Mira, entiendo la idea de “tratar bien y ser caballero” para que te den un mejor trato. Suena lógico si estás en una relación o con alguien que no está cobrando por el tiempo y el cuerpo. Pero aquí estamos hablando de una dama de compañía o scort directamente. Es un servicio comercial.
Estas mujeres no están ahí por tu caballerosidad, tu simpatía ni porque les caíste bien. Están ahí porque les pagas. Su interés principal (y en la mayoría de los casos el único real) es el dinero. El resto es actuación profesional: sonrisas, amabilidad, fingir interés… todo forma parte del servicio que venden. Si dejas de pagar o pagas menos de lo acordado, esa “conexión” y ese “buen trato” desaparecen en segundos.
Yo no estoy buscando una novia temporal ni alguien a quien conquistar con caballerosidad. Estoy pagando por un servicio concreto y quiero recibir exactamente lo que estoy comprando, ni más ni menos. Si el servicio es bueno, vuelvo y pago de nuevo. Si no cumple con lo pactado, no vuelvo. Así de simple. No necesito inventar dinámicas de “si soy amable me tratan mejor” porque eso diluye la naturaleza transaccional del asunto y abre la puerta a expectativas emocionales que no corresponden.
Ser respetuoso y correcto es básico (no ser un ahueonao, no sobrepasar los límites acordados, pagar lo que se debe). Pero confundir eso con la idea de que “siendo caballero voy a obtener un trato especial” es ingenuo. El trato especial se compra con más dinero (tiempo extra, dinero para la rocola o tarifas más altas), no con buenos modales. Ella no está evaluando tu valor como caballero; está evaluando si el pago justifica el esfuerzo.
En resumen: yo pago por un servicio y espero que se entregue de forma profesional y acorde al precio. Ella cobra y entrega ese servicio. Todo lo demás es bla bla...