Nombre: AHORA MEGAN
Valor :60 la hora
Nacionalidad : Venezuela
Edad: + 30
CALIDAD DEL SERVICIO 1 AL 10
Empotamiento : 0
Culo : 6, culo grande celulitico de gorda operada, es lo mejor que tiene.
Tetas: 2. Tetas de gorda, caídas, no deja tocar. Ni se quita la parte superior de la ropa.
Pussy: 0, abierta y hedionda, pésimo olor, similar a pescado, no deja tocar ni ver.
Anal : 0, cuando la llamas lo incluye como adicional por 20mil, en persona te cobra 100mil.
Besos : 0. Promete por teléfono, en persona te cobra.
Oral: con preservativo, de mala gana.
Estatura: mide sus 1.60 aprox.
Cara: un poco atractiva pero gorda con papada y sin cuello.
Calidad de sonido: 0
Ambiente : 5 apenas una cama sin almohadas, se veía limpio, con mucho olor a desodorante de ambiente
Notal final: 0, en más de 20 años en el rubro, a sido la peor atención en mi vida. Detalles a continuación:
Lo bueno
En las fotos se ve linda: rubia teñida, con ojos claros bastante bonitos. Por teléfono la comunicación fue excelente, te explica todo con detalle y se tomaba su tiempo para responder. Además, cuando la llamé incluyó todo en el precio que me dio.
Lo malo
Nada de lo que prometió se cumplió. Apenas llegué, en persona empezó a pedirme dinero adicional por todo: 50.000 pesos por besos, 60.000 pesos para el oral, y 100.000 pesos por anal, solo para terminar.
En persona se nota claramente que ya pasó los 30, o que no se ha cuidado mucho. Físicamente no es fea, pero su cuerpo ha cambiado bastante: no tiene cuello, tiene una papada grande y es bastante gorda. Sus curvas son resultado de una lipoescultura, porque se le notan las cicatrices. Sus piernas son muy delgadas en comparación con los glúteos grandes, celuliticos y operados, lo que le da una proporción extraña.
Al entrar a la habitación fue cariñosa y conversadora… solo hasta que le pagué el servicio. En cuanto recibió el dinero, guardó silencio, sacó el celular y empezó a usarlo mientras bailaba. No dejaba que la tocara.
Me colocó el condón y comenzó a hacerme sexo oral, pero solo metía la cabeza, de forma muy mecánica y sin ganas. Parecía que prefería eso, porque tuve que insistir bastante para que aceptara la penetración.
Cuando se puso en cuatro, la tomé de las caderas, pero ella me dijo que así no, que le dolía. Se puso mucho lubricante, sostuvo mi pene y me guió para penetrarla. Fue como culiarse al aire, completamente abierta y gastada.
Lo peor vino apenas empecé a culearla: de su interior salió un olor fuerte a podrido, como a pescado. La habitación se impregnó por completo y sentí náuseas. Mi pene se encogió de inmediato por el azco.
Me retiré, saqué el condón y lo tiré a la basura. Entonces ella me dijo: “Te tocaste el pene, así que no te puedo seguir atendiendo. Yo me cuido mucho. Vístete o mastúrbate para acabar, pero no puedo continuar”.
Sentía el olor impregnado en mi cuerpo y le pedí ducha, la cual me quiso cobrar 30000 para el uso.