Eso mismo hice, ya no alcancé a ver su dato. Le pregunto a la cajera, que con cara de culo me dice no sé, le pregunta a una mina y me indica el costado al fondo. Arriba o abajo, pregunto ; abajoz le soplan. Cueck, no había nadie curiosamente, pero era la barta de Dayerlin, a la 1ue encontré wenona y simpática. Paré oreja y caché quién eta Laura, mmmm, algo así como la polola veiteañera soñada, pero no mi target, falta maldad. Después se le llenó la barra a Dayerlin, no sé si vuelva. También rica Jinezka por el otro flanco, con quién ya me he atendido. Las condiciones logísticas y de mercado conspiran em contra de la maldad en este local.