Mi infatigable MujerFantasma,
Sepa usté que no soy de aquellos que dejan una buena pregunta sin responder... ocurre que he escrito como si fuera un sueño sobre aquello que un tipo de sueño es... verá usté si tiene mérito...
Vercingetorix
Equipo Moderador BRQ
La Makina se escribe con K
Dentro de una cama, bajo las sábanas blancas y la inconfundible luz del atardecer, una mujer la compartía conmigo, en posición del perrito y muy excitada, pues yo estaba con mi boca chupando su vagina, desde el clítoris hasta su entrada. Mordía y lamía sus muslos, su ingle, respirando fuerte, expirando por la boca para que ella sintiera el aliento cálido del cazador... Con los dedos abría suavemente los labios mayores y lamía desde arriba hacia abajo hasta antes de llegar al clítoris... varias veces con la lengua muy húmeda, y entonces penetraba con ella su vagina, apretando con la punta de la lengua la parte posterior de la entrada, tomaba su botón con mis labios, los lamía suave primero y luego con golpecitos rápidos con la punta de la lengua, manteniendo húmedos los labios, apretando sobre el clítoris... Junté mucha saliva en la boca, chupé decididamente moviendo los propios labios hacia adentro y afuera con la lengua... Estaba muy húmeda y mi lengua entraba fácilmente, así como mis dedos que acariciaban su suave interior. Mi boca estaba llena de sus líquidos y yo asimismo estaba muy excitado, con mi verga extremadamente dura. Aún así sólo veía una imagen sombría bajo las sábanas, de ese trasero maravilloso que se movía sutilmente al embate de mi boca. Y entonces sucedió: con un leve movimiento y mientras tenía mi lengua metida en su vagina, la mujer bajó su cuerpo y puso su * en mi boca. Fue sólo un segundo, pues volví a bajar hasta su vagina. Pero insistió otra vez. Una de sus manos, las mías estaban abriendo sus labios vaginales o en su clítoris, bajó hasta mi cabeza y me acarició suavemente. Volvió a repetir el movimiento y yo respondí lamiendo su * unos pocos segundos. Noté con mi lengua, al pasar, que estaba dilatándose. Bajé a la vagina pues sólo quería emborracharme con ese líquido exquisito. Descubrí que estaba depilada, como lo descubre tardíamente sólo quién sueña. Pero eso pasó a un segundo plano cuando en un movimiento más rápido y decidido, con su mano apretando desde atrás mi cabeza, puso con gran resolución su * en mi boca. Me calentó muchísimo esto, y entonces me dejé llevar, ya ahora no sólo lamí, sino que empecé a chupar decididamente a esa mujer, con mis labios, con toda mi boca. Se dilataba con rapidez y no pasó ni un minuto cuando ya tenía a punta de mi lengua en su interior, con ella refregándose en mi boca abierta y luego con mi lengua entrando y saliendo de su * como si fuera un pene. Agregué mis dedos, uno y después dos, y los alterné con mi lengua. En cierto momento tuve tres dedos dentro, que sólo sacaba para meter mi lengua dentro de ella, que gemía como una niña y se retorcía caliente... Bajo las sábanas el aire se hacía irrespirable cuando lo pensé: no sabía quién era esa mujer!!!! Ante el hecho de no conocer la identidad de mi amante, más aún en tan comprometida situación, me separe con fuerza y levanté las sábanas. Como en todo sueño eso resultó muy difícil, casi interminable, pero cuando lo hice pude deslumbrarme ante el espectáculo…
MF estaba delante de mí. Su cabellera caía a ambos lados de su cuerpo, su trasero levantado con las piernas separadas dejaban ver tanto su enrojecida vagina como su * muy dilatado. Su boca estaba entreabierta y me miraba para atrás sobre su hombro derecho con ojos encendidos.
- Qué pasa, krieger, ¿no te gusta? – me dijo un poco desafiante - Te has pasado una vida posteándome a cada rato y ahora que lo tienes no lo quieres?
Ella había hablado varias veces de sexo anal, decía que éramos unos brutos. Eso apenas cruzó por mi mente, la escuché, habló muy segura de sí misma y sin cambiar de posición, levantando el trasero y dejando de mirarme. Lo dijo lentamente:
- Métemelo por detrás ahora, quiero que me lo metas fuerte, pero antes chúpamelo un poco más, no quiero que me duela.
Confieso que un fuego me cruzó y que sólo atiné a abalanzarme sobre ella, y ahora sí conscientemente, me dediqué con pasión insospechada a lamer su *, a chupárselo con furia. Fueron cuatro los dedos que alcancé a meter mientras gemía como una loca, antes de que la penetrara. Entraba y salía de ella con fuerza, pero estaba tan caliente que lo resistió con placer…
Fue increíble ver su cuerpo, su pelo, sus caderas danzando entre sus gemidos, con la visión de mi miembro penetrándola con furor y el exquisito agujero de su * atrapándome. Con mis manos en sus pechos gemía de placer. Mi verga entraba y salía con extraordinario ritmo. Ella movía su cuerpo como sólo unas caderas prodigiosas pueden permitirlo… penetrarla, golpéando con fiereza su cuerpo tensado, entrar y entrar y entrar en un golpeteo incesante de mis muslos, con mis manos fuertes acercando sus caderas, enterrándola, atravesándola con fulgor, pasando mi lengua y mis dedos por su espalda y bajando mis manos por su columna, tomándola de los hombros para asentarla en mi miembro....
Fue entonces que giró y me tiró de espaldas y se clavó desde arriba. Y comenzó a cabalgarme con fuerza, la tenía tomada con mis manos, alternadamente de sus glúteos y de sus pechos, estaba muy cerca del orgasmo cuando comencé a tocar sus labios con mis dedos. Los empezó a chupar con deseo y se abalanzó de pronto sobre mi cara.
- Crees que me posees... ahh? – me dijo frenética y metió su lengua en mi boca. Yo se la devoré como si no hubiera un mañana para vivir.
- Esto es poseerte… - le dije clavándola profundamente.
- Yo te poseo a ti… - replicó, sacando de su * mi pene, subiendo y colocando su vagina en mi boca. –… así, ahí…
- Pronto lo sabremos… - dije apenas, sonriendo.
En sueños no se puede medir el tiempo... Volvió a ponerse sobre mí, con mi vientre castigando su clítoris en cada embate. Besé sus pechos, los mordí con suavidad. Ella besaba mi pecho. Yo a su vez su cuello, mientras entraba dentro de la vagina más húmeda que me tocara encontrar. Cada cierto tiempo sacaba mi verga, se iba para atrás y se la metía en la boca. MF la devoraba con increíble calentura. Así estuvimos, alternando, hasta que se volvió a montar definitivamente. Estábamos transpirando como unos posesos, yo golpeando desde abajo con las caderas levantadas y los puños apretados en medio de un frenesí increíble, cuando llegó a su paroxismo. Su pelo entraba en mis ojos, húmedo. Se contorneó, giro, apretó sus caderas contra mi cuerpo, su clítoris hinchado me azotaba con fuerza, puso sus manos sobre mis hombros apoyándose con tanto ímpetu que se enterró hasta el infinito. Sentí el fondo de su cuerpo cuando estalló en un orgasmo brutal…
Tras unos segundos que parecieron una eternidad, me moví hasta colocarlo frente a ella. Lo acarició con sus manos, mientras yo intencionadamente lo acercaba a su cara. La calentura de un sueño inesperado o prohibido o imposible, en cierto momento, cuando ya empezaba a tocarme con su respiración, lo metió en su boca. Giré y puse mi boca entre sus piernas, mi boca empapada de ella y le estaba chupando la vagina con frenesí, mientras ella chupaba mi miembro con destreza, pero con una boca tan húmeda y caliente, que su mano derecha masturbándome mientras su lengua tragaba mi pene, apenas se sentía. Yo también por ella sabía que no le gustaba recibir eyaculaciones en la boca, no obstante ella intuía que a mi sí me gustaba darlas. Unos minutos después de que MF tuviera su exquisito orgasmo, solté mi resistencia…
- Me voy. – dije atropellado de placer.
Nadie creería si le dijera que, contra todo pronóstico, ella siguió metiéndolo en su boca.
- Me voy… - repetí.
- …. -
- … - ella seguía chupando, ciega.
- …. -
- … ¿qué quieres?... ¿quieres que te llene la boca?... – dije al borde del paroxismo…
- …. –
- Tómalo entonces…– exhalé un rugido cuando cubrió su boca. Ella se quedó como paralizada, con mi simiente derramándose por sus labios. Siguió chupando aún un par de minutos más, suavemente...
Me incorporé sacando mi pene de su boca y me acerqué a ella. Nos limpiamos con dedicación y ternura, mientras sonreíamos mirándonos a los ojos, esos ojos desconocidos pero cercanos, nunca habíamos estado quietos enfrente, un beso abierto, largo y cálido, tan largo que, uno junto al otro nos dormimos aparejando nuestros cuerpos….
Al despuntar el alba, ella seguía dormida y yo estaba con mi pene adolorido pero lleno de sangre de nuevo. Entonces fragüé mi último plan. Verifiqué que estuviera bien dormida y lo estaba. De lado, desnuda y tapada por una sábana y una frazada. La destapé con cuidado para no despertarla. No demoré demasiado en contemplar su belleza idéntica a cada fotografía. Me deslicé con cuidado, pero eso es otro sueño…
Ahora sólo cuento las horas para que suceda. Al otro lado de la ciudad, acaso sabrás qué día será….