Dio en el clavo, al menos para mí.
No sólo el costo económico - en el proceso de invitar a una mina a salir inviertes tiempo, ingenio, emociones. Incluso si no buscas nada serio, terminas poniendo un pedacito de tu alma en una mera apuesta.
Les cuento cómo llegué aquí: Nunca fui un tipo muy entrador, de hecho perdí la virginidad bastante tarde, a los 24. Tuve una ex, con la que no duré mucho, pero tuve varios reencuentros a través de los años - hasta que un día simplemente se acabó.
En unos pocos meses perdí varias cosas - primero mis estudios, luego mi pega, y una semana después perdí la unica mujer en mi vida. Entré en un colapso mental y emocional que me tuvo mirando al techo por meses. Tuve suerte de que mi familia me ayudara económicamente. Entre medio conseguí gratuidad e intenté retomar mis estudios, sin éxito. Pero eventualmente me reinventé. Dinamité mi círculo social. Busqué nuevos hobbies, conocí nueva gente que me llevó a nuevos proyectos. Hasta que saltó la liebre (laboral).
Un día pasando cerca de mi pega, me encontré a una promotora preciosa repartiendo números de masajistas. Pensé, por qué no. Le pregunté si atendía ella misma y me dijo que no, una lástima porque de verdad tenía unas tetas gloriosas jaja. De todos modos preferí no llamar porque nunca se sabe, y me puse a buscar información en internet. Así terminé navegando por varios sitios, incluyendo este. Entré a un topless, dateado por una página - terminé tirándome a la primera que se me acercó, era una negra con un cuerpazo pero después lamenté no darme más tiempo para tasar otras. Fue todo muy nervioso y a la rápida, ni el nombre le pregunté - después de todo, era mi primera cacha en años. Un mes después fui a una masajista, y luego salté a las escort y no miré atrás. De eso un par de meses.
Una vez en un ramo de recursos humanos, me explicaban que el ser humano primero toma decisiones, y las racionaliza después. Entré primero al topless por una combinación muy simple: quería tirar, no veía por dónde, y tenía en el banco más plata de la que necesitaba. La racionalización de arriba vino más tarde, después de ver a mi primera escort. Justo cuando iba de vuelta a la casa, me puse a revisar twitter y leí este twit: "Es peor ser fome que ser feo". Y ese fue mi problema toda la vida, soy un weon fome. Y soy fome porque me da lata iniciar conversaciones, me da lata hacerme el lindo, me da lata todo el show social del cortejo para convencer a una mina. Me carga la incertidumbre, además, porque el rito de invitar a salir nunca sabes a dónde va a llegar. Es mucho más barato, en términos de tiempo, dinero y dedicación, recurrir al sexo pagado. Irónicamente mi experiencia estokera me ha entrenado el habla, con unas he tenido más onda que otras pero siempre intento ser cordial y meter conversa. Quizá me ayude a futuro a buscar minas de la forma "tradicional", pero no me veo intentándolo, no en el corto plazo.
Eso sí ninguno de mis conocidos sabe que puteo. El tema ha salido en conversaciones de carretes y mis amigos igual tienen esa visión prejuiciosa del weon necesitado y de las ETS rampantes. Yo me hago el hueon nomás.