Una inesperada lluvia de verano nos sorprendió en la calle,
a pesar de estar ya muy cerca de casa, el agua logró empaparnos
en un par de minutos....al entrar a casa, me quedaste viendo, y claro
la polera apegada a mis pequeños pechos, no había pasado inadvertida...
Sin más, bajaste hasta ellos y los comenzaste a morder x sobre mi ropa,
mientras tu mano se perdía bajo mi falda para desprenderme de mi
ropa interior, la que llegó a mis tobillos en sólo un segundo..
Tus dedos recorrían mi cola, no eran las caricias suaves a las que tenías
acostumbrada a mi piel, eran apretones...agarrones fuertes, como si
las yemas de ellos se enterraran en mi piel...pero eso me estaba gustando..
y mucho, deseé que fueran cada vez más fuertes..y obligué a tu otra
mano a bajar...para que me tomaras de la cola con tus dos manos,
mientras mi pezones sentían un suave dolor, víctimas de tus dientes...
Ahora eran mis manos las que buscaban deseosa tu sexo...ya con él entre
mis manos, me giré contra la pared y lo puse entre mis piernas...
Sentí como lenta y suavemente ibas entrando en mí, para luego seguir
con embestidas más fuertes...más rápidas..
con mis manos afirmadas en la pared, resistía tus ataques...
aferrado a mis caderas, manejabas el movimiento para a veces sacar
tu estoke de mí, y volver a meterlo con fuerzas...entraba, salía...
hasta que juntos, cuando nuestros cuerpos no resistieron...quedamos
rendidos...abrazados, en el suelo.