Soy cafetero desede mediados de los 90, digase cafe de media pierna, Haiti Do Brasil, etc. LUego aparecio el epico Baron Rojo, donde la mini iva subiendo milimetros a diario y verle el nacimiento de una mejilla a la niña era un acontecimiento digno de contar a algun colega. Luego binieron las cadenas con niñas en vikini, topples y en algunos caso desnudas, minutos millonarios, poleras mojadas y hoy perreo. A mi parecer, el romanticismo del cafe pasa por lograr algun grado de complicidad con la damicela que nos atiende, que sepa cuanta azucar o si es sacarina, y otros cahuines. Luego por su puesto algo de perreo para estimular al Conde Trolito y llegar contento a casa.