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nocherocl

EstoKador Santiago
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  1. Sin duda hay un ligero problema de scope, mis experiencias con ella me permiten asegurar que sin duda se tratan de los mejores masajes que hay por el sector, Es una mujer lindisima, con una personalidad y trato demasiado acogedor y unos masajes de calidad profesional, es una compañía que se disfruta a lo largo de la hora, no solo por minutos.
  2. No realizaré la tablita correspondiente pues ya existen varias y la mía seria redundante. Ya son varias las oportunidades en las que disfrute de la atención Vrinda, en esta oportunidad pasaron un par de semanas desde la última que la fui a ver, para mi sorpresa, hubo algunos cambios agradables y para bien en sus instalaciones, pero sin duda esto no es lo más relevante. Lo realmente importante es la calidad de atención de esta preciosa mujer, sin duda alguna, sus masajes son de los mejores que he podido tener a lo largo de estos años y más aún considerando la zona, que en mi experiencia está colmada de ofertas mecánicas y frías, dignas de un sofá masajeador, sin embargo este no es el caso de Vrinda. Cada visita parte con una atención muy cordial y cercana, no solo se trata de una masajista más, su carácter dulce y profesional te hace sentir en plena confianza y comodidad, como si estuvieras compartiendo con una amiga. Ya dentro del contexto de la atención, sus masajes parten de manera suave, con la presión y técnica necesarias para que uno se sienta entregado a sus suaves manos, las que te hacen sentir acariciado y te llevan a un trance de relajación para luego de un tiempo, sin uno darse cuenta y sin duda esperandolo, ella se despoja de su uniforme y en una muy sensual lencería se acomoda sobre la espalda baja y empieza con un verdadero masaje descontracturante, de esos que no dejan nudos y que después de un rato hacen que hombros y espalda dejen de sentirse tensos. Es un deleite ver sus atributos físicos por el espejo, todo ese pequeño pero hermoso cuerpo haciendo una combinación de masajes y caricias, acompañados de una grata conversación. Con la espalda ya totalmente relajada y luego del espectáculo en el espejo, llegó el momento del masaje en el lado frontal del cuerpo, nuevamente sus manos fueron artífices de caricias y masajes que recorrieron mi pecho, brazos y piernas generando una genial sensación de relajación, sin duda, poder ver su escultural cuerpo mientras me realizaba el masaje hizo que la experiencia fuera completa. Como lo había mencionado, visitarla ya se me hizo habitual y al menos en el corto plazo no tengo considerado dejar de visitarla pues sin lugar a dudas es la mejor masajista que he visitado y volver a hacerlo siempre es un placer. No esta por demás mencionar que no se encontraran con cualquier masajista, se trata de una mujer que por su nivel de carisma, belleza y profesionalismo es altamente enviciante y adictiva.
  3. en mi caso, quien me atendió, fue ella, ya nos conocíamos, pero ella no sabía que era yo quien iba a verla, fue un reencuentro después de mucho tiempo (pero definitivamente, no fue un sábado)
  4. Como algunos podrán imaginar, con esta hermosa mujer ya existe algo de historia: otros tiempos, otras circunstancias, otros contextos. Sin duda, un reencuentro que supera lo esperado. Obviaré la parte de la tradicional tabla, pues si bien es factible cuantificar sus atributos, creo inapropiado reducirla a solo números. Vrinda es una mujer de estatura pequeña, de aquellas que despiertan ternura al verla. Su cuerpo, formado por acentuadas curvas que esculpen una silueta totalmente armónica con su estatura (pueden verla en las fotos de sus publicaciones), tiene el poder de despertar un profundo deseo. Físicamente es el contenedor perfecto para una mujer de personalidad dulce, interesante, cautivadora pero sobre todo, carismática. El encuentro inició poco después de mi último post, con un contacto fluido y cordial por WhatsApp, durante la conversación mantuve mi identidad escondida, pues quería volver a vivir toda la experiencia de conocer a tan bella mujer. Fueron un par de días procurando hacer coincidir nuestros tiempos. En cierto momento temí que ella pensara que solo se trataba de otro desubicado tratando de "enganchar por mensajes de texto", pero afortunadamente logramos coordinar un día y horario que se acomodara a ambos. Llegado el día, salgo de la oficina poco antes del horario acordado y me dirijo a la dirección indicada por ella. De momento, aún soy un "paciente X", ya pronto a llegar, vuelvo a contactarla y le confirmo que estoy bastante cerca; me indica que puedo usar su estacionamiento, pero yo ya había dejado el auto en otro lugar. Llego al edificio, saludo al conserje, ingreso al ascensor, marco el piso correspondiente y el corazón empieza a palpitar con mayor fuerza: la veré después de mucho tiempo. ¿Cuál será su reacción al vernos? ¿Será ella quien me atienda? (los últimos comentarios, me causaron ruido) Toco la puerta, espero unos segundos y siento a una persona del otro lado; esta se abre y escucho su voz diciéndome "adelante". Aun después del tiempo transcurrido, pude reconocer su voz, era ella. Ingreso volteo para verla y al vernos fue inevitable el reconocernos y sentir algo de emoción por el reencuentro. Un beso, un fuerte abrazo y ella me pide que la acompañe al lugar donde compartiremos unos minutos. Tras una corta conversa, me ofrece una toalla e ingreso a la ducha que tiene dispuesta en el lugar. Salgo de ella con algo de pudor y ansiedad, y al verla nuevamente, ella ya se había quitado el uniforme y se encontraba con una hermosa lencería roja que dejaba ver su espectacular figura. Me pide recostarme en la camilla, boca abajo, lo hago e inmediatamente empieza con un masaje relajante por la espalda, suave, con la presión justa como para sentir que sus manos te acarician buscando hacerte sentir cómodo. Poco a poco la presión, fuerza e intensidad fueron incrementando y el masaje pasó a ser descontracturante. ¡Cuánta destreza! Uno no imaginaría cómo alguien de apariencia tan delicada podría tener la fuerza que ella ejerce al momento del masaje. Fue impresionante sentir cómo los nudos de los hombros, los trapezoidales y dorsales, poco a poco iban sucumbiendo uno a uno ante la presión y habilidad de Vrinda. El masaje fue descendiendo; pasó por la cintura provocando algo de cosquillas, lo cual dio pie a un breve jugueteo, luego llegó a los glúteos, provocando algunos sensuales comentarios de su parte, los masajes fueron bajando por los muslos hasta finalmente llegar a los gemelos, en ese momento sentí una corta ausencia de ella, yo estaba totalmente entregado al masaje y sin darme cuenta, la siento sentada sobre mis piernas, muy cerca de mis glúteos. Fue inevitable verla en el espejo que tiene frente a la camilla: ella se veía imponente totalmente desnuda. Su silueta a contraluz era perfecta; sus hermosos senos, libres del yugo del sostén, se veían maravillosos al inclinarse para hacer algo de presión sobre mi espalda. A esas alturas no había estrés ni en la mente ni en el cuerpo; tan solo podía pensar en lo suave y placentero que se sentían sus senos acariciando mi espalda. Los suaves besos en el cuello y hombros que sumados a su respiración cerca de mis oídos, solo incrementaban mi excitación, la cual, por cierto, en esos instantes ya era más que evidente, aunque por la posición, ella aún no lo había visto. Luego de un buen tiempo sintiendo sus senos recorriendo mi espalda y piernas y ya completamente relajado, me pide voltearme... Hecho el ejercicio, ella ve el estado de excitación en el que me encontraba. Se sienta sobre mis piernas, toma suavemente mi pene, esparce algo de crema y empieza a hacer suaves masajes sobre él, provocando una mayor erección la que fue aprovechada para ponerme el preservativo. Ya con la protección debida, ella empieza a moverse lentamente hacia arriba; su entrepierna llega hasta mi abdomen cubierto de crema, pone sus senos a la altura de mi rostro ofreciéndome la oportunidad de disfrutar sus hermosos senos en mi boca. Luego lentamente se desliza hacia abajo, haciéndome un espectacular masaje con sus senos. Las posturas que tomaba al hacer dichos movimientos, manteniendo su cola levantada, proporcionaban una vista maravillosa de sus caderas y glúteos bien formados. Continúo el masaje con sus senos en mi abdomen y pecho, luego sube para darme un beso, hace unos masajes con su entrepierna sobre mi pecho, bajando hacia mi estómago. Levanta levemente la pelvis y se coloca sobre mi miembro sin provocar una penetración. Suavemente acaricia mi pecho; el masaje Nuru había terminado y sin duda, fue el mejor que he recibido. Yo aún podía sentir sus senos acariciando mi pecho y unos suaves "piquitos" mientras mis manos recorrían su cintura, sus caderas y esas hermosas nalgas, mientras ella hacía cortos movimientos de arriba para abajo, para luego incorporarse, tomar mi pene y acomodarlo mientras me miraba sensual y hasta pervertidamente, para luego dejar caer suavemente su pelvis y permitirme sentir una penetración como solo con ella he sentido. Sus senos, aún libres, permanecían quietos mientras ella hacía suaves movimientos circulares con sus caderas, cual si intentase acomodar mejor la penetración para que ambos nos sintiéramos más complacidos. Luego... un sinfín de movimientos intensos de arriba para abajo; en ocasiones eran circulares, todos ellos provocando ese movimiento tan sensual y excitante de sus senos. Mientras ella se movía, yo ocasionalmente ejercía unos embistes, tratando de llegar más profundo y de prolongar la cálida sensación de estar dentro suyo. El día era cálido, el encuentro intenso. Su aire acondicionado no fue capaz de evitar que nuestros cuerpos sudaran con el encuentro. Cambiamos un par de veces de posición; en todas ellas el placer que provocaba era indescriptible, visual, sonora, física y emocionalmente perfecta. Si bien el tiempo había transcurrió como debía, la sensación, para mi, fue que pasó demasiado rápido, y es que no hay tiempo que sea suficiente como para quedar satisfecho de su compañía. Nuestro encuentro terminó con ambos sentados en el pequeño sillón que tiene en su muy bien acondicionada sala de masajes. Buena música, buena iluminación, inmejorable compañía. Una ducha, un beso y el deseo de pronto volver a encontrarnos. Mi objetivo se había cumplido con creces: disfruté de la atención de una hermosa mujer, mi cuerpo estaba descontracturado y mi mente relajada y llena de buena vibra, con nuevos recuerdos de una experiencia sin igual. Mi querida Vrinda (para mi Irene), volver a encontrarte y disfrutar de tu compañía, sin duda, ha sido de mis mejores experiencias en el último tiempo. Tu calidez, involucramiento, sensualidad y carisma tienen el poder de encantar: antes, ahora y en el futuro, eres una mujer espectacular en todo sentido. Tuyo ayer, hoy y siempre... ¡Exacto!, ese pinche wey
  5. gracias por el dato, no sabia como ubicarla, necesito unos ajustes y una recarga de buena onda
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