Cuando ya empiezas a gastar los morlacos que no te sobran en esto, es porque algo anda mal, camarada.
Es lamentable cuando producto de la soledad, y el vacío existencial, terminas como un pastero de las maracas. Andar como hueón, buscando neurotransmisores y hormonas, gastadote toda la plata en estas arpías, que saben perfectamente como explotar la lujuria del hombre, y saben también como detectar y aprovecharse de los más débiles, los más perdidos, los más solos y miserables.
Es el castigo por en algún momento desordenar tus deseos, valores y voluntad. Porque estoy seguro que aún está ese recuerdo lejano, de cuando señalabas a las personas que frecuentan estos lugares como viejos pútridos y débiles, pero ahora sin darte cuenta eres lo que alguna vez repugnaste.
No se trata de reprimir tus deseos, sino más bien no ser esclavo de él. Porque el hombre débil se ve dominado por sus impulsos y pierde completamente la voluntad de poder, y perder la voluntad de poder, es perderse a si mismo.
Y es que quizás esto lo escribo para mí mismo, y es que pasaba por acá y quise dejar un rayado en el baño publico.