Quiero expresar mi molestia , hace unas dos semanas llamé a Daniela desde la Alameda con San Martín , con el conocimiento de sus coordenadas, para hacer una cita, me dió los datos exactos y me dijo que cuando estuviera abajo del edificio la volviera a llamar, en menos de 10 minutos estaba haciendo la llamada y me sale con el chiste que había llegado otro cliente que se iba a quedar media hora nomás , que si podía hacer algo de tiempo y volver , fuí a dar una vuelta y después de como 5 cigarros y 45 minutos después, vuelvo a marcar el fono y me sale apagado, insisto varias veces más tarde y exactamente lo mismo, intentando un recurso de escape , me dirijo al ciber que hay en la esquina de Huerfanos y San Martín , para ver otras alternativas, pero nada funciona. Vuelvo a marcar el fono de Daniela y me contesta , le hago ver la situación y me sale que el famoso cliente se va a quedar más tiempo, que si me interesa una madura que trabaja con ella, como esa chiva me la conozco y se que finalmente se termina botando los pesos con alguien que no es de nuestro agrado digo que no me interesa. de la pura rabia paso de nuevo al ciber y ubico algo bueno en precio y calidad, desgraciadamente muy cerca del trabajo de la mano que aprieta , lo que es peligroso, por lo que vuelvo a casa mascullando la rabia. ¿A que voy? se supone que cualquier actividad comercial, debe incluir como mínimo un respeto al cliente y a la palabra dada, si me dicen venga y estoy a un paso es porque se me va a esperar y no me van a dejar como tonto , dando explicaciones en la recepción , sin saber a quién busco ni cual es el departamento a donde voy.