Tipo de chica : Morena, pechos operados, cinturita pequeña, caderas anchas, un culo fenomenal
Nombre = Valentina
Costo = $50.000 full
Ubicación = Metro Santa Ana
Fono = +569 7666 8834
Horarios = No sé. Agendé con anticipación.
Nivel de Photoshop = 0%
Cara = Atractiva
Besos = Espectacular. Me comió a besos
Pussy = Bonita y mojadita, clítoris rico
Mamón = Regalón. Se lo comió y jugó con él en su boca
Anal = N/A. No hubo ni pregunté
Atención= Muy buena. Sabemos lo que nos gusta y ambos lo disfrutamos.
Relación precio calidad = Excelente
Otra vez me volví a dar el gusto de ir con Valentina. Ella es una mujer morena, de cinturita estrecha, tremenda cola redonda, pechos grandes operados, pelo largo negro y unos labios carnosos que te deja ultra encendido cuando te come a besos.
Hace un tiempo se independizó y actualmente está en un departamento a un par de cuadras del metro Santa Ana. Y aunque está un poco más alejada que antes, sigue siendo pleno centro, y su atención compensa por lejos las cuadras extra. El departamento es de un cuarto con un baño y buena iluminación. Ella lo mantiene bien ordenado, lo que lo vuelve un lugar bastante cómodo.
Así que agendo con ella para medio día. Llego al lugar, donde me recibe vistiendo solo una lencería negra semitransparente que revelaba su cuerpo en todo su esplendor. Ya nos tenemos confianza, así que me saluda con un abrazo y un tremendo beso con lengua que me dejó sin aire. Ya se veía que la visita estaría buena. Me apresuro a ducharme para llegar lo más rápido posible al dormitorio. Ahí nos abrazamos y nos besamos mientras nos dábamos agarrones por todo el cuerpo. Con los ánimos bastante más calientes, me tendí en la cama para que ella procediera al masaje. Se sentó a horcajadas sobre mis caderas, por lo que mientras conversábamos y ella me hacía un agradable masaje relajante en la espalda y cuello, a la vez sentía su entrepierna rozando suavemente mi cadera.
Después de masajear mi espalda y piernas le ofrecí intercambiar posiciones. Así que ella se acostó en la cama y yo me senté sobre su abundante culo (cosa más rica) para recorrer su espalda. Luego me coloqué a sus pies para masajear sus piernas y muslos hasta acariciar suavemente su entrepierna. Cuando sintió mis manos en esa zona, ella solita curvó su espalda y abrió más sus piernas para facilitarme el poder masturbarla. Rápidamente se humedeció, pero me quedé varios minutos acariciándola suavemente para dejarla bien excitada. Luego le pedí que se diera vuelta. Me acosté a su lado para besarnos mientras la seguía masturbando. Ya bien prendidos, le comencé a besar sus pechos, chupando sus pezones endurecidos, para ir bajando hasta su entrepierna y darle un buen oral. Su respiración se agitó con mis lamidas y chupadas a su clítoris. Sus manos iban de taparse la cara a apretar sus pechos a agarrar mi cabeza y apretarla contra su clítoris. Ella se dejó querer, sin apuros, dejándose excitar hasta el borde del clímax para luego disminuir el ritmo para retrasar su orgasmo. Hasta que ya no aguantó más y estrechó mi cabeza fuertemente con sus manos y sus muslos mientras todo su cuerpo se tensaba y vibraba en un intenso orgasmo. Como a mí me gusta el weveo, seguí como pude lamiendo su clítoris, aunque ella intentaba alejarme. Finalmente logró sacarme de entre sus piernas mientras los dos nos reíamos. Me colocó condón, me hizo un oral hasta que me dejó listo para la batalla, se puso en cuatro y me dijo "Soy tuya". Así que la agarré de las caderas (apretando sus voluptuosas y ricas curvas) y entré en su húmeda y suave vagina. La cogí todo lo que fui capaz, mientras aprovechaba de acariciarla, agarrarla y apretarla. Ella movía sus caderas en círculos. Y cuando yo disminuía el ritmo, ella se movía con fuerza de adelante hacía atrás con fuerza para no darme descanso. Luego fuimos a posición de misionero, conmigo encima y con ella con sus piernas bien abiertas. Ahí la cogí mientras seguíamos besándonos. Hasta que ya no pude más y terminé. Solo entonces me di cuenta de lo muy cansado que estaba. Nos quedamos acostados unos minutos, agotados y totalmente sudados. Luego me ayudó a limpiarme y nos fuimos a la ducha (primero ella y después yo). Para terminar, el trámite habitual: vestirme, pagarle y despedirnos, eso sí con un buen abrazo y un buen beso que me dejaron con ganas de volver con ella.
En resumen: Valentina cada vez me atiende mejor. Esta visita estuvo ultra caliente y maratónica. Ella es tremenda mujeraza, hermosa y complaciente. Ultra recomendada.