En mi pasar por los topless, he sido testigo o participe de varias situaciones que se pueden catalogar como bizarras o freak tales como; camaradas en sillas de ruedas ayudado por otros a subir a un privado, "pingüinos" saliendo de los privados ante la llegada de los verdes, chiquillas echando a clientes sucios a puro grito por tener "el pico lleno de quesillo", colegas pidiendo plata para completar el monto de la atención, verdaderas escenas de celos entre una chica y un cliente, la balacera en Morandé, entre otras pero lo más bizarro que me ha pasado son 2 historias, la primera en el ex Free Gilrs y la otra en el Catedral.
Una vez después de ir al baño y estando cerca del escenario, se me acerca un tipo y me propone hacer un trío pero él sólo miraría y pagaría todos los gastos. Le dije que no y me fui a sentar a uno de los sillones ya que en verdad, la propuesta me había dejado medio perplejo. Al instante, se sentó a mi lado un colega y me pregunta si a mi también el tipo aquel me había hecho tal sugerencia. Al charlar, me invita a observar al sujeto porque hacía siempre lo mismo. Este se fijaba en alguien, lo seguía al baño y después los abordaba con su propuesta, lo más probable que lo primero para examinar al que podría ser su compañero de aventura. En ese rato, fueron varios los que se negaron, incluso uno se fue muy airado no sin antes ofrecerle golpes. Pero por fin alguien aceptó y al pasar ahora a consultar a las musas para completar el trío, la mayoría no quiso y no faltó quien lo llamó degenerado, hasta que aquella que no tenía muchos clientes dijo que si y se fueron al sector de los privados... Al parecer, el tipo cada cierto rato aparece ya que hay varios foreros que han sido abordados con su proposición.
Estando en el pasillo de las bebidas a la espera de la musa que estaba pagando el privado, una chica que estaba un rato atrás con un camarada, me dice que no me gane ahí porque el tipo no se había aguantado y se había ido ahí mismo. En eso llega mi habitual y entre risas y molestia, le cuenta lo sucedido y le dice que justo cuando estaban negociando el privado después de una bebida, había pasado esto. Mi regalona me mira y le dice que a ella eso no le pasará, ya que soy un cliente fiel y el privado conmigo es fijo y por otro lado, yo no era para nada "conejo". Entre riéndome por lo sucedido y por las flores de la chiquilla.
A los demás camaradas, ¿cuál ha sido su historia bizarra?