Y al final cumplí.
Desde hace mucho tiempo que buscaba una mujer de raza negra con quién tirar. Era una fantasía recurrente, pero los datos de la K era algo antiguos y solo Rhyana tenía muy buenos comentarios, así es que a pesar de no estar cerca de donde vivo, me animé y me lancé. Acá va el reporte respectivo con escala de 1 a 7.
Lugar= Dpto en Providencia Metro Los Leones
Tipo= Independiente
Conserje= sí, se hace el gil
Fono= 7-6360119
Horarios= Full Time (Pero en realidad no atiende en las mañanas y de madrugada tampoco)
Comunicación: 7
Notas servicio:
Nivel de Empotamiento= 0%, estoy ultra vacunado contra el empotamiento con Escorts
Estatura = 1.62 (con tacos llega a 1.70)
Contextura = 65 tuvo guagua hace poco así es que no está tan durita en general
Cara = 65 (personalmente, considero que es atractiva)
Nivel de Phothoshop= 15%, es la de las fotos sin lugar a dudas, pero el color de piel es más
oscuro y tiene algunas manchitas como todas las mujeres de su raza.
Trato: 7 (Este es su fuerte. Es dedicada, preocupada, relajada y te hace sentir superlativo)
Besos = 68, como de una polola o de atraque en carrete.
Tetas = 60, ricas, con su tamaño justo y pezón exquisito
Culo = 7+, Ojo que es 7 más porque es el de la fotos…es exquisito y durito, lejos lo que más me excitó
Mamon = 65 c/c, A mi me gusta más con condón, por una cuestión de seguridad, pero te pone unas caras mientras te lo lame hasta los testículos que te prendis de una.
Movimientos pélvicos = 7, ‘uta que se movía rico, me costó muchísimo no irme antes de 30 minutos porque se mueve como los dioses.
Calidad de sonido=60, lo justo y preciso, pero me faltaron más modismos caribeños, será porque lleva como 5 años en Chile.
Anal = No hace (Me da lo mismo porque el * no está dentro de mis prioridades).
Ambiente = 60, Todo muy limpio, pero el baño algo pequeño y la cama suelta.
Atención= 7, Es de las escort que se esmera por darte un buen servicio.
Promedio Final = 66.
Bueno mis estimados colegas; como mencioné anteriormente, uno de mis placeres culpables estaba relacionado con la necesidad de pegarme un revolcón con una “negrita”. Luego de leer harto, de ver y agendar algunos datos del Mall del Chocolate y sondear con algunas chicas, me decidí por Rhyana, que si bien está lejos de mi lugar de residencia, me tincaba más por un tema de seguridad del barrio. Fue así como a eso de las 22:00 la llamo y me atiende muy simpática por teléfono. Me indica como llegar cerca de su dpto, para darme luego las coordenadas exactas.
A pesar de estar más cansado que la cresta dado que esto fue un día viernes y había trabajado más de 9 horas diarias promedio en la semana, enfilé hacia el destino. Llego al lugar indicado, llamo, me da las coordenadas precisas y trato de sortear la primera valla. El nunca bien ponderado y sapo conserje. Me hago como que estoy hablando por celular, pero me intercepta y me hace registrarme en un libro. Obviamente que estampé mi nombre de combate. Luego me dice: “No se preocupe que el resto lo relleno yo, porque va al NºXX, cierto?”. “Claro!”, le contesto yo. Recordando la lección de vida entregada por un gran filósofo chileno, llamado Coco Legrand. “A lo que te pregunten, vo’s siempre de weón!”.
Subo al dpto de Rhyana y cual es mi sorpresa al ver que el recibimiento es más cálido de lo que yo pensaba. Su atracón detrás de la puerta, ella vestía un vestido de género muy corto y elasticado en la parte de arriba tipo peto, zapatos con taco alto y un calzón blanco. Todo era muy limpio. Me hizo pasar a una pequeña habitación, pone algo de música que ni pesqué porque a esa altura solo quería abalanzarme sobre ella cual chupacabras con bajón de sed, pero me entregué al ritmo que ella ponía. Una vez en la habitación, continuamos con el atracón, me arrinconó contra la muralla y cachó que venía recién bañadito y perfumadito, lo cual le gustó. Me comió a besos un buen rato, al tiempo que a mi me faltaban manos para recorrer desde su cabeza hasta sus ricas nalgas. Sentía como se le aceleraba el pulso y como aumentaba el ritmo de su respiración, así es que la tomé en brazos, cruzó sus piernas alrededor de mi cintura y sus brazos se colgaron de mi cuello. Así me la llevé a la cama y nuevamente, sin despegarnos, la recosté. Ella hacía movimientos pélvicos involuntarios, pero antes de penetrarla, quería saborear un rato más cada centímetro de esta musa de ébano. Le bajé el vestido hasta la cintura y comencé a besar y lamer sus pechos, degustando sus duros y puntiagudos pezones. Ella comenzó a sacarme la camisa y a besarme el pecho, cuestión que me tenía enfermo. Me besaba y lamía el pecho de arriba abajo hasta que llegó a mi cinturón. Como una colegiala golosa desabrochó el pantalón y descubrió mi estoke. De un salto se bajó de la cama y corrió hasta una pequeña repisa de donde sacó un pasamontañas para mi encapuchado calvo. Se mandó un Deep Throat para ponerlo y quiso aprovechar que estaba elavado a su máxima expresión para montarse a cabalgar sobre él, pero le dije que no, que siguiéramos con el calentamiento previo, porque lo que en realidad quería era lamer ese clítoris erecto y esos labios azabaches que prolijamente rasurados, pedían a gritos un oral.
Se la lamí hasta que me quedé sin aire, pero se vino en mi boca unas 3 veces. Ella solo se retorcía y gemía levemente. Acariciaba al niño tirando una mano hacia atrás, hasta que le dije que hiciéramos la siempre segura 69. Así estuvimos un buen rato hasta que seguía yéndose en mi boca. La experiencia me indica que una vez que se van, el resto viene casi solo, así es que al penetrarla no pasó mucho tiempo desde que dio inicio a su cabalgadura sobre este modesto servidor (Dándome la espalda) para que se fuera nuevamente. Ella ya estaba muy cansada. A esa altura los dos sudábamos como testigo falso. Sin despegarnos y obviamente si sacarlo, pasamos de ella arriba a los dos recostados de lado. Seguimos dándole y esta vez con sus manos se tocaba los pezones y con su otra mano tomó la mía para que le estimulara el clítoris. Se fue nuevamente y la verdad es que ya se notaba su cansancio. Yo tampoco soy muy atlético que digamos, pero hasta esa altura (30min), yo me había desgastado menos, así es que para broche final, le pedí un Doggy Style. Me dijo que bueno altiro. Era que no. Así es que seguimos otro rato. Ni les cuento como estaba de empapado el plumón. En esa posición veía sus nalgas y como la capucha de mi estoke salía mojadito con los juguitos de Rhyana. Esa visión me llevó al Nirvana mis queridos colegas así es que le pedí que se recostara de guatita, con mis piernas junté las suyas y seguí penetrándola al mismo ritmo, pero ahora estaba más “apretadita”. Ella ya no daba más, así es que mientras mi pecho se apoyaba en su espalda y aumentaba la frecuencia de mis embestidas, le comencé a estimular un pezón y a besar sus carnosos y generosos labios ardientes, mientras sentía contra mi pelvis tan generosas, vibrantes y duras nalgas. Ahí decidí que ya era hora de dejarlo ir y solté toda mi leche. Me salí al tiempo que veía su cuerpo extenuado y mojado sobre la cama, casi inerte salvo por pequeños temblores involuntarios que daba Rhyana. Al fin se volteó, me miró y me dijo que hacía tiempo que alguien no lograba esos efectos sobre ella. Ya estábamos cercanos a la hora, pero nos quedamos como una hora y media acostados, conversando y acariciándonos casi como pareja de pololos.
La verdad es que fue una experiencia más que satisfactoria y que gustoso repetiría.
Mi consejo, humildemente, es que aquellos colegas que quieran degustar los servicios prestados por esta dama, no esperen al próximo mes, porque a partir de diciembre, sus valores subirán, no tanto como las bencinas, pero hará reajustes de tarifas.
Comentario a parte es que fue una experiencia con gusto a poco. Otro día que me desocupe más temprano me lanzaré en picada sobre esta musa, porque la relación Costo/Beneficio supera por mucho el 100%.
Un saludo colegas y espero que el reporte les sea de utilidad.