No es tan agraciada de cara, pero tampoco es algo tan terrible. Yo la encontré hasta tierna de rostro, pero obviamente tiene algunas huellas del tiempo y del cigarro en su rostro. Se nota que fuma mucho, aunque le pedí que no fumara y no hizo atado.
Lo que sí la chica es del verbo flaca. Muy muy flaca.
Cómo lado bueno, es bien complaciente y hasta sumisa (no me pareció relojera para nada), lo chupa con hambre y me sacó tres polvos en las dos horas que estuvimos, cosa que a mis 50+ no me sucede tan seguido.