Respondiendo la pregunta, cumpita. La mina partió con su masaje de cuello y espalda, que igual me hacía cualquier falta por el cansancio de la pega. Ocupó unos aceites y me iba contando de qué eran, pero pa’ ser sincero no caché ni una, andaba más preocupado de disfrutar el momento.
Mientras la cabra se daba vuelta o se distraía un poco, aprovechaba de acariciarle las piernas y ese medio culo que se gastaba. Al rato me puso en una posición media rara y empezó con el masaje en los cocos usando el aceite. Ahí ya quedé pal gato, luchando caleta pa’ no irme al tiro.
Después me dice: “Te voy a tocar como ninguna mujer te ha tocado antes”. Me di vuelta y siguió con el resto. Ahí ya caché que la cosa iba en serio.
Al final se puso arriba y, pa’ qué te voy a mentir, no duré mucho
Entre el masaje que me dejó terrible prendido y todo lo anterior, quedé listo altiro. En general, buena experiencia y se nota que la mina sabe lo que hace