Así es colegas, tan dificila fué sacarme su sonrisa de la mente y su voz de mis oídos, que no pude resistir más y el cuerpo me pidió visitarla nuevamente.
Era Sabado, aún con rabia por el hecho de tener que trabajar, mis recuerdos y las ganas me hicieron llamar, me contestan..."Si ella viene hoy, pero después de las 15:00", mis ojos brillaron y mis ansias se incrementaban.
El salir de la pega y llamar a la puerta fué casi una sola acción. Me recibió la Tía Yanett, simpatica como siempre, me hace pasar al box y entra ella, puta me estremecí nuevamente al verla, tal como el primer día.
Nos quedamos solos, delicadamente me ayuda a quitarme la ropa, me coloca la bata, me toma de la bata y me lleva a la ducha.
Conversamos ahora con más confianza que la primera vez, de vuelta en el box me tiendo en la camilla y literalmente me entrego a su voluntad.
El masaje a los pies es tremendo, subió por las piernas e hizo maravillas en ellas, el masaje en las manos también es maravilloso(tal vez alguno de los colegas que la han visitado pueden corroborarlo).
Llegó el momento del ansiado "date vuelta", mis ojos no se cansaban de recorrerla avidos de su figura. Sus manos recorrían mi cuerpo centímetro a centímetro, luego casi sin darnos cuenta nos fundimos en una abrazo intenso y fuerte, mis brazos la rodeaban cubriendola por entero. Sus besos sencillamente un nectar de Dioses reservado para pocos. Su piel tersa y sutil, se dejaba explorar por estas manos curtidas por los años (ni tantos tampoco, segun ella misma).
Los besos se repetían dulces y deliciosos, su piel entera a mi entero disfrute. Quite su sosten y ante mí volvian a desplegarse las maravillosas formas de esta musa incomparable. Nuestras manos viajaron por el cuerpo del otro sin tregua ni descanso. Bajo de la camilla y es ella quien sube, comencé a besarla sin tregua. Recorrí cada centrimetro suyo, mientras sus manos no dejaban de darme placer. Sentir su respiración agitada en mi oído, es la mejor música que pude oír, el sabor de su piel en mis labios el mejor bocado que pòdía probar, su cuerpo en mis ojos el más bello paisaje que podía ver. Me llenaban de ansias de nadar en su oleaje.
Al fin no pude evitar explotar en placer, luego de eso nos volvíamos a entrelazar en abrazos tiernos y suaves, pero fuertes a la vez. Seguiamos sintiendo nuestras pieles aún agitadas por la respiración acelerada.
Me lleva nuevamente a la ducha, me ayuda a vestirme, nos besamos por ultima vez y me hace pensar cuando volveré a tenerla entre mis brazos.
Compañeros, el enamoramiento es serio. El peligro inminente