Esto me pasó hace unos años y ahora que lo recuerdo, igual fue loco y osado, pero creo que es digno de contar.
Resulta que andaba de trámites en el centro de Santiago y pasé por el Paseo Estado, a media cuadra de la Plaza de Armas, cuando vi a una chica joven, muy guapa, con un coche y un bebé pidiendo plata a quien pasara por su lado. De inmediato noté que la niña era bien guapa y con pechos muy abundantes (me gustan pechugonas), y me detuve a mirar que ella le hablaba a puros hombres que