Hoy jueves pasé a conocer este nuevo antro, cuyo dueño es el mismo flaitongo dueño del secret love 1, local 133. Me sorprendió lo grande que es; creo que, después del Bahía, es el local más grande de la GSC. Aun está un poco "en bruto" la decoración, pero el amplio espacio ya es un punto a favor.
Respecto al staff, vi varias minocas bien potables, entre ellas la archiconocida Valentina, la del dragón, con quien me atendí. Siempre buena la atención de la esbelta Valentina, lo malo de ella,