Había una vez un cafe que se llamaba Caligula, ubicado en la galería Santiago Centro, casi al lado del Ali 1... era un cafe inovador para esa época -2003- ya que tenía internet, habían 2 pantallas con sendos teclados y mouses inalambricos y hasta tenía impresora... Bueno, en ese cafe una vez conocí a una colorina, Paola se llamaba, antes de ser cafetina trabajó de anfitriona en exposiciones, y había sido secretaria de una viña, pero se fue de esa pega porque su jefe la acosaba... Paola media 1, 75, delgada, piernas largas, poco culo y poca teta ya que practicaba fitness... cero grasa en ese cuerpazo, pero lo malo es que todos los días se desayunaba una lata de atún en plena barra, así que imaginaran el tufo a pescado que había que soportar cuando iba a verla a las 0900... lo otro que le jugaba en contra es que se pelaba con una compañera de turno... por supuesto, Paola no duró mucho en el rubro, porque según ella iban a verla pocos clientes, y el cafe tampoco duró porque antes de fin de año lo clausuraron, siempre he pensado que los demás dueños de locales de la galería se asustaron ante ese cafe innovador y en vez de combatir una idea con otra mejor decidieron suprimirla. Típico chileno...