En mi hermosa ciudad de Arica ocurrió esta anécdota. Faltaba poco para llegar a mi trabajo, llevaba un bolso con una carpeta pal inventario y zapatos de seguridad. Ese día, por la avenida Edmundo Flores, y siendo las 7:30 am. de un dia lunes en pleno verano del 2017, se encontraba caminando por la vereda del frente una mina flaca bien potable. Caminaba algo desorientada, y yo decía para mi: "esta maraca debe andar merodeando por las calles después de haber maraqueado en la madrugada". La llamé, le hice señas, ella miró para ambos lados antes de cruzar la calle, y en pleno paradero ya estábamos conversando. Tenía todo bien puesto en su lugar. Era un poco flaite pero piola. Tenía pinta de ser media fumona también. A esta flaca de ojos verde claro le pregunté lo típico cuando abordo o cuando yo solía abordar a ciertas chicas por ciertos lugares: "¿como te llamas? ¿en que andas? ¿que edad tienes? A todo esto, yo tengo un ojo de halcón para detectar minas que pueden ser maracas o que están dispuestas a hacer algo. No se, puede ser por su forma de moverse, vestirse o su lenguaje corporal, lo cual las delata. Y esto lo menciono porque antes acostumbraba a ir de cacería e ir por ciertas partes donde se podría encontrar algo. Y sobre ello, yo tengo muchas experiencias, pero había dejado de hacerlo por un asunto de tiempo o porque la ciudad es chica y al final todos nos conocemos. Bueno, sin irme por las ramas, y mientras ella me decía que tenía que ir al centro, yo le pregunté y le propuse si le tincaba hacer algo rápido. Después de conversar y llegar a algo, finalmente negociamos una mamada por 5mil pesos. A punto de ser las 8 de la mañana, y yo mirando para todos lados algo nervioso, comenzamos a caminar por varios pasajes cortos. Ya relajado por la conversa, le corría manos y la manoseaba como para probar sus atributos, hasta que nos fuimos detrás de un árbol grande y le dije: ya po' chupamela aquí. Resulta que me bajé el cierre, saqué mi pene completamente erecto, venoso y brillante, y esta niña de 18 años se arrodilló y comenzó a chupármela. Se la metía entera en su boca y se notaba que tenía harta experiencia mamando, ya que calculaba los tiempos de velocidad al hacerlo, mientras me la chupaba y me la corría con la mano hacía adentro y hacia afuera, fluidamente. A ratos me chupaba solo la cabeza y en otros ratos me chupaba el pene completo. A ratos se concentraba solo en mamar mi miembro y a ratos se relajaba mirándome a los ojos, mientras ella me pajeaba y obviamente mamaba. Aunque yo estaba gozando de una mamada pública muy bien hecha, igual estaba nervioso de que alguien pudiera transitar por el lugar y sorprendernos en el acto. Le dije que paráramos y fuésemos a otro lugar. Al decir eso, había cometido un error, porque ella ya quería irse y que le pagara lo acordado. Yo le dije que aun no acababa. Ella me miró y me dijo: "ya, vamos a la rotonda saucache, entonces" (una plaza muy grande) y yo le dije que allá era demasiado público, y yo apuntando hacia la rotonda le decía: mira, hay gente, hay un jardinero regando y mas encima pasan caleta de autos. Ella igual se estaba lateando y yo seguía demasiado caliente y con ganas de irme cortado. Le dije: vamos a la cancha de béisbol que está en el hoyo, lo hacemos rápido y te pago 10 lucas. Finalmente la convencí. Bajamos por un camino de tierra. Bueno, de echo la cancha es de tierra y quedaba en un hoyo, como había mencionado anteriormente, y ella se sentó en el segundo o tercer escalón de una grada de madera, mientras yo sacaba una carpeta de mi bolso y la ponía al costado de mi pene para tapar lo que sería LA MAMADA FINAL. Demasiado caliente y excitado, le metí el pene en la boca, puse mi mano izquierda en su cabeza para acercarla a mi verga, usando su boca como si fuese un dildo masculino. En ese rato ya no me importaba nada. De igual forma miraba para arriba, hacia donde pasaban micros, bicicletas y autos. Le dije que me iba a ir cortao', y ella comenzó a chuparla con mucha mas velocidad. Yo le decia: "porsiaca me voy, me voy..." Fue allí, en ese momento, en donde esta chica de nombre "L" ME HIZO EYACULAR DE UNA FORMA GENIAL. Seguía botando semen y ella seguía mamando y pajeando hasta que mi pene se puso sensible y lacio. Después de haber quedado COMPLETAMENTE saciado, me comencé a arreglar, a subirme el cierre del pantalón, meter la carpeta en el bolso y limpiarme. Ella por supuesto HACÍA LO mismo, con su boca y labios llenos de semen, limpiándose la boca, y escupiendo esperma a la tierra y al tablón de madera. Fue cuando aproveché ese momento para salir corriendo. Resulta que yo no tenía ni un peso. Era a mediados de mes y andaba completamente pato, sin ni uno. Ella me salió persiguiendo y me lanzó una piedra grande que me rozó la cabeza, Yo seguí corriendo mas y mas rápido, hasta que ella detuvo su andar ya resignada. Llegué hasta arriba sin mirar hacia atrás. Me había sentido mal por ella, pero tambien me reía, comprendiendo lo que había echo. Mi corazón palpitaba porque sentía que había sido un situación extrema. Ya mas calmado, había llagado a mi trabajo. Esta vez, mas feliz. En resmune: No tenía plata, pero aquella oportunidad no podía haberla desperdiciado.