El neón y las estroboscopicas me indican que nuevamente estoy dentro del paraíso. Los parroquianos son los mismos... aquellos que cuales pulpos lanzas sus brazos sobre cualquier presencia femenina que pase a 3 metros de ellos… los típicos flaites que alucinan con el reggeton y se pegan al escenario como si su vida dependiera de ello. El grupito de siempre, cercano a la puerta, cuchicheando y riendo. El viejo de corbata que alucina con las menores, y que apaga en un sucio baño sus mas indescriptibles calenturas… el tipo rudo, aquel que nada ni nadie daña y que solo esta ahí siguiendo el carro de Apolo, orgulloso de no comulgar con ninguno, sintiéndose superior al resto y cuya opinión y gusto son absolutos y el fiel reflejo de lo que un hombre debe y no debe hacer… al menos así parece dentro de su cabeza llena de verborrea y sátira. Yo solo observo. Parezco ajeno a todos. No abrazo, no voy al rincón maravilloso, no persigo pieles de ébano. ¿Qué hago aquí? Disfruto de la belleza femenina. Caras amables me saludan… la aristocracia debe ser accesible a la plebe… la temperatura es casi insoportable, agravada mas aun por la falta de costumbre, porque como sabrán los amables lectores, las raíces del _Rey_ se extienden hacia las tierras de las nieves eternas, de veranos caprichosos y de crudos inviernos. Fríos que conservaron mi piel y mi aspecto, haciéndome pasar por un muchachito cualquiera, cuando en realidad mis años son mas de los que la mayoría. Ya estoy divagando. Me parezco al personaje aquel de aguda prosa y cáusticas frases, dispuesto a llamar la atención con mordacidad en el anonimato, y no de frente, como hombre, como caballero. Pero bueno… la clase no se aprende en pregrado de una universidad estatal (que por cierto, tienen muy buena educación, por algo mi primer titulo lo obtuve en una universidad del consejo de rectores) ni en un libro, ni en charlas acerca del metabolismo de la escherichia coli. Busco entre los rostros aquel que me hace divagar por las noches, busco una sonrisa mas linda, que la más hermosa de las hijas del sol. Cual Venus, su cuerpo pareciera estar hecho del mas blanco mármol. Sin embargo, la razón me devuelve a la realidad, en la cual estoy parado, sudoroso y sediento… inmerso en una nube de humo, comprando besos y caricias… caí, morí y reviví… frase que cada día adquiere mayor significado, mas aun que en lo que pensé la primera vez que lo escribí. No basta con idealizar, no basta con escribir, ni con soñar… todos los presentes, sin distinción, estamos aquí por lo mismo... y todos seguiremos siendo unos calientes…
Se escucha Earth, Wind & Fire, se encienden las luces... es hora de partir