Es el quid del asunto.
La permanencia de toda relación humana se sustenta en el principio del equilibrio de las contribuciones de las partes. Y el agradecimiento (en sus diferentes formas) es una de ellas.
En toda relación personal (cualquiera ella sea) sólo puede divulgarse lo que las partes estimen conveniente. Lo demás . . . a la tumba.
Y en lo particular, muchas veces califica mejor a un caballero, la amnesia que el dinero.
Dio en el clavo, don Mod.
Si bien nuestro objetivo principal es disfrutar de una buena compañía (bebiendo algo), debemos mantener la proporcionalidad entre espacio-tiempo de barra y consumo-propina durante nuestra estadía.
Obviamente la variable calidad de atención tiende a regular la ecuación.
Mérito aparte su estoicismo al soportar la gelidez de estas tardes, sin (como creo interpretarlo) esas pícaras capas subcutáneas crio-aislantes que en otras abundan.
Para los interesados, recomiendo ir antes de las 17:00, en que las niñas out-door se engloban en sendas parkas, privándonos de esta forma de deleitarnos con ese maravilloso 32A del angelito de marras.