridad nacional ruso. La imagen exteriormente benigna de EE.UU. se parecía cada vez más a la de un actor externo hostil que intentaba colarse en la esfera de influencia histórica de Rusia. El conflicto entre los dos poderes pronto sería inevitable. Las preocupaciones de Rusia son comprensibles cuando se ven desde una lente geopolítica. Estados Unidos tiene su Doctrina Monroe para mantener a los actores externos fuera del Hemisferio Occidental. Sin embargo, dichas políticas no son dominio exclusivo de los EE.UU. A medida que otros estados civilizatorios se fortalecen y vuelven a sus niveles históricos de prominencia, proceden a reafirmarse en sus respectivos dominios. El objetivo principal de estas potencias es expulsar cualquier influencia indebida de potencias extranjeras que puedan intentar invadir su esfera tradicional de influencia. Sin embargo, Estados Unidos ha aplicado la Doctrina Monroe a escala global, tratando al mundo entero como su esfera de influencia. Los legisladores estadounidenses lo han hecho sin tener en cuenta los posibles costos y retrocesos que podrían resultar de incursiones demasiado entusiastas en los patios traseros de las grandes potencias. Nadie aquí está diciendo que Rusia es un ángel. Para ser justos, los estados polaco y báltico tienen agravios históricos legítimos con Rusia debido al dominio imperial previo de este último sobre el primero. Sin embargo, hay poco que sugiera que Rusia está a segundos de lanzar una guerra relámpago contra Europa del Este. Si los estados bálticos y Polonia estuvieran tan preocupados por la agresión rusa, considerarían establecer su propia arquitectura de seguridad independiente de la OTAN e incluso considerarían construir una disuasión nuclear mínima viable. Pero los tropos de que Rusia es una segunda Alemania nazi, con todos los tropos concomitantes de apaciguamiento, son simplemente analogías perezosas con escasos matices históricos. Hay diferencias cualitativas entre esos regímenes. Además, para algunos en el blob de DC, la Guerra Fría no ha terminado. Por ejemplo, el senador de Texas Ted Cruz llamó a Vladimir Putin por ser “comunista” en mayo pasado. Sin embargo, la caracterización de Rusia como el hogar del socialismo al estilo soviético es una descripción anticuada e inexacta de la Rusia contemporánea. Bryan MacDonald, un periodista cuyo enfoque principal son los asuntos rusos, señaló que “Rusia tiene una tasa de impuesto sobre la renta fija del 13 % ” y “pequeños pagos de bienestar social ” para demostrar que la economía rusa no es necesariamente una economía dirigida en toda regla como su predecesor soviético. Además, el erudito en relaciones internacionales Artyom Lukin observó que Rusia, bajo la tutela de Putin, es “una autocracia conservadora que se asemeja al imperio ruso zarista” en la forma en que maneja sus asuntos internos. Lukin citó un caso de un activista del Partido Comunista que fue llevado ante un tribunal por participar en el llamado discurso de odio para demostrar el tipo único de autoritarismo del gobierno ruso, que no es necesariamente la viva imagen de la Unión Soviética. En un entorno de discurso político lleno de histeria, este tipo de matices se quedan en el camino. Desafortunadamente, no hay mucho en el camino del análisis geopolítico reflexivo que ocurre en estos días. Se necesitará una nueva generación de líderes que no se vean abrumados por suposiciones políticas cansadas para cambiar el curso de la política exterior estadounidense. El primer paso es que los líderes de la política exterior admitan que el panorama de las relaciones internacionales del siglo XX se ha derrumbado y que las principales amenazas para los EE.UU. son de naturaleza más interna que externa. Cumplir con los supuestos de la era de la Guerra Fría es una receta para una política exterior subóptima que podría aumentar la probabilidad de que EE.UU. caiga en una desastrosa guerra de elección. Si las respuestas iniciales a la invasión rusa de Ucrania nos han dicho algo, es que DC todavía no ha aprendido el error de sus caminos.
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El pacto fantasma de la OTAN y EE.UU. que Putin usa para invadir Ucrania "Ni un centímetro hacia el este nos dijeron en los años 90. Y ¿Qué hicieron? Nos engañaron. Simplemente nos engañaron. Cinco oleadas de expansión de la OTAN... Y ahora dicen que Ucrania también estará en la OTAN. Así que ahí también habrán bases bilaterales y armas de ataque. De eso se trata". Este lamento reciente de Vladímir Putin es la excusa para movilizar a centenares de miles de soldados a la frontera rusa con Ucrania y poder así echar un pulso militar a lo que considera un avance desproporcionado y amenazante de las fuerzas de la OTAN y EE.UU. hacia Rusia desde el final de la Guerra Fría. Según Putin, la OTAN y EE.UU. llevan décadas ninguneando un pacto para no expandirse hacia Rusia que tendría su origen en las conversaciones en los meses que siguieron a la caída del muro de Berlín y el colapso de los regímenes comunistas de Europa del Este. Un acuerdo en que la OTAN se comprometía a no extenderse hacía el este más allá de la RDA. Sin embargo, ese acuerdo ha estado durante muchos años entre dicho porque no aparecía firmado en ninguna parte e incluso ha sido rebatido por uno de los protagonistas que, supuestamente, habría sellado dicho pacto: Mijaíl Gorbachov. En este explicativo revisamos documentos y discursos para mostrar quién dijo qué y por qué la queda de Putin sobre el avance de la OTAN no tiene fundamento.
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Se aprobó una nueva Constitución: Bielorrusia abandonó su estatus de país no nuclear tras un referéndum - La Tercera WWW.LATERCERA.COM La nueva Carta Fundamental podría contemplar armas nucleares en suelo bielorruso por primera vez desde... Se aprobó una nueva Constitución: Bielorrusia abandonó su estatus de país no nuclear tras un referéndum La nueva Carta Fundamental podría contemplar armas nucleares en suelo bielorruso por primera vez desde que la nación que lidera Alexander Lukashenko las abandonó tras la caída de la Unión Soviética, situación que implicaría una nueva tensión en el contexto de la invasión a Ucrania por parte del gigante bicontinental. Un referéndum en Bielorrusia aprobó este domingo una nueva Constitución, en la cual el país abandona el estatus de no nuclear, en un momento en que la ex República Soviética se ha convertido en una plataforma de lanzamiento para las tropas rusas que invaden Ucrania. Agencias rusas citaron a la comisión electoral central de Bielorrusia asegurando que el 65,2% de los que participaron se manifestaron a favor en los comicios. La nueva Carta Fundamental podría contemplar armas nucleares en suelo bielorruso por primera vez desde que el país las abandonó tras la caída de la Unión Soviética. La situación se da en un momento en que el presidente Alexander Lukashenko se ha quedado atrás en el ataque militar de su par ruso, Vladimir Putin, contra Ucrania después de haber desempeñado un papel de intermediario entre los dos vecinos. Occidente ya ha dicho que no reconocerá los resultados del referéndum, que se lleva a cabo en el contexto de una amplia represión contra los opositores internos del gobierno. Según activistas de derechos humanos, hasta el domingo había más de mil presos políticos en Bielorrusia. El referéndum provocó protestas contra la guerra en varias ciudades. Al menos 290 personas fueron detenidas, según estimaron los activistas locales. Las protestas habían disminuido en gran medida en Bielorrusia después de que Lukashenko lanzó una violenta represión contra la disidencia contra su gobierno de 28 años. Las manifestaciones masivas estallaron en 2020 luego de una elección disputada que los opositores dicen que Lukashenko manipuló. El domingo, hablando en un colegio electoral, el mandatario aseveró que podría pedirle a Rusia que devuelva las armas nucleares a Bielorrusia. “Si ustedes (occidente) transfieren armas nucleares a Polonia o Lituania, a nuestras fronteras, entonces recurriré a Putin para que devuelva las armas nucleares que entregué sin ninguna condición”, dijo Lukashenko. El presidente bielorruso recurrió a Rusia después de las protestas de 2020 y obtuvo préstamos que compensaron el efecto de las sanciones occidentales. Su rival en la votación de 2020, la líder de la oposición exiliada Sviatlana Tsikhanouskaya, había pedido a los bielorrusos que utilizaran la votación para protestar contra la invasión. En videos y fotos publicados en las redes sociales, la gente se reunió en los colegios electorales de Minsk y otras ciudades para protestar. “Hay poco que podamos hacer ahora, con todo este terror y horror en el que vivimos. Pero no me perdonaría si no tratara de hacer algo”, dijo Elena, de 45 años. Se negó a proporcionar más información personal. por razones de seguridad. La nueva Constitución otorgaría poderes a la Asamblea Popular de Bielorrusia, creada por Lukashenko y compuesta por leales al partido, consejos locales, funcionarios y activistas de organizaciones progubernamentales. También le daría inmunidad de por vida contra el enjuiciamiento una vez que deje el cargo.
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El CICR avisa que Afganistán se acerca al "colapso total" WWW.EUROPAPRESS.ES Destacados cargos del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y las principales agencias... El CICR avisa que Afganistán se acerca al "colapso total" Destacados cargos del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y las principales agencias humanitarias de la ONU han avisado este viernes de que Afganistán se está acercando a toda velocidad al "colapso total" y al "desastre humanitario absoluto", provocados ambos en buena medida por la reducción de la ayuda internacional después de la conquista talibán del país en agosto del año pasado. Las conclusiones alcanzadas por, entre otros, los directores de operaciones de Emergencia de la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), Reena Ghelani; el Programa Mundial de Alimentos (PMAo), Margot van der Velden, o la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), Jeff Labovitz, destacan que ahora mismo más de la mitad de la población afgana se enfrenta a niveles de crisis o emergencia de inseguridad alimentaria, y que más de 130.000 niños podrían morir este año "sin una acción inmediata". Todos ellos han pedido al unísono a la comunidad internacional que respondan al mayor llamamiento humanitario de la historia para un solo país: el Plan de Respuesta de Afganistán 2022 por el que solicitan unos 4.100 millones de euros para proporcionar "ayuda humanitaria vital a más de 22 millones de personas". Seis meses después de la conquista talibán, Estados Unidos ha abanderado el bloqueo sistemático de los activos afganos en el extranjero como castigo al movimiento fundamentalista, mientras los aliados occidentales de Washington, apuntan los líderes humanitarios, "siguen reticentes a la hora de relacionarse con los talibán a pesar del grito desesperado de millones de afganos, erosionados tras más de 40 años de guerras, constantes sequías y la pandemia de coronavirus". Particularmente grave es la situación de los servicios de atención médica. Miles de centros médicos del país se encuentran cerrados y la mayoría de los afganos no pueden permitirse tratamiento en clínicas privadas ni viajar al países vecinos, según el CICR. Un problema, lamenta, alimentado por la gravísima crisis bancaria en el país, lastrado por la falta de liquidez, el impago de los salarios, y los sucesivos cortes energéticos y de combustible. Como primera medida de respuesta a la crisis en los centros médicos del país, el CICR ha puesto en marcha el llamado "Proyecto de Resistencia Hospitalaria": un esfuerzo para financiar temporalmente a 28 hospitales del país a través del pago de los salarios de más de 10.000 profesionales de salud durante un periodo limitado de tiempo; una medida que beneficiará a 20 millones de potenciales pacientes. Esta medida es parecida a la anunciada este pasado fin de semana por el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), para los docentes de las escuelas públicas de Afganistán que, espera la agencia de la ONU, sirva para sostener el funcionamiento del devastado sistema educativo del país durante al menos los dos próximos meses. Se trata de un programa de pagos financiados por la Unión Europea cuya cuantía equivale en la moneda nacional, el afgani, a 88 euros por docente, tanto hombres como mujeres, durante los meses de enero y febrero. La agencia estima a este respecto que el programa beneficiará a 194.000 profesores de escuelas públicas de todo el país, en reconocimiento a su papel crucial en la educación de millones de niños y niñas en Afganistán. Décadas de guerra y la llegada de los talibán al poder en agosto del año pasado han arrasado gran parte de la infraestructura escolar del país y los docentes, como gran parte de la población, malviven día a día.
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¿por Qué Latinoamérica No Está Desarrollada?
tema contestó a Hispano88 en Hispano88 Foro General / Actualidad
A latinoamérica le falta mucho por mejorar. Mientras las personas sigan pensando como mediocres, nunca se logrará salir del subdesarrollo. PD: Menos Estado, ¡MÁS LIBERTAD! -
Las nuevas sanciones de Occidente sí dañarán a Rusia Después de un primer paquete de sanciones económicas sin efectos demasiado gravosos, EE.UU. y la UE han aprobado una nueva tanda de medidas que sí perjudicarán a Rusia: expulsar a parte de sus bancos del sistema SWIFT y congelar los activos exteriores de su banco central.
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Rusia y China no son los aliados naturales que muchos asumen que son MISES.ORG Puede que Rusia y China compartan el interés por contrarrestar la hegemonía de EEUU, pero los dos Estados... Rusia y China no son los aliados naturales que muchos asumen que son A raíz de las crecientes tensiones entre EEUU y Rusia a causa de Ucrania, se encuentran ahora innumerables artículos en los medios de comunicación sobre el «eje China-Rusia» y el «vínculo entre Rusia y China». El beneficio ideológico de relacionar a Rusia con China es sin duda claro para los halcones antirrusos. Rusia es un Estado relativamente débil con una economía pequeña. China, en cambio, tiende a parecer más formidable. Al conectar a Rusia con China en una nueva versión del «eje del mal» de George W. Bush, resulta más fácil restar importancia a las voces más tranquilas que señalan las numerosas limitaciones a las que se enfrenta Rusia en cuanto a sus ambiciones geopolíticas. Pero, ¿hasta qué punto es segura esta supuesta amistad chino-rusa? Si bien los dos Estados pueden coincidir en líneas generales en la necesidad de limitar el poder hegemónico de EEUU, es probable que ambos encuentren también muchas razones para considerarse mutuamente como fuentes más inmediatas de conflicto. En su libro Unrivaled: Why America Will Remain the World's Sole Superpower, el experto en China Michael Beckley señala que hay muchas cuestiones que mitigan la «unidad» China-Rusia: Rusia y China mantienen actualmente una asociación estratégica, pero es poco probable que esta relación se convierta en una verdadera alianza. ... En las partes del mundo que más les importan, Rusia y China son más rivales que aliados. ... Por cada ejemplo de cooperación sino-rusa, hay un contraejemplo de competencia. Por ejemplo, Rusia vende armas a China, pero recientemente ha reducido las ventas a este país mientras que ha aumentado las ventas a los rivales de China, sobre todo a India y Vietnam. Rusia y China realizan ejercicios militares conjuntos, pero también se entrenan con los enemigos del otro y realizan ejercicios unilaterales que simulan una guerra chino-rusa. Los dos países comparten el interés por el desarrollo de Asia Central, pero Rusia quiere atar la región a Moscú a través de la Unión Económica Euroasiática, mientras que China quiere reconstituir la Ruta de la Seda y unir a China con Oriente Medio y Europa sin pasar por Rusia. También sigue existiendo la posibilidad de una disputa fronteriza entre Rusia y China. Por su parte, China tiene hasta 18 disputas fronterizas en curso en estos momentos, y Rusia sigue lidiando con varios problemas fronterizos tanto con Ucrania como con Georgia. En Siberia, sin embargo, ambos estados se enfrentan a un conflicto de baja intensidad por la frontera entre Rusia y China que es una fuente continua de división entre los dos Estados. Aunque es poco probable que desemboque en un conflicto violento en un futuro próximo, esta situación fronteriza constituye un ejemplo ilustrativo de una de las muchas formas en que la «asociación» Rusia-China se enfrenta a muchos escollos. ¿Cuál es el problema de Rusia en el Extremo Oriente? A medida que la población rusa ha ido disminuyendo, el lado chino de la frontera parece cada vez más una fuente de inestabilidad política e incursión étnica en territorio ruso. Más allá del corto plazo, es probable que esto conduzca a más conflictos sobre la ubicación exacta de la frontera y sobre quién domina la región. Muchos han tomado nota de ello. En 2008, por ejemplo, Laurent Murawiec, del Instituto Hudson, publicó «La gran guerra siberiana de 2030», en la que exploraba la posibilidad de que aumentaran las tensiones a lo largo de la frontera entre Rusia y China. Murawiec señala que, a medida que la población rusa siga disminuyendo y retirándose de Siberia —término utilizado en este contexto para referirse a todo lo que está al este de los Montes Urales— la relativa fuerza geopolítica china en la región seguirá disminuyendo: Una Siberia vacía será similar a un agujero de vacío que succiona fuerzas externas para compensar la desaparición de la presencia rusa. El conflicto no es inexorable ni está prescrito por una inevitabilidad mecánica, pero la probabilidad de que el desequilibrio conduzca a la agitación debe tenerse en cuenta como una posibilidad realista. Una tesis similar apareció en The New York Times en 2015 con un artículo titulado «Por qué China recuperará Siberia». El autor, Frank Jacobs, expone la dinámica básica: La frontera, de 2.738 millas, es el legado de la Convención de Pekín de 1860 y otros pactos desiguales entre una Rusia fuerte y en expansión y una China debilitada tras la Segunda Guerra del Opio. (Otras potencias europeas también invadieron China, pero desde el sur. De ahí el antiguo punto de apoyo británico en Hong Kong, por ejemplo). Los 1.350 millones de chinos al sur de la frontera superan en número a los 144 millones de rusos casi 10 a 1. La discrepancia es aún más marcada en el caso de Siberia por sí sola, donde apenas viven 38 millones de personas, y especialmente en la zona fronteriza, donde sólo 6 millones de rusos se enfrentan a más de 90 millones de chinos. Con los matrimonios mixtos, el comercio y las inversiones a través de esa frontera, los siberianos se han dado cuenta de que, para bien o para mal, Beijing está mucho más cerca que Moscú. Hay dos puntos principales aquí: el primero, como también ha señalado Murawiec, el desequilibrio de la población a ambos lados de la frontera es muy desestabilizador. A la larga, esto podría incluso llevar a China a utilizar una estrategia similar a la que ahora emplea Rusia en el este de Ucrania: si las tierras fronterizas rusas acaban teniendo un número considerable de chinos étnicos con vínculos con China, el régimen chino podría repartir pasaportes chinos en el lado ruso de la frontera y luego perseguir la anexión de facto en nombre de la protección de la minoría étnica de las «invasiones» de Moscú. En segundo lugar, es significativo que la ubicación real de la frontera no se formó en las brumas de la historia antigua, sino que es el resultado de la política del siglo XIX. El hecho de que la frontera se fijara mediante los «tratados desiguales» de 1858 y 1860 vincula la actual frontera entre Rusia y China al «Siglo de la Humillación» de China. Fue durante este periodo (aproximadamente entre 1840 y 1950) cuando China estuvo en el lado perdedor de numerosas guerras y tratados infligidos a China por las grandes potencias del mundo. Esto sigue siendo muy relevante en las mentes de algunos nacionalistas chinos que basan la evaluación de las políticas actuales de Beijing en la idea de garantizar que no se repita otro Siglo de Humillación. De hecho, ya en 1969, las tropas rusas y chinas se hostigaron mutuamente a través de la frontera en el noreste de China. Esto finalmente «se convirtió en un tiroteo el 2 y el 15 de marzo, con un gran número de víctimas». Aunque una guerra a tiros por estos asuntos parece actualmente remota, las quejas por la inmigración china en Siberia continúan hoy en día. Los interesados pueden incluso ver en Amazon un documental de 2018 titulado «Cuando Siberia sea china». En 2020, los medios de comunicación estatales chinos se aseguraron de recordar al régimen ruso que Vladivostock era chino «antes de que Rusia se lo anexionara a través del desigual Tratado de Beijing». Nada de esto significa que China y Rusia vayan a llegar necesariamente a las manos a corto plazo. Pero sirve como ejemplo de una de las formas en que los dos estados se enfrentan a un conflicto potencial real en el futuro. También es un motivo para dudar de que Rusia y China sean aliados sólidos unidos en la oposición a Occidente. Dos poblaciones en declive Quizá la mejor esperanza de Rusia para mantener un control sólido sobre Siberia sea el hecho de que la bomba demográfica de China es aún más extrema que la de Rusia. En los treinta años transcurridos desde el colapso de la Unión Soviética, la población rusa no ha vuelto a alcanzar el máximo de la época soviética. Además, se prevé que la población rusa se reduzca aún más, quizás pasando de los 146 millones actuales a menos de 100 millones en 2100. Esto, por sí solo, casi aseguraría la toma de posesión de Siberia por parte de China, si no fuera por el hecho de que este país podría enfrentarse a un descenso aún más drástico de su población. Como señaló el Asia Times el año pasado, La Academia China de Ciencias predice que, si la fecundidad sigue bajando de su tasa actual de 1,6 hijos por mujer a una proyectada de 1,3, la población de China se reduciría en un 50% aproximadamente a finales de este siglo. Pero una tasa de fertilidad de 1,3 es probablemente una estimación elevada. Los registros oficiales de China tienden a exagerar la verdad, y la tasa de fertilidad real puede estar más cerca del 1,1. De ser cierto, el descenso de la población podría ser realmente dramático. O, como dice el South China Morning Post, Si China consigue estabilizar su tasa de fecundidad total en el 1,2, la población total se reducirá a unos 1.070 millones en 2050 y a 480 millones en 2100. Este descenso irá acompañado de un envejecimiento de la estructura de la población. La proporción de la población de 65 años o más pasará del 10% en 2015 al 32,6% en 2050. Una población envejecida y que disminuye rápidamente tiene menos posibilidades de contar con las fuentes necesarias para ejercer una presión seria sobre Siberia. Así que, en última instancia, al menos en ese frente, el declive demográfico puede pacificar a ambas partes. Sin embargo, la situación de Siberia es un importante recordatorio de que los intereses rusos y chinos no coinciden necesariamente, y que Rusia no es el gigante geopolítico que muchos rusófobos parecen creer que es.
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Ucrania: Si Vis Pacem Para Bellum Una de las frases latinas más conocidas es: "Si Vis Pacem Para Bellum", la cual normalmente se traduce como "si quieres la paz, prepárate para la guerra", una perla de sabiduría tradicional, que es bueno recordar y tomar en cuenta para el conflicto Rusia-Ucrania actual.
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¿Tiene Putin alguna razón para invadir Ucrania? La situación en Ucrania es muy delicada. El imperialismo ruso decidió avanzar sobre el territorio ucraniano, con Vladímir Putin a la cabeza. Según él, para evitar un alzamiento fascista en sus fronteras, pero ¿Esto es real? Hoy vamos a hablar de cómo llegamos a este punto, al borde de un conflicto a escala mundial.
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¿Por qué Ucrania es tan importante para Rusia (Putin)? Si no fuera por el actual conflicto en Ucrania, el mundo no estaría hablando de Rusia y de su presidente Vladimir Putin. En la actualidad todo mundo habla es de China como segunda superpotencia y único rival creíble para Estados Unidos. Y en este contexto es el que ha vivido Rusia desde la caída de la Unión Soviética. Rusia pasó a un segundo plano y a ser considerada una potencia en decadencia y de segunda categoría. Esta realidad afecta a Vladimir Putin más que a nadie; la realidad de que a pesar de modernizar sus fuerzas militares, la economía rusa está estancada desde varios años y su influencia política está lejos de ser tan grande como la Guerra Fría. Putin se niega a aceptar que Rusia no sea considerado como un jugador importante en la geopolítica mundial y, por eso, independientemente del desenlace de este conflicto, Vladimir Putin ya logró su objetivo inicial, que todo el mundo está hablando de él y de su país, que sea el centro de atención y demostrar que Rusia puede ser de nuevo una superpotencia en todo el sentido de la palabra. ¿Por qué Ucrania es tan importante para Rusia?¿Por qué las sanciones económicas no detienen la avanzada de Putin?¿Por qué en el largo plazo Rusia saldrá perdedor del conflicto en Ucrania?
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Las sanciones económicas contra Rusia son puro teatro Las sanciones aprobadas por EE.UU contra Rusia no son más que un teatrillo que busca aparentar dureza contra Putin al tiempo que da por perdida Ucrania y garantiza el suministro de gas ruso a Europa.
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"Nos han dejado solos", el lamento del presidente de Ucrania por silencio de la UE PANAMPOST.COM Volodimir Zelenski criticó el silencio la Unión Europea al no dejarlo formar parte de la OTAN en medio de la... «Nos han dejado solos», el lamento del presidente de Ucrania por silencio de la UE Volodimir Zelenski dijo que "todo el mundo tiene miedo" haciendo referencia a los miembros de la Unión Europea. El destino podría estar sellado a medida que también se asoma una nueva crisis de refugiados que EEUU se comprometió a asumir El panorama no es menos que desolador. El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, se confesó totalmente solo ante la guerra que Vladimir Putin detonó contra el país y responsabilizó directamente a la falta de respuesta internacional por parte de la OTAN y de la Unión Europea. “Hoy pregunté a los 27 líderes de Europa si Ucrania estará en la OTAN, pregunté directamente. Todo el mundo tiene miedo, no responde. Y no tenemos miedo, no tenemos miedo de nada”, aseguró. No hacen falta muchas palabras más para entender lo que en pocas horas podría pasar en Ucrania. El régimen totalitario de Putin consolidaría por fin sus ansias de conquistar y gobernar a su vecino. En paralelo, la guerra ya contabiliza en tan solo un día 137 muertos y 316 heridos, según Zelenski. Este confirmó su presencia en Kiev junto a su familia. «Según nuestra información, soy el objetivo número uno del enemigo. Mi familia el segundo. Quieren destruir Ucrania políticamente al destruir el jefe de Estado», afirmó en una alocución al país. «Nos han dejado solos para defender nuestro Estado (…) ¿Quién está dispuesto a combatir con nosotros? No veo a nadie». Se avecina nueva crisis de refugiados La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Jen Psaki, aseguró que Estados Unidos está preparado para recibir refugiados de Ucrania. De manera que parece repetirse el libreto de Afganistán en agosto pasado. Recibir desplazados sería entonces la solución del país norteamericano. «Estamos trabajando con países europeos para ver las necesidades, dónde hay capacidad», señaló Psaki en rueda de prensa. Esa probablemente será la alternativa para muchos ciudadanos que huyen de la violencia rusa. El medio The Kyiv Independent citó en Twitter al secretario de Estado de EE. UU., Antony Blinken, cuando este aseguró que «todas las pruebas sugieren que Rusia tiene la intención de rodear y amenazar a Kiev» y que «Moscú ha desarrollado planes para infligir abusos generalizados contra los derechos humanos, y potencialmente peores, contra el pueblo ucraniano». De hecho, países de Europa del este ya se están preparando para recibir personas provenientes de Ucrania. El ministro de Defensa de Rumania, Vasile Dincu, dijo que estiman recibir a unas 500.000 refugiados. En la vecina Moldavia, cerca de 2000 refugiados ucranianos cruzaron hoy la frontera, informó la ministra de Interior moldava, Anda Revenko citada por DW. Para tratar de atender la nueva crisis humanitaria, EE. UU. desplegó en Polonia un equipo de 17 expertos en desastres. Una cifra un poco módica si se toma en cuenta que según la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), al menos 100.000 personas han tenido que dejar sus hogares en Ucrania a raíz de la guerra, según la réplica de EFE.
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La debilidad rusa y la «amenaza» rusa para Occidente MISES.ORG Desde el poder económico, hasta la demografía, pasando por el gasto militar, Rusia simplemente no tiene la... La debilidad rusa y la «amenaza» rusa para Occidente Los actuales defensores de la agresión americana contra Rusia quieren hacernos creer que Rusia es una especie de par de Estados Unidos y de Europa Occidental. Tom Rogan, en el Washington Examiner, por ejemplo, insiste en que Rusia es una «gran potencia», presumiblemente comparable a Estados Unidos a pesar de la pequeña economía rusa. Además, como señala Ted Galen Carpenter, los halcones son aficionados a hablar de la Rusia moderna como si fuera prácticamente lo mismo que la Unión Soviética, un Estado que era considerablemente más grande y más poblado que la Rusia actual. A diferencia de Rusia, la Unión Soviética también se fundó sobre una ideología totalitaria. Los lectores de mayor edad pueden encontrar este tipo de cosas plausibles. Al fin y al cabo, muchas personas mayores de cierta edad siguen viviendo en el pasado, en la época de la Guerra Fría, y todavía se imaginan la Unión Soviética tal y como era: un Estado tres veces mayor que Estados Unidos con estados satélites que se extendían hasta bien entrada la Europa central. Sin embargo, incluso entonces, los viejos guerreros fríos se equivocaban cuando afirmaban que había una «brecha de misiles» con los soviéticos, y que la economía soviética era un gigante que rivalizaba con las economías de mercado occidentales. De hecho, la brecha de misiles era una fantasía inventada por los halcones, y la economía soviética era un caso perdido, aunque la CIA, siempre a la zaga, estaba convencida de lo contrario. Los intervencionistas se equivocaron con los soviéticos entonces, y se equivocan con Rusia hoy. De hecho, si observamos las realidades demográficas, económicas y militares de Rusia, vemos que están muy por detrás de Estados Unidos y de Occidente en general. Población, PIB y más En primer lugar, veamos la única por la que el régimen ruso podría considerarse un par del americano: las armas nucleares. En su columna para el Examinador, Rogan tiene el cuidado de ignorar casi todas las métricas reales relacionadas con la población o el gasto militar de Rusia. En su lugar, señala exactamente una estadística para reforzar su caso —que el Estado ruso tiene miles de armas nucleares. Esto es bastante cierto, ya que Rusia tiene alrededor de 6.200 ojivas mientras que Estados Unidos tiene 5.600. Sin embargo, desde el punto de vista estratégico, esta diferencia no significa nada. Tanto EEUU como Rusia tienen tríadas nucleares y capacidad de segundo ataque, lo que significa que ambos países poseen más que suficiente para la disuasión. Además, el punto en el que un arsenal nuclear alcanza la capacidad de disuasión está más cerca de las «docenas» que de los «miles». El hecho de que Estados Unidos y Rusia tengan miles de cabezas nucleares es un legado de las relaciones públicas de la Guerra Fría, la paranoia y la presión política interna para producir arsenales más grandes. Rusia no es «más poderosa» porque tenga más ojivas. Tanto Estados Unidos como Rusia son más que capaces de destruir el planeta muchas veces. Las armas nucleares son armas defensivas y sólo se convierten en una amenaza probable cuando la potencia nuclear en cuestión se ve acorralada. Pero, ¿qué pasa con las medidas de capacidad militar que demuestran una capacidad ofensiva real de «gran potencia»? Ciertamente, las realidades económicas y demográficas son relevantes. Y si nos fijamos en ellas, Rusia es una potencia de tercera categoría. Por ejemplo, en términos de PIB (en 2020), Rusia está muy por detrás de Estados Unidos, la UE y una hipotética alianza Alemania-Francia-Reino Unido. Rusia está incluso por detrás de Alemania sola. En concreto, EEUU y la UE tienen un PIB de unos 20 billones de dólares cada uno. Alemania-Francia-Reino Unido tienen un PIB de unos 10 billones de dólares, y Alemania tiene un PIB de 4,5 billones. Rusia tiene 4,3 billones. En otras palabras, la economía rusa es sólo una quinta parte del tamaño de la economía de la UE y de EEUU, y menos de la mitad del tamaño de los 3 grandes de Europa Occidental juntos. Fuente: Base de datos del Banco Mundial Pero esto cuenta una historia muy incompleta de lo lejos que está Rusia del rico Occidente. Gracias a décadas de socialismo soviético, Rusia es hoy mucho más pobre que sus supuestos «pares», como Estados Unidos, Alemania y el Reino Unido. Por ejemplo, el PIB per cápita de Estados Unidos supera los 63.000 dólares, mientras que en Rusia es menos de la mitad (29.800 dólares). Según la misma medida, Rusia sólo representa dos tercios del total de la UE, y sólo algo más de la mitad del PIB per cápita de Alemania. Fuente: Base de datos del Banco Mundial Si consideramos conjuntamente el PIB y el PIB per cápita, observamos que el PIB total de Rusia está impulsado en gran medida por su gran población. Es decir, con 145 millones de habitantes, Rusia es más grande que cualquier otro país europeo. El siguiente más grande es Alemania, con 83 millones de habitantes. En otras palabras, incluso con su anémico PIB per cápita, el PIB de Rusia parece relativamente grande gracias al hecho de que un gran número de personas—personas con ingresos y productividad mediocres—viven allí. Pero esta falta de solidez del PIB per cápita también significa que el tamaño del PIB de Rusia enmascara en realidad la muy limitada capacidad bélica convencional de Rusia. Esto se debe a que los recursos netos de Rusia son relativamente bajos. Como explica el experto en política exterior Michael Beckley, al considerar el PIB también hay que tener en cuenta los recursos netos por encima de las necesidades básicas de la población. Una gran población puede producir un gran PIB, pero esa población también requiere enormes cantidades de alimentos, alojamiento y energía. Los Estados sólo pueden aprovechar una parte de estos recursos para hacer la guerra hasta que el nivel de vida se reduzca a niveles políticamente inaceptables, creando así una crisis interna para el régimen. Dicho de otro modo, como los rusos viven mucho más cerca de los niveles de subsistencia que los americanos o los europeos occidentales, la capacidad del Estado ruso para dedicar recursos a las guerras es más limitada. ¿Cómo medirlo? Según Beckley y Klaus Knorr, una medida plausible y predictiva de este «excedente disponible» puede medirse «simplemente multiplicando el PIB por el PIB per cápita». Una vez que se ajusta la verdadera disponibilidad neta de recursos, se observa que Rusia se encuentra en el último lugar en comparación con los Estados occidentales más grandes. Fuente: Base de datos del Banco Mundial Gasto militar Entonces, teniendo en cuenta todas estas limitaciones, ¿cuánto gasta el régimen ruso en capacidad militar? Como es lógico, está muy, muy por detrás de Estados Unidos en cuanto a gasto total. Rusia gastó aproximadamente 66.000 millones de dólares en capacidad militar en 2020, frente a los 766.000 millones de dólares de Estados Unidos. Alemania, Francia y el Reino Unido juntos gastaron más de 150.000 millones de dólares. Sin embargo, en términos de gasto como porcentaje del PIB, el régimen ruso gastó más que incluso Estados Unidos. El gasto militar de Rusia en 2020 equivalía al 4,3% de su PIB, mientras que el gasto de Estados Unidos ascendía al 3,7%. Por otro lado, los regímenes de Europa Occidental, acostumbrados desde hace tiempo a dejar que los contribuyentes americanos inunden a los miembros de la OTAN con gastos militares de bienestar, tienden a gastar bastante menos del tres por ciento en gastos militares. Fuente: SIPRI En concreto, el gasto militar en el Reino Unido, Francia y Alemania es del 2,2%, 2,1% y 1,4%, respectivamente. No debería sorprender que descubramos que estos países —siendo mucho más ricos que Rusia— no están ni de lejos tan cerca como Rusia de alcanzar los límites de ese crítico «excedente disponible». Incluso si duplicaran sus actuales niveles de gasto militar, ni Alemania ni Francia igualarían a Rusia en cuanto a la carga que el gasto militar supone para los recursos nacionales. (Todo esto es también la razón por la que Estados Unidos debería recortar masivamente su propio gasto en defensa europea). Fertilidad y demografía El régimen ruso tampoco puede depositar sus esperanzas en la demografía para obtener una ventaja frente a Occidente. La tasa de fertilidad de Rusia es similar a la de la UE, es decir, está entre las más bajas del mundo. Sin embargo, es inferior a las tasas de fertilidad de Alemania, Reino Unido, Francia y los EEUU. Con 146 millones de habitantes, la población de Rusia es hoy menor que en 1989, cuando era de 147 millones. Se prevé que la población rusa disminuya aún más. Algunas estimaciones concluyen que la población de Rusia podría caer por debajo de los 100 millones en 2100. Esto continúa una tendencia que ya existía en toda la Unión Soviética en el momento del colapso de ese estado. La población de toda la Unión alcanzó un máximo de unos 290 millones de habitantes a finales de los 1980, y nunca se ha recuperado. Al igual que muchos países ricos de Occidente, Rusia se enfrenta a un problema demográfico en el que la población en edad de trabajar tendrá que esforzarse más para satisfacer las necesidades económicas de los ancianos, que dependen cada vez más de las pensiones. Pero a diferencia de Occidente, que ya es rico, Rusia—al igual que China, que se enfrenta a un problema similar—se enfrenta a un futuro en el que envejecerá antes de tener la oportunidad de enriquecerse. Y eso es un problema geopolítico para Rusia. Por qué Rusia es importante, aunque no sea una potencia de primer orden Llegados a este punto, el lector puede preguntarse: «si Rusia es tan débil, entonces seguramente será extremadamente fácil enfrentarse a Rusia en Ucrania y acabar con ella». Sin embargo —a pesar de las numerosas carencias económicas y demográficas de Rusia— esto no es así. Esto se debe a que existe una enorme asimetría entre la forma en que Occidente ve a Ucrania y la forma en que Rusia ve a Ucrania. En Estados Unidos —y en la mayor parte de Occidente en general— sólo los halcones más comprometidos consideran que Ucrania es una zona de interés vital. En EEUU, por ejemplo, es difícil encontrar un grupo político que crea que Ucrania merece la sangre de las tropas americanas y los costes de una guerra real en general. Los rusos ven a Ucrania como una cuestión de interés absolutamente vital, de forma muy parecida a como EEUU ve a México —y a como EEUU veía a Cuba durante la crisis de los misiles. Si Ucrania es tomada por las fuerzas antirrusas, esto podría ser visto en un Moscú algo muy digno de una costosa guerra. En lo que respecta a Ucrania, el régimen ruso podría estar dispuesto a soportar costes muy elevados que Occidente no está políticamente preparado para soportar. Moscú podría estar dispuesto a recortar profundamente ese «excedente disponible» que es necesario para la guerra. La historia de Rusia no demuestra nada en los últimos 210 años si no es que los regímenes rusos están dispuestos a exponer a la población a privaciones extremas con tal de proteger lo que el régimen considera intereses vitales. Sin embargo, esto no debe confundirse con la capacidad de proyección de poder o la capacidad de reunir capacidades militares ofensivas. Un país con un PIB anémico y una población en declive no tiene estas capacidades. Rusia es lo suficientemente fuerte —pero sólo lo suficiente— para resistir a las verdaderas grandes potencias en guerras defensivas cerca de sus propias fronteras. Estas realidades también contribuyen a explicar por qué Estados relativamente débiles como Rusia están dispuestos a buscar la crisis incluso desde una posición debilitada. Como explican Kelly Greenhill y Joshua Shifrinson en Foreign Policy esta semana: ¿Por qué los Estados tomarían medidas aparentemente irracionales como ... una escalada militar que corre el riesgo de enemistarse con Estados mucho más poderosos y desencadenar represalias punitivas? ¿Por qué recurrir a la creación de crisis como método de influencia? … Lejos de ser irracional, la generación de crisis es una estrategia probada de los actores débiles que buscan negociaciones y concesiones de los actores más fuertes que se oponen a concederlas. Las acciones de Rusia en Ucrania no son las de un Estado fuerte con capacidad para extender su poder sobre nuevas y vastas fronteras. Más bien, la situación de Ucrania es el resultado de la negativa de Occidente a tomar en serio las preocupaciones de Moscú sobre la ampliación de la OTAN hacia el corazón de Rusia. La reiterada desestimación por parte de Occidente de las preocupaciones rusas ha obligado al relativamente débil Estado ruso a asumir mayores riesgos. Esto es lo que está ocurriendo ahora en el este de Ucrania. Pero nada de esto significa que Rusia sea una gran potencia en la misma liga que los EEUU, o incluso que Europa Occidental.
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Que gran análisis; creo que es el mejor y el más esclarecedor de todos los que he visto hasta ahora.
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Los halcones casi no distinguen entre Rusia y la Unión Soviética PANAMPOST.COM La Rusia de hoy no debería ser culpada por los abusos de derechos humanos y los actos de agresión... Los halcones casi no distinguen entre Rusia y la Unión Soviética Ted Galen Carpenter dice que la Rusia de hoy no debería ser culpada por los abusos de derechos humanos y los actos de agresión cometidos por la Unión Soviética Los halcones de la política exterior en EE. UU. usualmente ubican en la misma categoría a la Rusia no-comunista con la Unión Soviética totalitaria. Una ejemplo especialmente gráfico es un reciente artículo publicado en 19FortyFive de Michael Rubin, un académico titular del neoconservador American Enterprise Institute. El título, “Rusia era un estado rebelde mucho antes de Ucrania y Georgia”, captura de manera adecuada el grado al cual llega la rusofobia de Rubin. De manera predecible, culpa a Moscú totalmente por la guerra de Georgia en 2008, aún cuando una investigación de la Unión Europea concluyó que las fuerzas del presidente de Georgia Mikheil Saakashvili iniciaron el combate. De igual forma, ignora con esfuerzo la asistencia que EE. UU. y algunos de sus aliados europeos le dieron a los manifestantes que removieron al presidente ucraniano pro-ruso, incidente que provocó la subsiguiente anexión por parte de Rusia de Crimea. No, según Rubin, dichos episodios son señales de la estrategia de Vladimir Putin para “recrear la Unión Soviética en todo menos en nombre”. Luego condena las administraciones de Barack Obama, Donald Trump y Joe Biden por tener insuficiente resolución frente a ambiciones así de malignas e imperiales. Sin embargo, Rubin afirma que “el verdadero problema es más profundo. La agresión de Rusia y su sensación de impunidad no empezó con Georgia, sino con Japón. Hacia fines de la Segunda Guerra Mundial, Rusia le quitó a Japón las islas sureñas Sakhalin y Kuril”. Hay un problema con esta tesis: la toma de control de territorio de Japón fue una acción de la Unión Soviética. No había una “Rusia” independiente en 1945, y muestra una extrema pereza intelectual utilizar los términos de manera intercambiable, como Rubin y otros analistas lo hacen. Durante la era soviética, Rusia era solo un componente de la Unión Soviética, aún cuando era el más grande. Además, es incorrecto asumir que los rusos étnicos siempre administraron el estado comunista. El dictador soviético que duró más tiempo en el mando (que gobernó durante casi tres décadas) fue Joseph Stalin—de Georgia, no un ruso. Nikita Krushchev, que lideró la Unión Soviética durante más de una década, era étnicamente ruso pero creció en Ucrania y era culturalmente ucraniano. De hecho, según su bisnieta, Nina Krushcheva, él le tenía un cariño especial a Ucrania. Probablemente no fue una coincidencia que Krushchev fue la persona que tomó la decisión de transferir Crimea, que había sido parte desde Rusia desde 1782, a Ucrania. Hay otras razones por las que una distinción clara debe hacerse entre la Unión Soviética y la Rusia no comunista que surgió cuando se disolvió la Unión Soviética en diciembre de 1991. La Rusia de hoy es marcadamente distinta de la Unión Soviética económicamente, políticamente e ideológicamente. Al final de la Guerra Fría, la Unión Soviética tenía la segunda economía más grande del mundo; Rusia en 2020 se ubicaba en la posición onceava—justo detrás de Corea del Sur. La Unión Soviética adoptó la economía marxista-leninista, mientras que Rusia es en gran medida parte del mundo capitalista. Es verdad que el capitalismo que Rusia practica es una variedad extremadamente corrupta caracterizada por el compadrazgo, pero todavía es algo muy distinto a la economía dirigida por el estado y rígidamente centralizada de la era soviética. Políticamente, el gobierno de Putin refleja un autoritarismo conservador, no las ambiciones exageradas y revolucionarias de los gobernadores comunistas de la Unión Soviética. Desde el punto de vista militar, también hay un contraste masivo entre la Unión Soviética y Rusia. La anterior buscó mantenerse al día con EE. UU. en términos de su gasto y capacidades militares. El costo de ese esfuerzo fue una de las principales razones por las que el país eventualmente colapsó. El gasto militar anual de Moscú son inferiores a un décimo de lo que gasta EE. UU., y el presupuesto es comparable a aquel de Gran Bretaña, Francia, Japón y otros poderes regionales. La realidad es que la Unión Soviética era un gran poder expansionista y totalitario con pretensiones de convertirse en un super-poder. La Rusia de hoy es un poder regional tradicional que intenta mantener su esfera de influencia en su vecindario inmediato en contra de las intervenciones por parte de una alianza militar extraordinariamente capaz y liderada por EE. UU. Estoy sorprendida acerca de cuán frecuentemente los supuestos expertos militares y de política exterior en las noticias de televisión no hacen ninguna distinción entre la Unión Soviética o Rusia en sus presentaciones. Algunos incluso se equivocan y se refieren a las acciones u objetivos “soviéticos”, cuando es aparente que se refieren a “Rusia”. Para Rubin y otros halcones, es como si la disolución de la Unión Soviética a fines de 1991 nunca se dio. Las políticas que promueven amenazan a Rusia de manera implícita como un enemigo inherente que no se distingue del adversario mortal de Occidente durante la Guerra Fría. De hecho, esa actitud corrosiva ha dominado el pensamiento en gran parte del establishment de política exterior y de la prensa. La mentalidad surgió a principios de la presidencia de Bill Clinton cuando los funcionarios estadounidenses presionaron para expandir la OTAN hacia el este acercándose a la frontera rusa, una política que la administración de George W. Bush intensificó con entusiasmo. Tal vez esta mentalidad destructiva era inevitable, dado que una generación de expertos en políticas públicas había sido tan marinada en la retórica y percepciones de la Guerra Fría. Era especialmente significativo, no obstante, que Washington adoptara una política provocadora y polémica antes de que Rusia hiciera algo que pueda ser considerado incluso como un comportamiento veladamente amenazador y expansionista. Para utilizar el mismo estándar de Rubin, este tipo de comportamiento por parte de Washington se dio mucho antes de las acciones de Rusia en Georgia y Ucrania. Citando la mala conducta soviética como un justificativo para adoptar una política hostil hacia Rusia no solo es inadecuado sino absurdo. Alemania en el siglo 21 no tiene la culpa de la terrible devastación de la Alemania Nazi. El Japón democrático no es responsable de la masacre de Nanjing y otros crímenes que el Japón imperial cometió. Turquía no tiene la culpa por el genocidio armenio librado durante los últimos años del Imperio Otomano. La Rusia de hoy no debería ser responsable por los abusos de derechos humanos o los actos de agresión que la Unión Soviética cometió. Las élites políticas de EE. UU. necesitan cambiar su pensamiento.
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Más de 100 profesionales han renunciado a la Convención Constitucional | bbcl_investiga | BioBioChile WWW.BIOBIOCHILE.CL 108 profesionales, de distintos rubros, han renunciado a la Convención desde el inicio de su funcionamiento... Más de 100 profesionales han renunciado a la Convención Constitucional 108 profesionales, de distintos rubros, han renunciado a la Convención desde el inicio de su funcionamiento. Desde las Segpres afirmaron que se desconocen las razones, pero que les han llegado 22 oficios desde el Comité Externo. Hasta ahora, aseguraron que no despedirán a nadie ni mucho menos pedirán una renuncia por razones políticas cuando asuma el nuevo Gobierno. Más de 100 profesionales han renunciado a la Convención Constitucional (CC) desde el inicio de su funcionamiento. En específico, son 95 asesores convencionales y 13 trabajadores de la Secretaría Técnica. La información fue confirmada a La Radio por la Secretaria General de la Presidencia (Segpres), en el marco de una entrevista al subsecretario la cartera, Máximo Pavez, realizada a pocos días del cambio de mando presidencial. ¿Permanecerán otros miembros de la Segpres del actual Gobierno en el ex Congreso? ¿Han existido renuncias? fueron las consultas realizadas sobre los procesos administrativos con el órgano constituyente, justo tras ratificarse la permanencia de Matías Cox como secretario ejecutivo. En medio de sus respuestas, aseguró que han recibido 22 oficios desde el Comité Externo, y se sabe que 82 profesionales renunciaron de forma voluntaria y 13 ya han sido finiquitados de forma anticipada. Lo que sí aseguran desde la Segpres, es que con la llegada del nuevo Gobierno que asumirá el 11 de marzo, darán continuidad al programa y no despedirán a nadie por razones políticas. ¿LOS MOTIVOS? Poco y nada se sabe del porqué 108 profesionales de distintos rubros han renunciado en un periodo de 7 meses a la Convención Constitucional. Lo cierto, es que la cifra es preocupante. Hace 7 meses se puso en vigencia el reglamento que establece y distribuye las asignaciones de los convencionales, así también, la creación del Comité Externo de Asignaciones y la Dirección de Administración, Finanzas y Transparencia de la Convención. Desde esa fecha, las renuncias han ido en aumento. No se trata de una carrera ni de un sector específico. El cese de funciones va desde los asesores hasta la propia directora de la Secretaría de Comunicaciones. El desglose quedaría así: 95 asesores de convencionales y 13 profesionales pertenecientes a la Secretaría Técnica, es decir, que trabajan directamente con la Mesa. Tres de estos últimos entregando sus propias cartas de renuncias voluntarias. Mientras que, de los ahora exasesores, 82 dimitieron voluntariamente y 13 obtuvieron su finiquito anticipado. Esto se traduce en que el Comité Externo de Asignaciones informó a través de 22 oficios a la Segpres, entre los meses de noviembre 2021 y febrero de 2022. NO HABRÁ RENUNCIAS POR RAZONES POLÍTICAS La Segres afirmó que desconocen los motivos por el que los profesionales han renunciado y que tampoco pueden hacer mucho debido a la normativa vigente que rige en la Convención. “Nosotros contratamos a las personas y las finiquitamos a la sola petición del Comité Externo. Nos han enviado 22 oficios, y la verdad, es que no nos explican las razones”, aseguraron. A lo anterior agregaron que no son los encargados de hacer control de mérito, ni tampoco de recibir una justificación de por qué las personas dejan de trabajar en la CC, pero dejaron entrever su preocupación de los hechos. Referente al cambio de mando que se aproxima, aseguraron que desde el nivel central del ministerio no han pedido ninguna renuncia. Por el contrario, buscan dar continuidad al programa de la CC y evitar nuevas bajas. “Es importante aclarar que, más que la Secretaría Administrativa de la Convención, que dirige Matías Cox, no hay presentadas renuncias y nosotros tampoco vamos a pedir por razones políticas”, explicaron. EVITAR NUEVAS BAJAS Las polémicas no han estado exentas dentro de los meses de funcionamiento de la Convención. Por ejemplo, se acusó que hace meses no recibían sueldos ni habían firmado contratos. Esto se tradujo en una improvisada venta de helados para ayudar a quienes no recibían sus remuneraciones. Pero más allá del debate generado, la primera semana de noviembre, un grupo de 35 asesores conformaron el Sindicato Plurinacional de Trabajadores de la Convención Constitucional (SIPLUTRAC). Esto, para que respeten sus derechos básicos. Tras esto, se espera que exista un orden mayor en los derechos de quienes trabajan asesorando a los convencionales y no sea un motivo para posibles renuncias. Aunque la Segpres, ya reguló el pago de sueldos.
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Gabinete Gobierno De Gabriel Boric y +
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Gabriel Boric entrega al Partido Comunista el manejo de las comunicaciones PANAMPOST.COM Gabriel Boric escogió a una periodista del Partido Comunista y aliada de Daniel Jadue para el manejo de sus... Gabriel Boric entrega al Partido Comunista el manejo de las comunicaciones La designación de la periodista chilena Javiera Olivares, militante del Partido Comunista y aliada de Daniel Jadue, echa por tierra la escueta fachada de moderación de Boric, quien durante la campaña dijo que en “un gobierno del Frente Amplio no se cerrarán ni presionará a ningún medio”. Cada palabra, cada anuncio o aparición del presidente izquierdista electo en Chile, Gabriel Boric, quien asumirá el cargo este 11 de marzo, pasará por el filtro de la periodista Javiera Olivares, militante del Partido Comunista y quien ingresará a la Secretaría de Comunicaciones (Secom) como subdirectora para “construir un relato político-comunicacional que le haga sentido a la ciudadanía, al pueblo”. El anuncio lo hizo la futura ministra de la Secretaría General de Gobierno (Segegob), Camila Vallejo, quien también lidera la misma tolda. Según La Tercera, “se espera que Olivares tenga un mayor foco en la relación con el debate público y los medios”, dos áreas a las que ha destinado innumerables críticas por su rol, propiedad y sus límites. Su entrada al tren es otro indicativo de la escueta fachada de moderación de Boric, quien durante la campaña dijo que en “un gobierno del Frente Amplio no se cerrarán ni presionará a ningún medio”. Se recuerda que durante la gestión de Olivares frente al Colegio de Periodista se expulsó del gremio de Agustín Edwards Eastman, presidente —en ese momento— del diario El Mercurio. También durante su gestión en la entidad gremial, y en medio de la querella de la expresidente Michelle Bachelet contra la revista Qué Pasa, a propósito del reportaje asociado al Caso Caval, donde el hijo de la mandataria está involucrado, Olivares alegó que eran “informaciones que solamente revelan un interés en específico”. Al reclutar a Olivares, Boric agrega a sus filas a quien estuvo como coordinadora de la comisión programática sobre derecho a la comunicación y medios del programa de gobierno del excandidato presidencial del Partido Comunista, Daniel Jadue. En ese rol, fue una activa defensora de la Ley Orgánica de Comunicación que este planteaba en sus bases programáticas y que establecía la creación de un consejo ciudadano que fiscalizara el cumplimiento de la norma. Una visión crítica La periodista del PC arriba al cargo con una visión crítica. Cree que hay una “falta de pluralismo por los conflictos de interés que se producen en un sistema de medios que está concentrado en manos privadas, que además poseen capitales en otros sectores productivos”. Además asegura que “existen precarizaciones laborales brutales, despidos masivos, reducción de medios, falta de voz pública, persecución de medios comunitarios, y un acceso a las nuevas tecnologías que ya no son tan nuevas bastante restringido”. Sin embargo, Chile destaca como uno de los países de América Latina con mejor imagen respecto del respeto a la libertad de expresión. De la mano de Naciones Unidas ha copatrocinado todas las resoluciones relativas a la protección de la labor periodística, forma parte del Grupo de Amigos sobre la Seguridad de los Periodistas, creado en 2016 por un grupos de Estados Miembros de las Naciones Unidas, y también forma parte de la Coalición por la Libertad de los Medios que forman 47 países comprometidos con desarrollar un rol activo, en el ámbito nacional e internacional, en la defensa del ejercicio de la prensa. Por medidas como esta y otras Chile tiene calificaciones destacadas en distintos rankings internacionales. Hasta 2019 la organización Freedom House ubicó al país entre aquellos sin peligros para la libertad de prensa, con mejor puntaje que Argentina, España o Italia mientras que en 2020 el Índice Chapultepec, herramienta de medición de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), situaba a Chile en el primer puesto, destacando que en el país “no se registran cierre de medios, ni persecuciones de periodistas, ni control de contenidos. El Estado no limita el acceso de los ciudadanos a la información pública ni los derechos vinculados a la libertad de expresión y prensa”. Del lado de las regulaciones Aún con un panorama favorable para el desempeño del oficio y funcionamiento de los medios, la nueva integrante del equipo ejecutivo de Boric insiste en sostener un “diagnóstico crítico” para impulsar “un sistema de medios que ilustre más democracia, que permita más diversidad de voces en el debate público”. En una entrevista —tiempo atrás— con Nodal Cultural, Olivares vociferó que “el escenario de los medios en Chile es antidemocrático” y en esa línea se mantiene hasta ahora, porque en su opinión “los medios de comunicación antes del gobierno de Salvador Allende, durante el gobierno de Salvador Allende, post golpe e incluso en los primeros años de la transición, eran medios mucho más diversos de lo que son ahora”. Sus argumentos están cargados de ideología izquierdista. Dice que “quienes son los que están detrás de esos medios de comunicación fueron los “brazos armados” de Pinochet en la hegemonía discursiva. “Son ellos los que montaron aparatos comunicacionales, quienes construyeron mentiras. Son ellos los que hoy detentan la propiedad de los medios de comunicación, después de un proceso de concentración que se dio incluso durante la democracia. Olivares le apuesta a la nueva Carta Magna que editará la Convención Constitucional. Desde su cuenta en Twitter compartió el ingreso ante la plenaria de una propuesta de norma constitucional sobre Derecho a la Comunicación de once artículos. Allí se establece que “el Estado garantiza el Derecho a la Comunicación y removerá los obstáculos que presentan los grupos o comunidades discriminados o en desventaja para estar representados y participar en la esfera pública y en el ecosistema de comunicación y medios”. Así pretende ampliar la participación ciudadana y territorial a los espacios mediáticos.
