Ayer estuve con Antonia, a pesar de haber tratado de reservar hora con suficiente anticipación, cuando llegué a las inmediaciones, la llamo y me encuentro que está "atendiendo", me pide que la espere un ratito, partimos mal, pense yo. Me fui a dar una vuelta y me llamó, me acerqué de nuevo al lugar de los hechos, me arrimé a un kiosko para aprovechar la sombra y veo una lola espectacular que me mira con insistencia, como no estpoy acostumbrado a esa situación, me puse tiritón, después de una segunda mirada, la reconocí, era ella, "acompáñame a comprar", fuimos por ahí cerca y volvimos, conversando muy compuestitos. Entramos, y nada más cruzar la puerta, la agarré y la empecé a besar y acariciar, nos reímos un rato. Me alegó por unas cuitas pendientes que teníamos, nos reímos, "me voy a desquitar, te voy a tratar mal" me dijo. Pasé a la ducha, ella pidió minuto para pasar al baño. Al salir, me acordé que le llevaba un Toblerone, le encanta, me anoté un poroto.
Nos sentamos en la cama, siempre conversando y riendo. De a poco nos emppezamos a besar y acariciar y fuimos agarrando impulso. Si a eso le llama ella "tratarte mal" ¡¡¡QUIERO QUE ME TRATE MAL!!! uff, colegas, si en la primera sesión me había dejado obnubilado, en esta segunda se superó totalmente, me hizo varias cosillas que no me había hecho antes y que ¡¡me gustan mucho!!
En fin, no sé cuánto rato estuvimos, pero fue intensísimo, creo que mi lengua no dejó centímetro de su piel sin conocer...
Después, recuperada la calma, nos quedamos tendidos en la cama, como pololitos, acariciándonos, conversando de esto y aquello, algún besito, etc. Me desafió, "ella o yo", pero no acepté el desafío, "las dos", dije yo...
Fue todo rico, mis incomodidades luego del mal comienzo quedaron atrás, Antonia, nos veremos... Besos