Luego de perder plata con más de una "promesa puteril" me puse a reflexionar sobre mi bolsillo y mi calentura... No fue mala suerte aislada, sino experiencias que simplemente no estuvieron a la altura del precio. Hoy la hora parece estandarizada en 50 lks como si todas ofrecieran lo mismo.
Sí, hay chicas que lo valen: buena presencia, higiene impecable, actitud dedicada y caliente, atención real y no mecánica. Son pocas, pero existen. El problema es que muchas no están en ese nivel. Algunas tienen físico espectacular pero atención fría y olvidable. Otras son muy participativas, pero descuidan detalles básicos de presentación. Entonces, ¿por qué el precio es igual para todas?
Ellas manejan el mercado y lo hacen bien. Basta que algunas piensen estratégicamente para que las demás se alineen. Se organizan… y nosotros muchas veces pensamos con la corneta. Pero lo caliente no debería ser sinónimo de ser weones. Dar vuelta la tortilla sería más simple de lo que parece.
Será tan difícil?