Kame
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El universo eres tú Qué importa el antes Con frío sonido se escapa tu herrumbre cuando eres todo en mí aire en el aire agua en el agua El nombre de la cosas te pertenecen en toda su belleza Qué importa el después la muerte la guerra de nuestros corazones El grito de lo terrestre sube por las hojas La artritis del alma nos dibuja la soledad Y no hay más destino en tus besos de hembra si no hay mañanas en tu cuerpo poderoso si no hay más si no existe nada más De lo fijo un dedo toca el infinito y todas las constantes te presienten el universo eres tú Kame
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Oficio de sombras En el lácteo y convexo horizonte de tu pecho la salpicada cruz de sal que cruza mi frente se guarda y se entrega en el profano ritual que significa sombra y acometido de este beso fluvial y esta caricia fleme. No quiero, sino, acompañar mi oficio de tus muslos adolescentes y blancos, del más suave tacto que comprende mi silencio, de la rosa que verifico en mitad de ese gesto infantil, que jira y danza en mitad de tu sonrisa. Ahora, de cuando en cuando, de vez en vez, juego a olvidar que tu inexperta locuacidad de azucena cristalina me posee. Luego de la febril ocasión de mi labor, al final de las semanas eternas y redondas como una fruta óbice, entro en los edificios nuevamente y vuelvo a recorrer sus pasillos infinitos con mi acostumbrada gravidez, y mis pasos no hallan sosiego ni compensación; mi vigilia inútil se desmorona, aún cuando, luego de cada equinoccio me desvisto de estas prendas de pesada palidez. No es sino el mundo, de repente abierto como un feroz equipaje, el que puebla la orfandad de mis palabras. No es sino la muerte inmensa, el atentado de lo inoportuno, lo que seduce mis sienes cansadas, para cuando quiero tan solo un beso o la oportunidad. Y siempre, cosas que no poseo, objetos y silencios, frases sin solución, habrán entre tus ojos y mi alma, lo que significa nuestra soledad y nuestro abandono, lo eternamente derrotado y relativo, de mi aniquilado ser. Kame
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Algo tarde vengo a presentarme. Soy Kame. Amo a la mujer como símbolo de todo lo hermoso y lo terrible que hay en mi vida. Soy poeta de oficio y amante de profesión. Tengo la edad del dolor clavada en los costados, como la sagrada lanza que no alcanzó la cruz. Vengo a entregarles lo obsesivo de mis detalles, estos juegos cristalinos, abalorios de palabras que les inviten a sentir y pensar. Acá estoy. Acá sigo. Besos a todas, saludos a todos. Kame House
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Antes de tus ojos, o del amor y de la muerte Te amo como se ama lo terrible, con la cruz de hielo que se rompe en las costas de mi lecho, cuando los años son paquidermos - sordas bestias llenas de preguntas - , o la tierna muerte que sube por los muros desflora la nada que pretende tu infinito. Así te amo, en lo oscuro, en lo que se mueve entre las sombras, en lo innombrable de los días. Allí mi amor es una espada; ardiente centella que corta mi memoria. Lapsus Antes de tus ojos, el vacío, un sueño de soledad que visitó estos entierros; el funeral de los días que venían por las manos a quemarse entre papeles, entre verdes versos que no llegaban, o discusiones de silencio, o lejanía. Te amo como se ama lo que duele, lo que te devuelve la mirada con llamas, con sangre o con furia. Te amo como se ama lo que nace y comienza a morir. Te amo, como a mí me ama la muerte. Kame House
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Laberinto y minotauro Como un valsecito sin rostro, musiquilla de pequeña muerte, caballo de mínimo galope sobre las horas del insomnio, ese de media tarde, justo antes del amor que pisamos en charcos, sobre nuestras sábanas, mudas a veces de tanta danza. Me armo entonces, estos arpegios. Algo simples, me dirás. Algo bobos, te diré. Y reiremos. Y las horas serán claras voces de niños en un parque (Tantos abriles desperdiciados para escucharlas). Pero las hojas mentirán sobre sus días, y parecerá siempre primavera en tus domingos, aún entre la lluvia de nombres extraviados, aún en el cemento políglota de los edificios (o de los tejados aquellos, sin reflejo), cuando, de las horas repetidas hasta el cansancio en nuestros corazones, no se invoque nada sino la alegría de saberse laberinto y minotauro de un amor que nos retorna, sin temor, a la catástrofe. Kame House
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Muchas gracias Amanda por dejarme sus impresiones. Besos. Kame House
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Lengua caliente I Sé que no esperarás la redención del esperma, ni un sueño húmedo que dibuje falsas sonrisas en la cama. Sé que buscarás donde cabalgar aquel alma impura, como los oscuros besos que rodearon esos muslos. Pero aún en el olvido penetraré en tus labios con la gema ardiente que más deseas; una lanza que eleve tu entrepierna hasta el aullido. Y empalaré tus ingles en la furia de saberte perdida. Por ahora, recoge tus prendas, y vete. II Cosechaste en mis vellos la secreta obscenidad que necesitas; gotas pesadas caen sobre la vastedad insolente de tu sexo, como horas febriles que se enumeran mientras contienes un gemido. Pero no amedrentó tu voracidad estas caricias en el antojo de olvidar. No; uno a uno tus maquillajes de “niñita bien” se fueron derramando en la más caliente de mis lenguas viperinas. Ahora negarlo es una candileja en medio de la urbanidad saturnal; inútil destello de una conciencia poseída u olvidada en tu ceguera, despojos en las sábanas de un coito bipolar, para tu bien. III Para tu bien, sin duda, y para mi mal, acaso. Para mi mal; la necedad de una carne flagrante en su juicio, y la salivante sentencia en la oscuridad de esta boca que te nombra insanamente cuando me toco. Puede una mano, en su humedad, suplantar la temperatura elástica que se aloja en medio de tus plácidas caderas juveniles; hay, probablemente, fórmulas en mi lecho para una laxitud póstuma. ¡Sí! ¡Sí! Una laxitud que se parece ciertamente al placer, y no es más que diálogos sobre un espejismo premeditado; el exacto movimiento de tus piernas cuando se abren, entregándome el holocausto de esas primeras lágrimas, que consuman el sacrificio de una piel que no supe amar, y que sin embargo, amo. Kame House
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Querida Amanda, de verdad me halaga mucho su contra-poema a mis "Gotas". Me llevó al escalofrío leerlo. Tiene el tono justo y la cadencia necesaria. ¡Es un hermoso hallazgo en esta selva de silencios! No creo merecer tanto. Le quedo de sumo agradecido, y le pido sinceramente me tenga como un amigo en este amor incondicional que profesa, al igual que yo, por la poesía. Un beso grande, ¡enorme! Kame House Kame House
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Gracias Amanda. Su lectura es mi premio y alegría. Besos. Kame House
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Gotas (a ti, amiga mía) ¿Quieres que esta piel cristalice tu sangre sin la estéril provocación de un beso? Sé cuanto deseas esta sabia caliente, este néctar sigiloso bajando por tus muslos. ¡Lo sé! ¡Lo sé bien! Lo sé por esos silencios fingidos al borde de tus ojos. Lo sé por esa llama que guardas en la mano, tan azul, tan ardiente como mis dedos sagrados. ¿Hay acaso más razón, acaso más sentido que esta danza de fuego que arrebata mi lengua? Y no somos amor, lo sabes. Somos este deseo proscrito, este canto saturnal que huele a sangre; pesadas gotas pesadas derramadas en tu vientre, pesadas gotas pesadas cayendo en este oscuro pozo de sueños abandonados, de mentiras predilectas. La lluvia, afuera, limpia los días eternos, y arrastra hacia el mar la furia de los hombres. En este rincón mío donde te ocultas, no hay más estación, más tiempo que tu placer. Kame House
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Gracias Rodrigo por la bienvenida. Un nuevo aporte para hoy: Desintegración Del día frío del otoño cabizbajo de mis ojos de todo aquello que quiere ser sombra entre tus senos dejo caer la luz de mis silencios hasta tocarte y hasta tocarte nada tiene fórmula ni nombre y el relámpago de los inicios traza el derrotero incierto de las palabras para descifrar al fin nuestra agonía y después qué lúgubre rito nos amarra acaso la sordidez de una humedad póstuma o sólo esta guerra de miradas hasta demudarnos qué queda qué somos después estos cuerpos ataviados de una serenidad milagrosa la cena bajo la cama abandonada como los pensamientos esperando que la ingravidez de los murmullos no la toque antes que el juego de la desintregación a qué nos debemos luego de existirnos sino a esta nada poderosa que nos embarga en el sopor de un sueño rubicundo abandonados en los campos del Éter Autor: yo nuevamente. Kame House
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Gracias mi Diosa guerrera. Besos. Kame House Gracias Amanda (me encanta ese nombre!) por la bienvenida. Besos. Kame House
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Me gustó este espacio. Me parece sumamente interesante que se habra un lugar a la poesía dentro de la virtualidad desnuda de la red. Aquí mi aporte: Lo que no soy, lo que te debo Todo el mar acude a tu sonrisa, la luna con sus ciclos insaciables. Y de las gaviotas, su impenetrable equilibrio, el fantasmal horizonte de su vuelo. Lo que olvidó la muerte sube por las líneas de tus manos; la frágil caricia que en los labios me dibujas, fría, a ratos, de tanto amar. El tiempo roto, la catástrofe, la lluvia en su continua intermitencia, todo lo que el universo presagia en constantes que se dividen, viene a ti, y te pronuncia. Sin embargo lo que no soy, lo que te debo, bajo mis pies se desarrolla. De su oscura raíz, de la dulce tierra que lo abraza, mi nombre atrapado un día despertará para pedirte lo que seremos. Autor: Yo, obviamente. Kame House
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Tres, el número perfecto, uno más dos igual tres. Tres; padre, hijo y espíritu santo. Tres; las leyes que rigen el santo vínculo. Tres; las moderadoras de esta belleza. Besos. Kame House
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La mujer primigenia, la diosa de la abundancia, la más alta torre del deseo masculino. He ahí nuestra razón y nuestro destino. Besos Ana. Kame House
